EL BATIDO DEL OCÉANO DE LECHE
ENTRE SUS PIERNAS.
Puedo escuchar la hierba crecer entre los dedos de mis pies, y en la distancia, la distancia del tiempo, el silbido del viento entre los altos pinos paseándose bajo el cenit de la luna. El recuerdo es tan claro como si el pasado fuera presente...
Pero esto es el futuro, brave new world, y aquí no hay luna, sólo hay sol.
Abro los ojos. El Mar se convulsiona irritado, espuma como flores de algodón llegan con cada ola. Camino por la orilla contra el atardecer, me alejo de la playa, la arena nunca fue mi sitio, cubre mis pies y me irrita los pliegues, los rayos del sol como saetas de fuego perturban mis sentidos, cocinándome en malos humores.
Escapo, o al menos lo intento, corro hacia las rocas, el salpicar de las olas rompiendo y la brisa fresca en la piel me infunden aliento. Los cangrejos se asolean sin importarles nada, si una piedra los golpea y los parte en dos o si el maldito vacío se lo traga todo, les parece la misma cosa. A lo lejos, la tormenta se acerca, una tormenta sanguinaria, pero a los cangrejos sigue dándoles igual.
Encuentro un sendero en la peña, cubierto de musgo y conchas pequeñas perfumadas en agua estancada; al fondo logro ver una luz tenue que baila sin parar, me adentro: paso a paso me acerco hasta ella, guiado por la fuerza de una curiosidad de gato muerto, gato con ojos de purgatorio, gato que ya perdió las nueve vidas. eso... o es quizá que alguien o algo me está llamando?
El camino se vuelve cada vez más estrecho y oscuro, me enredo entre lianas y setos espinosos, al final de mi recorrido encuentro un pequeño altar. La luz bailarina reposa sobre la cera de una vela que ha estado encendida por más tiempo del que debía.
Es un templo.
Sobre el altar hay una mujer: su piel es negra como la profundidad de la noche, sus ojos son amarillos como la furia y el horror, su lengua, obscena y burlona es de color rojo, el rojo de la sangre que sacia su sed; alrededor de su cuello cuelga un macabro collar formado por las cabezas de aquellos desdichados que osaron retarla, sus cuatro brazos, y a veces ocho, toute-puissance, como patas de una viuda negra te invitan a un abrazo, un abrazo que seguro, es de muerte.
Me tiro en la arena intoxicado de esta orgía para los sentidos, respirando el olor del mar mezclado con los restos de incienso que apuran a subir a los pies de la Diosa Kali. Los mantras cantados en meditaciones del pasado se grabaron en la superficie de la peña y siguen vibrando en baja frecuencia contra los tímpanos de quien quiera escuchar.
. . . MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM . . .
KALI.
Ma Deva.
Diosa extraviada, temida y adorada. Naturaleza desbocada, oscuridad y muerte, sin ti no existiría la vida. Eres causa y efecto, correspondencia, el complemento del ciclo esencial.
La Gran Agencia Publicitaria que llamamos Mundo, nuestro mundo, mi mundo, La planète sauvage, la casita, cierra sus puertas a la existencia en unos minutos por consecuencia de un cataclismo espacial, y ya nadie espera salvarse, ni milagros ni cienagros, o la intervención puntual de todo el panteón de deidades creadas por el hombre, o los miles de superhéroes de nuestra ciencia ficción, ni mesías que nos repitan la misma cantaleta balbuceada hasta deformarse por millones de bocas y de voces y de lenguas a través de miles de años, ni que nos perdone Dios. Ni que vuelva nuestro amor, o que logre salvarlo... aun así lo intentaría. ¿Salvar a Dios? Dios no necesita ser salvado. ¡Es Dios, por el glamour de gosh!
Qué fue primero: ¿Dios o el hombre?
Pienso, sentado en el desierto que es mi ignorancia, que Dios fue primero y dios fue después, pues en Dios está Todo y Todo está en Dios: incluyendo al hombre, y, por lo tanto, el hombre también Dios es.
Dios creador. Dios dador. Dios fuego. Dios entendimiento. Dios nobleza. Dios grandeza. Dios matemática. Dios boreal. Dios torbellino. Dios huracán. Dios big bang. ¡Dios Goodbye!
