En 1984, Televisión Española (TVE) desarrolló un reportaje acerca de la cocaína en Bolivia bajo el título de “La Reina Blanca”. El mismo relata ampliamente lo que hasta ese momento se constituía en el simple resultado de la creciente demanda mundial de países como Estados Unidos que involucraban a países como Bolivia en su circuito de vicio a partir de la producción de la cocaína.
Erroneamente la historia da cuenta que esta actividad se construyó rapidamente como una industria sólida, reclutó a los productores de coca en el Chaparé ya no solo como proveedores de materia prima, hoja de coca, sino como proveedores de pasta base (sulfato de cocaína).
Los productores cansados de ver sus producciones de piña y banano podrirse ante sus ojos migraron a un producto más seguro, la coca, que no resolvió su problema sino más bien fue solo el inicio de su transición al narcotráfico.
Las propuestas institucionales de lucha frontal contra el narcotráfico volcaron su atención hacia los “pichicateros” (pisadores de hoja de coca) así como las redes a las cuales estos pertenecian. Bolivia a pesar de llevar una desventaja frente a otros países como Perú o Colombia amplios de experiencia, estructuras y organizaciones de mayor poder económico y militar, se coló no solo produciendo pasta base sino tambien cocaína cristalizada, adulterada incluso a partir de la adición de ázucar y carbonato de sodio con tal de aumentar su rendimiento.
Los productores campesinos involucrados en todas las etapas de producción desde el cultivo de la hoja de coca hasta el blanco polvo. Su exportación hacia el primer mundo mediante mulas, hombres y mujeres que esconden en sí paquetes y paquetes de cocaína para así vencer los controles fronterizos. El cluster de los alcaloides se habia estructurado.
La cadena de producción con la que tanto soñaba el país para despegar más allá de las materias primas se logró a partir de un producto impensado. La hoja de coca cuya carga cultural y ceremonial de alguna manera erige una coraza protectora negacionista acerca de sus vinculos directos con el narcotráfico.
La curiosa coincidencia con la que los lideres cocaleros de ese entonces defendían sus actividades frente a la avanzada de las fuerzas de erradicación (Leopardos) con el discurso político que permitió años después cerrar filas desde el Gobierno Nacional mediante la sacralización de la Hoja de Coca y cualquiera de sus derivados bajo la narrativa histórica del Quechua, del Aymara de los pueblos del Tawantinsuyo devotos del jugo de coca, su misticismo y poderes ancestrales noble en las manos correctas.
Napoleon Bonaparte dijo una vez: “Quien no conoce su historia esta condenado a repetirla” así como el los bolivianos deben comprender que la hoja de coca como simbolo es una falsa bandera muy bien aprovechada por el narcotráfico que ahora tiene en los productores cocaleros ya no empleados sino socios minoristas del gran circuito internacional liderado por Carteles, Mafias y hasta Gobiernos contaminados por el negocio más lucrativo existente.
LA VIEJA POLÍTICA ACORDE A UNA SOCIEDAD DEL PASADO: EL VOTO ENTRA POR LOS OJOS, LA SOLUCIÓN A LA CRISIS POR LA RAZÓN
La política boliviana se enfrasca en un fuego cruzado de candidaturas y binomios que tratan de equilibrarse entre la representatividad, la experiencia, la retórica y la simpatía que puedan despertar en el electorado. Queda claro que votamos por la superficialidad de los liderazgos políticos.
Una crítica común se concentra alrededor de las caras que se vuelven a repetir elección a elección, pero al mismo tiempo se exige experiencia cuando un total desconocido anuncia su intención de terciar en las elecciones.
Otra paradoja de similares características surge cunado se exige que el perfil de los candidatos sean de personas preparadas, con un historial de posgrados que reflejen su conocimiento y experiencia al más alto nivel, sin embargo estos no forman parte de sus criterios a la hora de votar cuando las simpatías que vienen dictadas por el estómago se constituyen en el verdadero instrumento para formar una decisión final.
La sociedad boliviana no ha cambiado en los últimos 20 años, lo que ha sucedido es que se han afianzado y radicalizado la misma forma de concebir al país, el Estado que lo representa y los políticos que lo administran. La polarización no se da entre el pueblo identificado con el MAS y la sociedad desplazada del control político del país, las viejas burguesías que movían los hilos detrás de bambalinas.
