Reseñas del conserje: Ménades
--una reseña de José María Martínez
Controlo el tema de las ménades y el menadismo —una propuesta radical para desgarrar y trocear el tejido muscular del patriarcado e instaurar un nuevo cuerpo social desde el feminismo— pero desconocía el funcionamiento de los ubicuos códigos QR. Tuve que consultar a Google para saber cómo debía instalar una app en mi móvil que me permitiera revelar el contenido cifrado tras estos ignotos iconos que, hasta ahora, había visto de pasada en todo tipo de productos comerciales.
Al enfocar la cámara del teléfono sobre mi primer QR —disculpad la euforia, ¡era mi primera vez!— fui conducido a una página web que contenía un archivo de sonido en stream. Hice click y se hizo la magia: escuché la voz preciosa de María Mercromina recitando su poema menádico.
"Ménades" es el proyecto poético/artístico comisionado por Alejandra Galo para Keroxen 14, desde Santa Cruz de Tenerife. El resultado es una cofrecito de cartón, que se abre como una caja de cerillas, con 40 tarjetas en su interior, cada una ilustrada con motivos alegóricos y con el nombre de un poeta. En el centro de cada tarjeta, un código QR listo para prender.
El proyecto es genial, y su realización tiene el encanto de un mazo de cartas que podemos barajar para recrearnos con su posesión, por simple placer de coleccionista de cromos. Al azar o siguiendo nuestro capricho, podemos activar una a una — efímeramente, como fósforos— las voces poéticas, y sumarnos al rito incruento pero incendiario de un recital privado, directo en nuestros auriculares.
Un valor añadido es la pluralidad de edades, sexos y acentos, por la que he llegado a conocer a numerosos autores y autoras que desconocía, pues sólo una decena formaban parte de mi círculo de preferencias. Las sorpresas han sido todas de mi agrado, comenzando por la participación de Irene X —recitadora cautivante donde las haya— y, destacando en mi ranking emocional, a Isla Correyero, que se reafirma en su poema menádico y maldito "Coño azul". Pero eso ya es cosa mía. En "Ménades" hay mordiscos para todos.