Afuera la tormenta comenzó. No es una tormenta de agua y viento. Es una tormenta de fuego. Grandes bolas incandescentes descienden de la bóveda celeste para cegar todo lo sembrado.
Veo a Kali. Usa una falda de brazos humanos que aún chorrean fluido por sus piernas, en una de sus manos la filosa y curveada cimitarra reposa amenazante, en otra, un cuenco lleno con sangre que por momentos parece vibrar. Me acerco a la cabeza que sostiene fuertemente en otra de sus negras falanges, es la cabeza de un demonio con gesto de odio y tristeza; lo miro fijamente y él me guiña el ojo. No hay en mí espanto, pues de alguna forma esperaba que algo así sucediera. Digo, WE ARE ON THE EDGE OF TIMES.
Me pongo de pie frente a la terrible diosa Kali y de la punta de su lengua pende una gota roja y humeante. Una gota que quizá es de salvación. O de condenación... Nada tengo que perder ahora.
La bebo sin pensarlo, su sabor me cala las papilas y me agria la garganta, pero pronto eso pasa y el cálido efecto llega. El suelo se agita. La vela se apaga. Me siento cubierto por un calor que no proviene del infierno cayendo en la playa, es un calor que me eleva unos centímetros del suelo y me hace salir de mí mismo. Suavemente soy depositado en la arena ahora mojada. El cielo, que era rojo y amarillo y naranja y ruidoso sólo hace un segundo, ahora es azul oscuro y sereno, con una gran luna nueva bajo la constelación de Cáncer, y mercurio a la distancia, ¡so brigth! Hell is gone: la muerte se detuvo un instante, y con ella se detuvo el instante.
Sobre el firmamento puedo leer una inscripción que, aunque se encuentra en otro idioma, lo entiendo perfectamente: "Es más tarde de lo que piensas".
Mis ojos vuelven a Kali. Ella me ve. Kali me ve. Con inmensa furia para juzgar. Tartamudeando trato de algo comunicar, mal comunicar, no logro hablar.
Kali dibuja un rostro horroroso. Me intento mover pero no puedo. Kali, como sacudiendo un abanico de formas caleidoscópicas, mueve sus brazos y me jala unos centímetros a su altar. Estoy aterrado. Mi corazón dejó de latir, o quizá latía tan rápido que no lo podía percibir, latía y no latía hasta sobrecargarse de adrenalina, saliendo disparado hacia arriba y en un par de arcadas lo tenía en la garganta tocándome la campanilla.
Kali con voz de trueno, con voz de terremoto y con voz de ciclón, exclama:
"CONTEMPLAD A KAL, SEPTIMA LENGUA DE FUEGO DEL DIOS AGNÍ, EMANACIÓN DE LA DIOSA DURGA, DESTRUCTORA DE RACTABILLA Y SUS HUESTES DEMONIACAS, CASTIGO DE LA MALDAD."
Intento gritar pero ningún sonido surge de mi boca y tampoco me logro desmayar, presenciar a Kali es una pesadilla arcana. La cimitarra, el cuenco, la cabeza del demonio, toda gira en un performance de horror y gloria entre sus extremidades. El humo del incienso había llenado el lugar. Kali esbozó algo parecido a una sonrisa y en un movimiento divino y poderoso se agachó hasta mi rostro.
"CONTEMPLAD A KAL, LA OBSCURA. LA MUERTE NEGRA, LA QUE CUMPLE EL CICLO DE BRAHMÁ, LA VENGANZA MALIGNA, Y TE PUEDO VER."
Sus ojos se iluminan destellando. Su farr toca mi ser y toda célula capaz de sentir se estremece. Extasiado, excitado, exaltado. Me encuentro vitaminado con energía de diosa. Su mirada no deja de abrir las puertas de mi alma. Los cajones de mi mente. Las ventanas de mi karma. Lo ve todo. Todo lo ve. Ella ve.
Ve todos mis errores, mis malas acciones, mis ligerezas, mis egoísmos, mi dolor, mi tristeza, el arrepentimiento, mi dolor...
Su mirada se suaviza sin perder fuerza. Su sonrisa es de empatía. Casi siento piedad. Kali vuelve a hablar.