Esa es una imagen que el propio MAS alimenta para encender los discursos de odio y lanzar los globos de ensayo del racismo y discriminación que van cobrando tanta atención que distraen al ciudadano de lo que realmente sucede en el país. Guerras estériles que no están diseñadas para ser ganadas simplemente para continuar abiertas.
La verdadera polarización radica en los bandos corporativos que viven a costa del Estado a través de su prebenda y privilegios que conforme los puestos de poder van rotando dejan a unos fuera de la mesa grande del pueblo y a otros nuevos ocupando un espacio mientras sean útiles al poder.
Las cooperativas mineras, los agroindustriales, los carteles del contrabando en fronteras del occidente, la banca privada, el narcotráfico, los sectores sociales sindicalizados cooptados y los carteles judiciales en el Poder Judicial, son los que se enfrentan cada día por prevalecer en esa larga mesa del poder o por lo menos aquella donde se reparten las dádivas del poder.
Para destronar al MAS no solo basta con ganar una elección es necesario cortar todos los lazos que vinculan a esas corporaciones con el Estado. Identificando a los verdaderos promotores del fraude que prestan su poder sectorial para garantizar una victoria “creíble” a los ojos de la comunidad internacional. El control del territorio por parte del MAS se da por dos vías, la primera el institucional y el segundo el sectorial, dejando muy pocos resquicios para que la sociedad civil disconforme totalmente dispersa pueda repeler la máquina de reproducción de poder político independientemente de la figura que ocupe la cabecera de la mesa grande del pueblo.
Parte de la sociedad boliviana descontenta con el MAS trata de respaldar políticos de oposición mirando el tamaño de sus intenciones de voto en lugar de reflexionar sobre el diagnóstico que realizan y el programa que proponen. Este debe contemplar de manera ineludible la serie de pasos necesarios para desmontar al MAS de esa maquinaria de reproducción del poder. El modelo económico social comunitario productivo (MESCP) es parte fundamental de la arquitectura del oficialismo, ratificada en una Constitución Política del Estado que estrangula el poder en el Ejecutivo y resta importancia al Legislativo dejando al Judicial como una isla autónoma donde se puede negociar dictámenes mirando el pulso político del país.
Todos los candidatos de oposición tratan de llegar por los ojos al electorado pero no queda claro que es lo que harán para desmontar esa maquinaria pesada y corrupta que el MAS a encaramado en todas las instituciones del Estado. Probablemente porque muchos consideran utilizar esa maquinaria en contra del debilitado oficialismo y terminar por contenerlo en los próximos cinco años, inhabilitando a sus principales figuras a la par de resolver una crisis económica en los términos que el propio MAS ha establecido desde un inicio, meramente superficial.
El costo político fue y es la mayor preocupación del MAS, porque esta se constituye en el poder que posteriormente le permite sostener la maquinaria instalada. La oposición en su conjunto debe pagar el costo político de tomar todas las medidas impopulares que el país requiere para transitar a una estabilización en el mediano y largo plazo, el corto plazo esta perdido y el costo social es inevitable lo único que podría discutirse es la magnitud que puede llegar a alcanzar si las políticas públicas no atacan la raíz del problema, en lo profundo de esa maquinaria grotesca que se lubrica con el sudor y lágrimas de cada boliviano de bien que intenta hacer empresa en el país, de cada boliviano que decide migrar para buscar mejores días para su familia, de cada trabajador informal que sale de casa con un vacío en el estómago porque la incertidumbre lo inunda incapaz de garantizar si podrá generar algo de ingreso para pagar las expensas en casa.
La niebla que el MAS a puesto en delante de cada boliviano desde hace 20 años han permitido que su proyecto de poder se reproduzca a costa de la ciudadanía. El modelo de la miseria y la dominación que no tuvo rival en frente, porque la oposición se dedicaba a rascar en la superficie de la maquinaria en lugar de dirigir sus esfuerzos en golpes certeros al corazón del mal. De verdad considera pedirle cordura a una oposición fragmentada preocupada por mostrar sus mejores galas para que su brillo simplemente mantenga fuera del reflector público al MAS.
