No sabes cuánto quisiera que nuestra amistad no se hubiera ido al trasto, por aquél suceso que separo nuestras vidas. A pesar de que han pasado 3 años que no sé nada de tu vida y supongo que tú tampoco de la mía, no dejo de sentir melancolía cuando en mi muro de Instagram aparece una foto tuya; no me taches de masoquista solo sentí la necesidad de saber de ti, aunque sea a través de imágenes ¿Sabes? Pareces muy feliz y aún no dejo de admirar tus rulos.
Te conocí cuando tenías 16 años y mi memoria se empeña en recordar que cumples en enero; ahora tienes 19 años y yo unos tantos años más. Me pregunto qué será de tu vida ¿Será que vives en el mismo país? ¿o te marchaste para tener una mejor vida? Parece que sí te hubieras ido y que estuvieras estudiando lo que planeaste, además he visto que te encuentras trabajando y me alegro verte emprendedora.
Desee tanto que me escribieras, pero me quede en el mundo de las ilusiones esperando un milagro. Ahora te puedo decir que, aunque añoro tu presencia y a veces me da como ganas de devolver el tiempo, nunca fui culpable de te hayas marchado y acepto tu decisión. Te diría que espero reencontrarme con tus sueños, aspiraciones y metas, pero me canse de esperarte y cuestionarme si tuve alguna importancia en tu vida; no quiero entristecerme por ti y decido darle la oportunidad a otras personas de entrar a mi vida.
La ilusionista


