"CONTEMPLAD A KALI, MADRE UNIVERSAL, TU DIOSA, SANGRIENTA Y JUSTA, ANTE MÍ TE HAS DE ARRODILLAR."
Así lo hago, me arrodillo con máxima humildad y veneración, pues su gloria me provoca temblar en suma delectación.
"Diosa, dame la salvación, no me importa la vida, sólo cúrame el corazón". Kali me levanta, sin delicadeza, Con sus dedos manchados de tierra cierra mis parpados y me induce a una suave respiración. Su voz, como voz de lluvia, como olas tranquilas, como granizo en la ventana me vuelve a hablar:
"HE VISTO EN TU CORAZÓN LA HERIDA QUE TE TRAJO A MÍ, HE VISTO LA SANGRE QUE HAS DERRAMADO Y LA CUAL ME OFRECES EN SACRIFICIO CONSTANTE. TAMBIÉN VI TU ARREPENTIMIENTO Y TU PERDÓN. TU KARMA NO ESTÁ LIBRE, PERO BUSCAS EL DHARMA Y HAS ALCANZADO MI COMPASIÓN.
NO TE PUEDO DEVOLVER LO QUE HAS PERDIDO PERO TE OFRESCO TU REDENCIÓN.
QUÉDATE CONMIGO MIENTRAS DIOS SHIVA ESTE CICLO TERMINA Y NO PASARÁS POR EL DESPOJO DE TU CARNE Y SU PERDICIÓN."
Yo asiento, con lágrimas en los ojos asiento. No lloro de miedo o tristeza, lloro de felicidad por mí ascensión.
"MIENTRAS LAS NUBES ARDEN Y LAS AGUAS HIERVEN, MIENTRAS LOS CUERPOS SE INSINERAN Y LA TIERRA SU DOLOR VIERTE, TE CANTARÉ EL HIMNO DEL INICIO DE ESTE CICLO Y CÓMO LA VIDA DEL OCÉANO SURGIÓ. DE LA MISMA FORMA EN QUE TU AMOR Y EL AMOR DE TU HERIDA PRACTICABAN EL TANTRA CON FERVOR.”
Kali sopla su aliento en mi nariz. Un fuego frío brota de mis poros. Abro los ojos pero ya no estoy en la cueva con Kali: ahora estoy en mi casa.
Todo está aquí, mis cosas, mis perros, mis padres, el mundo, nuestro mundo, y Ella en él, mi origen. Mi herida. Mi Kali, Mi Lakshmí, la fleur de lotus desplegando sus pétalos.
Siento que estoy soñando... debo estar soñando... esto sólo puede ser un sueño, y no deseo despertar.
Pronto a mí llega el aroma del incienso, bailando sensualmente bajo mi nariz, es su llamado invocando mi suerte, y no deseo hacerla esperar. L'origine me llama, desde mi habitación me llama y yo acudo a su llamado. Como un guerrero que corre a la batalla así corre mi amor hacia la fuente de todo calor. La encuentro desnuda, recostada en la cama, acariciando el botón más sensible de su jardín. Con pezones erectos y la lengua de fuera intentando lamerlos, su gesto erótico y salvaje me recuerda a Diosa Lakshmí y a Diosa Kali, otra vez. Otra y otra vez. Ella es la proyección de la divinidad en la tierra.
Entonces escucho su voz, voz de eco, voz de remolino en el desierto, su voz de brisa nocturna:
"Contemplad a Kali, naturaleza desbocada, consorte de Dios Shiva, feminidad aniquilante.
Contemplad..."
Origine sonríe con ternura y me sumerjo en el lago diáfano que son sus ojos verdes, me siento vivo al beber de sus aguas. Su rostro sedoso como terciopelo y marfil me aletarga. La belleza más sublime se posa en su cara. Sus labios como carnosos gajos...
"No había en existencia, ni existencia entonces.
No existía la tierra, ni la atmosfera, ni el cielo que está más allá.
¿Qué estaba oculto? Dónde? Protegido por quién?
Había agua insondablemente profunda allí.
No había muerte ni inmortalidad.
Ningún signo distinguía la noche del día.
UNO, Solo respiraba, sin aliento, por su propio poder.
Más allá de eso nada existía.