Si la unidad no es posible, que la razón guie el voto hacia el programa y el compromiso de asumir el costo político del verdadero opositor. La ciudadanía debe asumir en silencio el costo social ineludible, por acción u omisión, porque si el MAS ha llegado a donde esta en este momento es porque cada uno de sus detractores lo ha permitido con su pasividad.
La unidad en el voto es la única alternativa, una al alcance de cada uno de los electores, los lamentos no deben seguir a los políticos la responsabilidad siempre fue la del individuo.
Si existen males crónicos en Latinoamerica uno de los que ocupa el podio sin duda alguna es la política. No es de extrañar que se relegue a un segundo plano todo tema que la política no considere merecedor de atención.
El populismo como práctica política no conoce de diferencias y es implementado tanto por la izquierda como la derecha. En el caso de la ciudad de Sucre se puede identificar una pulseta de similares caracteristicas que involucra al MAS y a Republica 2025. Mientras el primero detenta el poder y se encarga que sus grupos de simpatizantes corporativos acompañen la gestión con su respaldo a cambio de favores políticos y corrupción el segundo asume el rol de antagonista natural bajo el liderazgo de su representante Horacio Poppe Inch.
A diferencia del MAS, Republica 2025 busca cosechar adeptos a partir de todos los sectores fuera del circulo de beneficios político del alcalde Leaños. Para tal efecto usa espacios denominados Dialogos de la Republica para permitir al ciudadano común manifestar abiertamente su descontento con la política local y nacional. Una suerte de catarsis colectiva.
El camarada comandante Poppe sin embargo goza de la voz final marcando la pauta que deberia guiar a los demás. Su experiencia, ideologia y capacidad de análisis son los que arropan a todos los mandos menores que convierten sus palabras en un apostolado que da forma a sus opiniones.
Si su liderazgo esta aún vigente en el escenario local este no se debe al desprendimiento del camarada comandante sino simplemente a una cuestión de supervivencia en vista que su circulo político aún es escueto, cerrando filas a su alrededor y demandando la lealtad, o subordinacion absoluta, a sus ordenes. Cual ejercito o entidad castrense.
Esta tipo de organización impide al igual que sus rivales del MAS, el sano debate y la confrontación de ideas dejando esta responsabilidad al lider de turno. Si bien sus objetivos los colocan del lado del estado republicano, sus instituciones y el viejo orden previo al MAS este tampoco responde totalmente a un nuevo contexto donde los desafios de la ciudad y la región son apremiantes y condicionan incluso su sostenibilidad como espacio territorial en los proximos años.
No es suficiente la nostalgia por la republica de los viejos grupos de poder. Es necesario construir una alternativa de modernización social que evite caer en los viejos pecados del conservadurismo que tanto atraso han generado en la región.
Los liderazgos fuera de las figuras maximas no son prioridades tanto en el MAS como en Republica 2025. Esto también se explica por la verticalidad de ambas organizaciones, en su ausencia, el caudillismo se acentúa.
Si Republica 2025 se propone como una alternativa, vale la pena cuestionarse, fuera de sus criticas a la corrupción y mala gestión ¿qué es lo que realmente propone para Sucre?
Un largo anecdotario de lamentos y clamores por desarrollo acompañan a Sucre hace ya décadas, al parecer no importa el gobierno que se encuentre encaramado en gestión porque las aspiraciones locales caen en el olvido simplemente evocados en discursos circunstanciales que continúan resonando en los oídos de los ciudadanos, cada vez menos, que permanecen aún expectantes porque su realidad cambie para bien.
Son incontables los anhelos que tiene el sucrense promedio, pero todos tienen algo en común, todos dependen de que ese poder superior decida bendecirlos con la abundancia de los recursos públicos. Es evidente que no se ha logrado cambiar de paradigma en relación al desarrollo local, y es menester lograr la simpatía de los políticos de turno para poder canalizar esos recursos cual fuese lluvia del cielo, algo totalmente improbable.
Sucre, por su densidad poblacional carece de representatividad política en la cámara legislativa, esto sumado a la fragmentación propia de los representantes locales hace que su gravitación en un escenario nacional sea inexistente. Siendo esta una realidad innegable, la pregunta que deberían hacerse debería ser ¿por qué siguen obsesionados en condicionar su desarrollo al poder político?
