Claure un boliviano atípico
Hace algunas horas fue publicada la entrevista de Marcelo Claure a la periodista Brissa Pabón. Probablemente el elefante en la habitación fueron los supuestos audios donde se daba a entender el interés de Claure por usar su poder económico para manipular la opinión pública para que esta termine por inclinarse por el candidato que eligió, Samuel Doria Medina. Su sinceridad sorprende, en el sentido que no siente la necesidad de utilizar la sutileza para enmascarar posiciones que probablemente generen que más de un boliviano levante el ceño en señal de desaprobación. Sus decisiones se basan en información y hechos contundentes, los resultados de sus encuestas y los resultados históricos de las encuestas realizadas en el país permiten identificar una tendencia claramente inclinada en favor de Doria Medina. No le quita el sueño los ataques a Samuel en relación a su vinculo con la Internacional Socialista, a su parecer su rol como empresario lo coloca en la vereda del frente, es decir por sus actos y su experiencia lo conocierais. Usar medios de comunicación como parte de una estrategia electoral frontal de cara a posicionar un liderazgo de oposición, no es malo ni bueno, es algo que se da en la política, cosa que Claure afirma no le interesa.
Acerca del litio boliviano, su perfil como inversor y su historial de inversiones hace improbable algún interés en acceder a estos recursos en vista que el país no goza de las condiciones mínimas para iniciar este tipo de proyectos por un lado. Por otro lado, su cercanía con los mayores fondos soberanos del mundo (Arabia Saudita, Emiratos Árabes, etc) son una oportunidad para el presidente que sea elegido en vista que uno de los pilares fundamentales para resolver la crisis económica estructural, la llegada de capitales extranjeros para reactivar la economía nacional. Los argumentos en contra de Claure alrededor del litio no solo son apresurados y faltos de toda lógica sino reiteran el mismo relato promovido desde un patriotismo enfermo y chato que ubica a Bolivia en el centro de atención de las primeras potencias hambrientas por capturar esas reservas a costa de los intereses nacionales. Los sectores tecnológicos son la vanguardia de la economía mundial, hecho que dejaría a Bolivia en un tercer plano dado que el país nace y existe solo por sus recursos y luego esta la muerte. Un absurdo por donde se mire.
Las iniciativas de Claure en Bolivia involucran un plan de estabilización elaborado por las mentes más brillantes de Harvard, FMI y ex ministros de hacienda, dicho documento será entregado al presidente que llegue al poder pase lo que pase. Por otro lado, convertirse en un embajador que vincule a los grandes capitales y fondos de inversores con los emprendedores y empresarios bolivianos para promover sus planes de negocio y generar empleos en el país.
¿Qué pide Marcelo Claure a cambio? absolutamente nada. Probablemente este detalle termine por anular cualquier atisbo de credibilidad en la población boliviana, dado que para el boliviano común no existe ni puede existir una buena acción sin esperar un retorno en respuesta. Un boliviano atípico que escapa a los canones de la bolivianidad, la viveza criolla y la mezquindad de ciudadanos que prefieren confiar en una poder por encima de ellos, público y producto de la democracia, su desempeño y los resultados que surjan quedarán como anécdotas sin que alguien plantee una crítica y nuevas alternativas de administrar el país.
Marcelo Claure un boliviano atípico condenado por un país que guarda recelo a la distancia para seguir abrazando el mal encarnado en una clase política hábil para controlar un relato carente de sentido para ciudadanos carentes de individualidad.