En el principio, la oscuridad escondía la oscuridad, todo era agua y en el agua estaba todo. Envuelto en el vacío, deviniendo, ese UNO surgió por el poder del calor. El deseo descendió sobre la nada. Siendo la primera semilla: el pensamiento.
Su cuerda se extendió a través de la existencia y la inexistencia. Había un abajo, había un arriba. Había procreación, había potencias, energía e impulso. Los dioses vinieron después.
Mucho después...
En el principio de este ciclo, los Deva y los Asura eran todos mortales y luchaban entre ellos por el dominio del Mundo. Los Deva, quienes luchaban por la virtud, la libertad y el conocimiento, estaban debilitados por los Asura, que buscaban el caos, el pánico, la oscuridad.
Por doce días y doce noches lucharon, más los Deva no podían ganar. Casi vencidos los Deva solicitaron la ayuda de Dios Visnú; quien les propuso una tregua a los Asura con el objeto de extraer el soma del mar, la amrita, el néctar de la inmortalidad, extraerlo del kshirodadhi: océano primigenio, océano de leche, uno de los siete océanos primordiales en el planeta, y a cambio, ellos podrían el amrita también tomar..."
Las piernas de Origine se abren lentamente y un flamígero sexo aparece. Un mar de carne y leche. Sus labios gritan mi nombre. Me arrojo hacia Ella y hacia su sexo pero me estrello de bruces contra una barrera invisible. Mi tabique nasal se parte y por mi barbilla la sangre escurre manchando todo. Nuevamente intento acercarme pero no puedo, levanto la vista de la cama y me sobresalta el miedo, caigo de rodillas obligado por una inconsciente veneración y respeto: frente a mí y protegiendo a Origine estaba Dios Visnú sobre un loto, Dios Shiva montando a Ananta-Shesha, y los Devas antiguos: Brahma, Krishna, Ganesha, Rama, Hanuman. A mis espaldas un ejercito de demonios se arremolinaba y se combatía y convulsionaba. Eran mis Asura, asustados e iracundos, guiados por Raju y Ravana con todo el poder de la soberbia a su lado.
Origine me sonreía sensual y tierna invitándome al placer, al origen y al crear. Las yemas de sus dedos recorrían suavemente su piel blanca y transparente, como humo elevándose en el viento, sus dedos erizaban la dermis sobre los huesitos de sus caderas, algo bajo mi ropa despertó. La vitalis liquida en mis venas corría velozmente y las cavidades esponjosas de mi sexo se comenzaron a llenar.
Necesitaba su mar batir pero solo no lo podía lograr.
"Los Deva comprendían que para poder la guerra ganar y la inmortalidad alcanzar, a la tregua debían acceder. Los Asura entendían que para la vida poder robar y su poder incrementar, a sus rivales debían ayudar.
Tanto los Deva como los Asura aceptaron."
Mis demonios se rinden. La barrera invisible desaparece. Me acerco, aparentando calma y tragando flamas, me acerco. Origine me recibe con ternura y fiebre, los besos llueven, cálidos y mojados, me atraganto de la ambrosía en su saliva, del manjar marino que es su lengua, de los jugosos frutos rojos en sus labios y de cada poro en la bahía que es su cuello y sus mejillas. Tras de mí los Asura festejan, los Dioses nos observan, ejecutaremos un mudra sagrado con nuestros cuerpos conectados. Yoga. Encendemos el incienso.
"Para esa tarea poder lograr, Visnú ordenó a los Deva y a los Asura que trajeran el gran monte Mandara hasta el límite mismo del océano para remover con él sus aguas..."
Me coloco sobre su cuerpo, el calor de su sangre fluyendo bajo su piel, los poros exhalando vapores perfumados de sensaciones pragmáticas y turbulentas, los gestos de erotismo y sensualidad explicita me llevan al estado más puro del Dharma. Maya me abraza. Origine también.
"Valiéndose de la Reina de los Naga y gran serpiente del tiempo: Ananta-Shesha, en la cual reposa el Dios Shiva, ataron la montaña y comenzaron a remover con ella el agua del océano..."
Mi sexo está firme, su sexo está mojado, es fácil introducirlo; como una mano en el guante apropiado, como dos piezas correctas en un rompecabezas, como los engranes de una máquina exquisita. Uno hecho para el otro. Los dos hechos para ellos. Mi sexo, su sexo, bendita Lakshmí, la beso. Nuestras bocas se comen y por mi garganta el delicioso jugo del amor desciende.