Esta es mi teoría, el subdesarrollo y olvido al que Sucre ha sido relegado no es otra cosa que el resultado de una ausencia absoluta de pensamiento propio proveniente de una burguesía no solamente influyente en lo económico sino sobre todo en lo intelectual. Bien lo decía Sergio Antelo Gutierrez, cuando resaltaba la necesidad de gestar burguesías pensantes que no solamente tengan en el poder económico su influencia sino influyen a partir de las ideas las bases para configurar y condicionar las demás esferas de la realidad: lo social, lo económico y por supuesto lo político.
A pesar de ostentar el título de culta Charcas, Sucre está totalmente alejada de este adjetivo, y esto es comprobable porque ese vacío intelectual ha sido copado por el discurso político circunstancial y totalmente pragmático. Ni la Universidad San Francisco Xavier ha quedado exenta de esa contaminación, al punto de caer en el mismo saco que la política local, una caricatura por así decirlo de la política nacional, es decir una representación burda y hasta satírica de lo precarizado del liderazgo político de los últimos años guiados por el oficialismo.
El pragmatismo en el poco poder económico de algunos empresarios ha sido capitalizado y sostenido bajo el esquema político es decir cediendo cualquier tipo de autonomía para beneficiarse de los contratos públicos obedeciendo a una mezcla de corrupción e intercambio de favores. Bajo un escenario así, resulta imposible cuestionar el esquema actual de subdesarrollo local, y ni siquiera considerar plantear una alternativa contraria a la vigente.
¿Cómo es que este esquema es reutilizable de manera ilimitada? Sencillamente, porque ratifica en cada oportunidad que se presenta que la razón fundamental por la que el subdesarrollo sigue condenando a Sucre radica en la mezquindad del Gobierno Central, y existe una deuda histórica posterior a la Guerra Federal que ha limitado al sector productivo local, la Capitalidad.
Si faltan recursos, bueno la solución pasa por solicitar más recursos al Nivel Central. Tan sencillo como eso. La retórica de la reivindicación histórica como estrategia para conmover y lograr obtener el poder político suficiente, aunque sea transitoriamente, para conseguir el presupuesto público adicional para lograr el tan ansiado progreso.
Mientras tanto el fracaso planificado sigue su curso a las puertas del Bicentenario de la República, otra oportunidad más para alargar los lamentos y reclamos políticos para complacencia de una ciudadanía totalmente indiferente.
Como si se tratase de una tragedia griega, la esperanza de contar con una alternativa política sólida desde oposición para una futura elección municipal luego de una nueva victoria del MAS en Sucre quedo más que sepultada como demuestran los últimos hechos.
Una bancada en el concejo municipal fracturada que demuestra la verticalidad con la que se tratan los temas internos a la cabeza de Horacio Poppe Inch genera un sinsabor de cara a una nueva gestión que a pesar de contar con un débil liderazgo en el actual alcalde Enrique Leaño, todo indica que el MAS mantendrá aún la hegemonía en el municipio.
Preocupa el rol de fiscalización absoluta asumida desde la oposición de R-2025, si bien es un rol fundamental para acompañar la gestión del ejecutivo en el marco de la transparencia y el debido proceso. Parece ser que la construcción continua de una nueva visión para el municipio no estaba dentro de los planes del partido. Este aspecto se constituye en un riesgo porque el electorado no podrá contrastar una gestión edil con acciones concretas con una idea que no ha sido previamente accionada a través de sus concejales.
Probablemente la respuesta rápida dictamine que siendo oposición es imposible proponer algo y ser tomado en cuenta por el oficialismo, especialmente cuando se encuentran en polos opuestos en calidad de enemigos irreconciliables.
Sin embargo, esta no es una excusa válida que otorgue de rédito político en el futuro a R-2025, tomando en cuenta que las ideas, iniciativas y planes alternativos son en sí una evidencia para la población de la dirección que se trata de proponer como opción política al mando de la primera institución del municipio.
Es fácil hacer política desde las instituciones, hacer política desde la oposición sin presupuesto y escasas capacidades de concertación y negociación es un desafió al cual no todos los políticos están en condiciones de afrontar.
El municipio atraviesa problemas estructurales que tienen que ver con su sostenibilidad, el suministro de agua potable, la disponibilidad de energía eléctrica, ordenamiento territorial y servicios de transporte público y la gestión de residuos sólidos para los próximos 20 a 30 años.
