Cuando la mujer se deja penetrar “repetida y mecánicamente” como para que el pene concluya su tarea “rápido” y eyacule, sin ganas ni deseo de su parte, su energía vital se va consumiendo y se aumentan tanto la herida como la tensión sexual.
La herida no es un daño físico en la vagina (aunque puede ser una parte del maltrato), es en realidad una herida en la energía de esa zona, que contiene una memoria que se asocia con una emoción que la mujer no puedo expresar o decir. Cuando una mujer se abrió a recibir pero lo que recibió no fue amor y lo sabía, no fue ni tan solo placer, el varón solo pensó en el.
Cuando esto ocurre se forma una herida que se puede manifestar mas adelante en síntomas si la mujer continúa teniendo sexo con penes desinteresados por la vagina. Con penes inconscientes y narcisistas.
Por otro lado la tensión sexual se origina cuando la mujer no alcanza el orgasmo. Cuando no puede ser ella misma en la cama y solo practica el sexo en función del goce del otro, olvidándose de su propio goce, de lo que realmente le gusta que le hagan para excitarse. También se genera cuando hay pensamientos de culpa u obligación que hace que muchas mujeres abran su Puerta de Jade sin tener el mas absoluto deseo, solo para complacer a su pareja, amante o marido, ya sea para que ese pene y su dueño dejen de molestar o para que mejore su humor al día siguiente. La herida y la tensión sexual van degradando la energía en los ovarios y en el útero. Y se va perdiendo el arte sensual en el sexo.
El varón que actúa así, con su pene narciso, muchas veces esto que hace con la vagina (por ignorancia, desconocimiento o inconsciencia) lo esta haciendo consigo mismo agrediendo su propia energía femenina, su yin, su luna.
Por eso la mujer también debe trabajar con el hombre, sea el amigo, la pareja, el amante, el compañero, el marido…el ASMC (activador sexual masculino consciente)…sanando las heridas que permitió que algunos penes narcisos dejaran en ella, permitiéndose limpiar y purificar su energía sexual y reconectando con su útero.
Así el arte sexual volverá a ella y sus relaciones, liberando las emociones reprimidas de la herida y reconociendo al pene (su animus) y a la vagina (su ánima) como partes esenciales de ella que le permitan sentirse completa consigo misma.