First time
ᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝInvierno; Londres, Inglaterra ᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝOur first time. Twins. ㅡ Murdoc Niccals ᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝ ▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬ ᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝp r e l u d i oᅝ
ᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝ ᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝ El mundo de la fraternidad. ¿Tendría alguien la idea de lo que significaba ser un mellizo? No trataba de tan sólo algo tan banal como venir del mismo par de piernas, de haber salido de exactamente la misma vagina y tener un rostro si no idéntico, al menos similar. Una mañana podría ser tan típica, tan llena de los hermanos Jakov molestando por doquier, de niños lloriqueando y peleándose o, en el mejor de los casos, de mellizos que se llevaban tan genial que no podrían nunca soltarse las manos. ¿Cuál era la historia de los Jakov? Matt y Seth. Seth y Matt. Uno mayor que el otro, apenas 93 segundos separaban sus vidas, la única barrera que podría significar algo, simplemente era un lazo más largo que seguía anudado al delgado hilo rojo que se extendía de mano a mano. La tinta podría desperdiciarse en blancas hojas y la historia quedaría aún renegada al sadismo en dúo que compartían en su sonrisa, un secreto lleno de experimentos y manipulaciones. Nada, no había humano capaz de explicar el fenómeno plasmado en los angelicales rostros, que detrás de una sonrisa, el control se desenrollaba desde la yema de sus dedos hasta conectar con la más profunda pesadilla. La realidad parecía un curioso manjar desdibujado, un simple desvío de una recta trazada sobre un papel al que le había caído gotas de agua. Esas gotas no eran más que los truculentos deseos del par controlando todo. ᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝ
Esa tarde de otoño, Matt estaba por su cuenta, pocas eran las veces que algo así sucedía pero su buen hermano mayor se hallaba sumido en su propia actividad de investigación para el proyecto. Por esta vez, el menor de los mellizos se sentía bien con el espacio que tomaba, un momento para hacer un pequeño inventario de los avances de su proyecto. Polvo y más polvo, no paraba de estornudar pero no lo alejó de sus experimentos grabados. Sentado dándole la espalda a la puerta, frente a su cama, entre los polvos y los recuerdos con siguió una caja de cartón llena de CDs con distintas inscripciones sobre su cubierta. Entre las cajetillas de CDs veía tan sólo un par de letras, él sabía lo que significaba, sólo él y Seth. ¿Podría imaginarse una vida siendo único? Casi sentía lástima del resto de la humanidad que no tenían alguien con quién compartir su mente y las hazañas. Una sonrisa se estiró entre sus comisuras. Aquí está. ᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝ
Frente a su cama doble había un estante de madera caoba. La elegancia del diseño inglés demostrado en el fino acabado del mueble, en cada detalle que se divisaba. Bajo su televisor, en la repisa inferior se conseguía el reproductor de DVD que requería, mismo que estaba dispuesto en frente de su cama doble. El CD en su mano marcaba una codificación de su única comprensión, pero bien sabía que aquello databa de muchas primaveras atrás, un simple remasterizado y ya lo tenía traído a la actualidad, como parte de su película. Un guión de este proyecto documental dataría de un punto de inflexión, de ese detonante por allá entre los años de ingenua infancia, con la primera de sus mujeres. A gusto, se dejó caer sobre su cama, con su mentón apoyado en sus ambas manos que a su vez, hacían de sostén con sus codos sobre la superficie mullida de la cama. Era como un niño cuando la vieja pantalla azul de Disney aparecía en su monitor con una luz atravesando su cielo raso. Tantas memorias, estaba por iniciar la Fantasía de Disney y la tocata y fuga de Bach era la primera en tocar. ᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝ
Dorado. La pantalla se llenó de tierno dorado, de un lacio que danzaba para la cámara. No podía distinguirse nada, ni siquiera un rostro, pero el cabello volaba por doquier. Eran luces de vida, danzas al viento mientras la brisa acariciaba la seducción de su espíritu jovial. Preciosa y encantadora era ella. La recordaba en sus años de juegos con carritos y superhéroes, donde todo era una simple curiosidad ingenua. Una joven tan encantadora que se hacía cargo de sus cuidos. Recordaba sus redondos pechos, el valle en su escote adolescente, la sonrisa enamorada. El video seguía reproduciéndose, el ruido se lograba distinguir en los paneles oscuros de la imagen antigua. ¡Aquí, aquí venía su parte favorita! Las yemas de sus dedos estaban entre sus labios, estaba por comerse las uñas con esa dichosa intriga que las películas de Hitchcock dejó de legado. La cámara se acercaba curiosa a esos cabellos dorados, el crujido se hacía sentir pero no podía verse nada. La intriga se hacía sentir en la calma, en el suspenso del silencio y el vacío. Rash, rash, rash. Se oían los crujidos pese al audio de viejo ruido. Finalmente, desde un esquina, en su curioso ángulo se veía a la joven de recién alcanzadas 15 primaveras, en el pleno florecer de su juventud, desgarrándose la vida en un delicioso plato de vidrios. Comía y comía, la mujer estaba hipnotizada en su deslumbre, en el más delicioso manjar de su muerte. En la pantalla podía verse el rojo deslizarse por el cristal traslúcido, la carne tierna de sus labios quebrarse ante cada mordida. ᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝ
Seth… ¡Seth debía ver esto! La sonrisa crecía así como el sentimiento de satisfacción. ¡Ah, los recuerdos aquellos! Casi podía volver a sentir el éxtasis de esa primera vez, de cuando estaba ahí de pie, atado a su destino con dedos jóvenes entrelazados a su igual. Ambos miraban, ambos sonreían, ambos sabían qué pasaba en la cabeza del otro… Juntos tenían el control. Una mirada fría, una infancia carente de ingenuidad, la soberbia en su altivo mentón. El aroma metálico, los cabellos desordenándose sobre sus hombros cayendo sobre los vidrios hasta que el dorado se tornara en rojo cargado de pasión, era esa la imagen que recordaba presenciar, las pesadillas de la niñera haciéndose realidad ante él, escondidos en las cortinas de sus párpados, sus recuerdos proyectados. El proyecto mostraba su preludio al dueño de sueños, vendedor de pesadillas, aquél que todo controlaba. Seth seguro que estaría orgulloso, su trabajo en conjunto se veía precioso en la pantalla. ¿Podía sentirlo? ¿podría él sentir cómo latía su corazón veloz? Su primera vez. ᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝ ᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝ PAUSA. REBOBINA. Se levantó de su comodidad, la pantalla quedó congelada en esos vidrios rompiendo su belleza mientras él, con renovada ilusión, buscó de su otro fragmento para completarle. Ya, ya no soportaba estar sin su hermano en ese éxtasis. ¿Cómo hacían los demás para vivir en solitario? Seth y Matt, de la mano llevarían a cabo un proyecto que sorprendería al mundo, que lo impregnaría en un nueva visión y pesadillas. 93 segundos lo separaban, pero un proyecto de una vida los unía para siempre. ᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝᅝ
El hilo más fuerte que nunca y los mellizos nunca habrán de separarse, los nudos apretados; la maldición de los mellizos Jakov y su proyecto. Si fue este el preludio, ¿Quién será el próximo?