Pensar en lo que el oficialismo ignora premeditadamente debió ser una consigna de partido delimitada bien por las lineas estratégicas e ideológicas orgánicas pero dando espacio a la construcción de liderazgos individuales que se fogueen con luz propia de cara a futuro.
Cruel y despiadada parece ser la diosa fortuna que nos deja políticos de cuestionable accionar como opciones de oposición en un municipio tan pequeño pero con necesidades descomunales aún a la espera de ver la luz en los ojos de los políticos.
La historia guarda un lugar especial para la oposición que pudo ser pero que optó por caer en las viejas prácticas de la política más barata.
Mientras la opinión pública se entretiene en el debate estéril acerca de la muerte del Carlos Alberto Colodro, interventor del Banco Fassil, existe una interrogante mayor que pasa desapercibida ¿El Banco Fassil era el fin en sí o un medio para un andamiaje más grande?
Me inclino por lo segundo, ¿cuál el sentido de arriesgar capital propio y desfalcar su propio banco? La teoría de esquema ponzi o piramidal en la que se trataba de pagar dividendos suntuosos con el ingreso de nuevo socios al paquete accionario del Banco Fassil resulta demasiado simplista, una reducción de la realidad que haría pensar que ASFI, no tendría conocimiento alguno acerca del crecimiento “inusual” del capital social de este Banco, tomando en cuenta el contexto económico en el cual se desarrolla.
El Banco Fassil contaba con 5 accionistas: Santa Cruz FG Sociedad Controladora S.A. (737.138 acciones), Santa Cruz Financial Group S.A. (484.893 acciones), Sociedad de Inversiones de La Sierra S.A. (1 acción), Santa Cruz Sociedad de Inversión en Bienes Raíces SIBRA S.A. (1) y Mertens Olmos Juan Ricardo (1).
Otras malas prácticas responden también a la compra de inmuebles en un precio por parte de uno de los grupos financieros socios y su reventa al Banco Fassil con un sobreprecio incorporado. Es decir los activos una vez eran adquiridos presentaban una sobrevaloración inyectada inicialmente por el vendedor inicial.
A esto se suman denuncias de créditos vinculados, es decir empresarios que desviaron créditos otorgados por Fassil hacia el mismo grupo empresarial en cuestión (Santa Cruz Financial Group) uno de los participantes de la sociedad del mismo banco.
Es decir, si bien todo parece apuntar la responsabilidad hacia los propios socios del Banco Fassil, cerrar la investigación a este nivel demandaría de un motivo puntual para poner a rodar toda una estratagema que involucraba directamente a sociedades de empresarios influyentes para fortalecer engañosamente la contabilidad de un banco amigo que en retribución les permitía acceder a los fondos a libre disposición.
Resulta de no creer, es así. Porque este banco fue acusado en reiteradas ocasiones de servir como medio para lavar dinero de actividades ilícitas, entre ellas narcotráfico. Pues bien el Gobierno de Luis Arce, al igual que el de Evo Morales mantienen una relación estrecha con el narcotráfico, como toda actividad delictiva amparada en el poder del Estado requiere de mecanismos creíbles para legitimar todos los recursos provenientes de la producción y venta de cocaína. Aquí es donde surge la necesidad de contar con empresas privadas legales que puedan justificar ingresos a partir de sus actividades productivas tal que los recursos ilegítimos pasen por un canal formal y pueda vincularse a la economía legal formal para finalmente ser devuelta a sus verdaderos propietarios.
El tejido empresarial boliviano se encuentra afincado en el departamento de Santa Cruz, es de esperar que el lavado de dinero sea más discreto en una economía donde su diversificación, pujanza y crecimiento acelerado permite justificar flujos de inversión, ingresos y utilidades extraordinarios, comparados con otras regiones similares como Cochabamba y La Paz.
Pero ¿qué sucede cuando el crecimiento no tiene el ritmo suficiente al cual se desea legitimar este tipo de ganancias ilícitas? bueno, agilizamos el proceso facilitando el acceso a capital para inversiones en sectores puntuales: por ejemplo: el sector inmobiliario. Y es que si se puede hablar de un “mecanismo de manual” para legitimar ganancias ilícitas es el sector de la construcción y los proyectos inmobiliarios. Casualmente este sector es uno de los más desarrollados en la ciudad de Santa Cruz donde los proyectos de urbanización son ambiciosos e involucran una gran cantidad de intereses.