Mi sexo, a reventar de sangre no deja de palpitar al ritmo de sus movimientos. Mi glande acaricia su clítoris excitado, sus labios interiores besan el contorno de mi falo. La penetro, con amor y lava y luz estelar, la penetro y encuentro miel y leche y pulpa de frutas exóticas. Me derrito y estoy en Ella. Soy de Ella. Ella enrojece, su pecho arde...
"Los árboles que habían sido arrancados del Mandara durante el traslado, con la fricción no tardaron en incendiarse, y toda la vida en él comenzó a ser consumida, pero entonces de la boca de Vasuki, una Deva amorosa, empezaron a salir relámpagos seguidos por una abundante lluvia para refrescar y el incendio apagar..."
Su pecho arde y un fuego escarlata sube por su garganta y emerge como gemido. Gemido prolongado. Gemido delicioso. Gemido orgásmico. La presión en su vagina incrementa y mi pene es expulsado. Un chorro de fluidos me empapa. Estoy bendecido.
El ardor en su pecho se calma.
Le doy la vuelta y la pongo en cuatro puntos.
"Con el tiempo ya estaban cansados de tan ardua tarea y el océano crujía con cada nueva vuelta del Mandara, como si estuviera a punto de partirse por la mitad. Visnú ordenó que se detuvieran y después de meditar y rezar al Dios Shiva, concibió una forma de seguir. Visnú reencarnó en Kurma, La Reina de las Tortugas y sobre su caparazón colocaron el Mandara para que no rompiera el mar primordial, y así poner la montaña en rotación de manera que siguiera batiendo..."
Sobre el culo de mi Origine me sostengo. Es mi punto de apoyo para continuar con el batir. Cada una de mis manos se sujeta a sus nalgas con firmeza, estrujándolas y separándolas. Gin and Juice. Grandes nalgas, nalgas redondas, nalgas perfectas, delicias. Un hilo de saliva cae desde mi lengua y atina en su ano, bajando por su vagina y mezclándose con su mar. ¡¡¡Quiero!!! quiero la leche batir. Batir y batir, batir hasta mantequilla conseguir. De nuevo la penetro. Su espalda se eriza como el pelaje de un tigre de bengala. Sus ronroneos se vuelven salvajes, sus gruñidos cada vez más anales, la nalgueo y del cabello la agarro, entre sus piernas mi Naga desova nuestro destino escrito en los Vedas.
Sigo batiendo; Ella sigue gimiendo. Estamos salpicados de la espuma de las olas que dan el origen al universo, un estado elevado. Espiritualmente elevado. Metafísico. Trascendental. Ella gime, yo deliro, Ella gime, casi a punto de la vida generar.
"A media que los Deva y los Asura removían las agua, los primeros frutos se dieron, de las olas tempestuosas un resplandor emergió, la Luna salió elevándose hacia el cielo y tras ella salió el Sol. Juntos le dieron al Mundo el día y la noche..."
La volteo, rostro frente a rostro. Su hermoso rostro. Resplandeciente destello solar. Luz roja viniendo de Marte, Venus nublada de ojos cerrados. Su mirada se ancla a la mía, mis globos oculares pesan con el peso de sus perlas aceitunadas, su lengua como el tentáculo de un calamar me lame pegando todas sus ventosas a mis labios y sacándome la lengua de la boca como queriéndosela tragar.
"Poco tiempo después, el océano dio a la Diosa Lakshmi, energía femenina hermosa sin medida, fertil en el amor y la pasión, quien emergió desnuda y sentada en una flor de loto que se estaba por abrir..."
Lamo y beso y chupo y vuelvo a lamer y besar y chupar sus erectos pezones rosas que alimentan mi deseo por su calostro extraer y no dejar de chupar. Estoy vibrando en éxtasis puro. La penetro sin pausa o descanso, dentro del paraíso no existe el cansancio, sólo el placer, la felicidad, satisfacción absoluta. Ella me vuelve inmortal.
