Un informe de febrero de 2025, en el que participaron técnicos autonómicos, alertaba de que la deshidratación del residuo libera partículas respirables asociadas al cáncer de pulmón. El Gobierno de Alfonso Rueda jamás emitió una alerta sanitaria ni ambiental.
Por Redacción Humanidad y Medio
11 de julio de 2026, Lugo
La advertencia llevaba dieciséis meses sepultada en los despachos. Desde febrero de 2025, la Xunta de Galicia y la multinacional Alcoa manejaban un dato técnico que cambia por completo el mapa de riesgo de la comarca de A Mariña: la peligrosidad de los residuos acumulados en la planta de aluminio de San Cibrao (Lugo) no es estática. Se multiplica de forma alarmante cuando el material se seca y se dispersa en el aire. El llamado ‘polvo rojo’ no es solo un problema de paisaje o de suelos; al ser respirado, se convierte en un vector directo de partículas carcinógenas.
Según ha confirmado Humanidad y Medio a través de documentación técnica y fuentes directas del caso, un estudio de caracterización codiseñado por especialistas de la propia administración autonómica concluyó hace año y medio que la evolución de estos lodos contaminados —espoleada por olas de calor cada vez más frecuentes— favorece la formación de material particulado ultrafino. Este polvo contiene metales pesados y compuestos clasificados como cancerígenos de categoría 1 por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC).
Pese a la gravedad del hallazgo, las conclusiones se guardaron bajo llave. No hubo comunicados, ni notas de prensa, ni una sola recomendación sanitaria a una población que convive a escasos centenares de metros de las balsas de almacenamiento.
El “umbral del peligro”: Menos del 20% de humedad
El informe, redactado en el primer trimestre de 2025, modelizó distintos escenarios climáticos. Los resultados encendieron las alarmas automáticas: la curva de riesgo se dispara en el momento en que el contenido de agua del residuo baja del 20%. Esta circunstancia, lejos de ser excepcional, se ha convertido en estructural debido a la recurrencia de los veranos secos en Galicia.
El dato: Las partículas inferiores a 10 micras (PM_{10}) —aquellas capaces de burlar las defensas naturales del tracto respiratorio y alojarse en los alvéolos pulmonares— registraron concentraciones en el entorno de la planta que pulverizaban los umbrales de seguridad fijados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para exposiciones crónicas.
“El riesgo real no está en tocar el lodo húmedo, sino en respirar de forma continuada el aerosol seco que se levanta con el viento”, confiesa a este diario uno de los investigadores del estudio, que exige estricto anonimato por temor a represalias contractuales.
Silencio administrativo ante una “lluvia” tóxica
Preguntado por este periódico, el Ejecutivo de Alfonso Rueda se ha limitado a balbucear el argumentario habitual: aseguran que “investigan las denuncias ecologistas” y que mantienen abiertos los protocolos de vigilancia. Sin embargo, la realidad de los hechos contradice la diligencia alegada:
Cero alertas: En 16 meses, Sanidade no ha emitido un solo aviso de salud pública.
Apagón municipal: No se ha informado formalmente a los ayuntamientos afectados (Xove, Cervo, Burela).
Sin mediciones específicas: No se han instalado captadores en continuo para medir la presencia real de estas partículas indexadas en las zonas urbanas adyacentes.
La Consejería de Medio Ambiente insiste en que se trabaja “con rigor y bajo la autorización ambiental integrada”, pero esquiva la pregunta incómoda: ¿Por qué se ocultó un hallazgo toxicológico de este calibre a los ciudadanos?
Mientras las instituciones callaban, los vecinos veían cómo el polvo rojizo teñía periódicamente coches, ventanas y cultivos tras los días de viento. Ahora descubren que lo que limpiaban de sus repisas ya había entrado en sus pulmones con un extra de toxicidad ocultado deliberadamente.
ESTUDIO SILENCIADO (Feb 2025) │ ├─► Humedad < 20% (Habitual en verano) │ │ │ └─► Liberación de partículas PM10 y ultrafinas │ │ │ └─► Concentraciones ...