Es aquí donde el Banco Fassil asume su verdadera función, como simple medio, en primera instancia adquiriendo inmuebles previamente comprados por los grupos societarios a precios inflados. El propietario inicial, legitimo o no, se hace con dinero en efectivo, y el inmueble pasa a manos de un tercero, la sociedad, quien seguidamente se la ofrece a un precio superior al Banco Fassil.
En segunda instancia, es un mecanismo para recibir recursos en calidad de ahorros, utilizando “palos blancos”, quienes proveen de recursos frescos permanentemente al Banco Fassil en calidad de capital para su posterior préstamo. Es decir inyecta recursos para poder ampliar la cartera de créditos, no dejando nada a la suerte, independientemente de lo que suceda en la economía real, ese banco tendría más capital para su intermediación hacia inversiones acordes a sus objetivos.
Cumpliendo con la reserva legal, el Banco Fassil, no hubiera tenido dificultad alguna por parte de la ASFI, sin embargo a pesar de las reiteradas “llamadas de atención” realizadas, el Banco Fassil continuaba sus operaciones descuidando este requisito fundamental para cualquier entidad financiera que opere en territorio boliviano, mantener un fondo precautorio definido por la tasa de encaje legal para responder con liquidez a las necesidades de sus ahorristas, fondo en custodia del Banco Central de Bolivia.
Pues bien, la Autoridad de Fiscalización del Sistema Financiero, no realizó sus tareas acorde a lo que dictaban las circunstancias. Es decir, hubo total permisividad al punto que se hicieron públicos estos problemas por voz de los propios clientes que posteriormente fueron secundadas ante mucha insistencia por la autoridad encargada en primer lugar de impedir que este tipo de escenarios escalen a tales extremos.
El Gobierno por su lado, dirige el comportamiento de la banca comercial a través de sus carteras, exigiendo porcentajes metas en su composición, priorizando aquellos destinados a la vivienda social o a la actividad empresarial orientada a la sustitución de importaciones por citar algunos ejemplos. Es decir permite que no solo este banco sino toda la banca pueda priorizar el capital en actividades convenientemente seleccionadas que compatibles con los objetivos particulares del narcotráfico.
Es así que se tiene una maquinaria dedicada a la legitimación de ganancias ilícitas provenientes del narcotráfico, que no necesita que la economía regional de Santa Cruz siga su curso normal, sino que tiene los mecanismos necesarios para reorientar la misma hacia los fines que permitan lavar la mayor cantidad de recursos con la mayor discreción. ¿Por qué el Banco Fassil tuvo un ascenso extraordinario desde que el año 2006 a diferencia de otras entidades financieras convirtiéndose en la 4ta en importancia? Sencillamente, era la puerta de ingreso de cualquier recurso ilícito a la economía formal, que a la larga permita reemplazar la élite empresarial cruceña contestaría al poder político, por una nueva elite empresarial aliada al poder que permita desarmar a la larga cualquier movimiento cívico, político o económico opositor.
No existe posibilidad alguna en la que exista credibilidad o transparencia en un sistema financiero que depende de la fiscalización de instituciones empapadas por la corrupción y el oscurantismo frente a la sociedad civil. El caso de ASFI, se replica hasta el propio Banco Central de Bolivia (BCB) que se encuentra totalmente intervenido por el poder político. Todo en armonía genera un escenario propicio para que una entidad como el Banco Fassil pueda desarrollar actividades dudosas, por lo bajo, a plena luz del día frente a las instituciones encargadas de fiscalizarla y regularla.
La pregunta clave no es ¿quién es el autor de la muerte de Carlos Alberto Colodro? la pregunta que correcta es ¿qué maquinaria detrás del Banco Fassil corría riesgo de ser develada por la investigación de Carlos Alberto Colobro? Fue una pieza clave en el pasado del Banco Central de Bolivia, durante el gobierno de Morales, llegando a ser Gerente General de esa instancia, su lealtad y la confianza que generaba en sus superiores se disipo de golpe una vez fue nombrado interventor ¿Por qué? su lealtad tenia un límite que no estaba dispuesto a cruzar y esto fue asumido como un riesgo latente para los operadores de la maquinaria mayor. Un cabo que no podía quedar suelto.