"El mar continuó batiéndose y de él surgió toda la creación, toda la física, toda partícula y antipartícula, toda la magia, todos los elementos necesarios para la vida, porque de las aguas surge la vida, venimos de un mar agitado por el tiempo y el espacio, y lo que buscamos es la trascendencia que olvidamos que nuestra alma posee ya. El alma es inmortal..."
Nuestro batir el océano agitó, el orgasmo más intenso y ultra natural, divino consorcio, sagrado viaje astral, mantequilla y pura crema mezcladas por igual. Ella se aferra a mi cuello, sus piernas rodean mi espalda, mis manos sujetan su cadera y sus nalgas, mi boca sus pechos come, mi lengua sus pezones lame.
Ya no sé si estamos muriendo o resucitando.
¿Nos estamos viniendo o estamos llegando?
Muero. Por algunos segundos estoy muerto.
En la muerte Origine me habla. Escucho las palabras más dulces. "Mmmmm, estoy venidísima, te amo."
"Por último, del cremoso y blanco mar salió Dhanwantari, médico de los Dioses, que a su vez era una de las 11 reencarnaciones de Dios Visnú; y Él llevaba entre sus manos el kumbha, la copa repleta de soma, el amrita, néctar de la inmortalidad..."
Vuelvo a respirar. La vida me es regresada.
Sobre nuestras cabezas Dios Visnú deja caer una gota del amrita, y ésta nos cubre, explotando en un flash de oro y bronce el néctar se extiende a nuestro alrededor.
"Los Asura y los Deva se enzarzaron en una violentísima batalla por el néctar, que acabó con la muerte de miles y miles de demonios. Con la ayuda de Dios Visnú y Dios Shiva, los Deva bebieron del néctar volviéndose inmortales, y saliendo victoriosos arrojaron a los Asura a los infiernos, de donde siempre intentan escapar. Pero no hoy. Hoy no. Hoy el ciclo termina una vez más..."
Flotamos dentro de una burbuja dorada que nos transporta al Samsara Amándonos en vidas diferentes de comedias diferentes, reencarnando eternamente por los ciclos de los ciclos hasta que Dios Brahma deje de inspirar y soñar. "Origine... yo te amo, y no te dejo de anhelar. Sé que te vas, porque hace mucho ya no estás, y eso es parte de avanzar, este es el final pero también es el inicio de algo más. En mi almohada guardo todas las lágrimas que fluyen de mi alma por tu partida. Sólo en ti hay agua de vida. Y no, no te quiero dejar, no puedo un mundo sin ti imaginar, más ya no importa, todo terminó, el mundo, nuestro mundo, se acaba hoy, cierto?..." Origine me mira en el alma. Me quebranta. Nada en mí hay que Ella no conozca ya.
"Te pido perdón de rodillas todos los días bajo los astros, y rezo para que la sincronicidad del universo nos vuelva a reunir, sanos y dispuestos, completos para sabernos amar. De una forma menos turbulenta..."
Origine me sonríe con infinita dulzura, bajo mi cuerpo su cuerpo se comienza a evaporar, se me escapa entre los dedos, se prepara para volver al mar.
"Origine no.... por favor no... te lo ruego... te lo ruego... no te vayas por favor..."
Pero olvidé que cuando ruegas para que alguien se quede, no pasará. Olvidé que el firmamento me lo había dicho ya, es más tarde de lo que piensas...
"Por favor no, por favor, algún Dios, sálveme de esto!"
Los Dioses callan.
Origine se va. Origine se fue.
"¡¡¡¡NOOOO!!!!..."
La oscuridad me cubre.
El silencio parece eterno.
Y en aquella eternidad Kali habla:
"Las aguas son las dadoras de vida y la vida no es vida sin la muerte. La muerte es tan necesaria como hermosa. Tan esencial como gloriosa. Y YO SOY KALI, LA COSECHADORA DE ALIENTOS, LA VENGANZA DEL INJURIADO, LA IRA Y FURIA DE LA JUSTICIA, LA MUERTE NEGRA, LA MUERTE, LA GLORIA, EL FIN SIN FINAL, EL REINICIAR, YO SOY KAL."
Por un momento no siento nada, escucho un rugido funesto que se va acercando, abro los ojos pero todo es borroso, a lo lejos distingo una luz. Es una luz que baila y se agita, una flama sobre la cera derretida de una vela que ha estado encendida por más tiempo del que debía.