"Si no soy para ti, si no eres para mí, ¿Por qué tanto lió?"

seen from Finland
seen from Türkiye
seen from Jordan

seen from China
seen from China
seen from Japan
seen from Finland

seen from Russia

seen from Singapore
seen from India
seen from China
seen from China
seen from United States

seen from India
seen from United Kingdom
seen from Russia

seen from Finland

seen from United States
seen from T1

seen from Australia
"Si no soy para ti, si no eres para mí, ¿Por qué tanto lió?"
APODERÉMONOS DE NUESTRA FUERZA
Hay un sentimiento al que le tenemos que prestar una particular atención:
SENTIRNOS VICTIMADOS.
No necesitamos acostumbrarnos a sentirnos a
gusto con ése sentimiento
¿Cómo nos sentimos cuando hemos sido víctimas
de alguien?
Impotentes, furiosos, des-amparados, frustrados.
Es peligroso sentirse victimado. A menudo, ésto nos puede lanzar a conductas adictivas o a otras conductas compulsivas.
• Estamos aprendiendo a identificar cuándo nos
sentimos victimados, cuándo hemos sido
victimados en realidad y por qué nos estamos
sintiendo victimados.
• Estamos aprendiendo a apoderarnos de nuestra
fuerza, a cuidar de nosotros mismos y a retirarnos
de nuestro papel de víctimas.
A veces, apoderarnos de nuestra fuerza significa ‘darnos cuenta’ de que nos estamos victimando a nosotros mismos, y que los demás no están haciendo nada para lastimarnos. Ellos están viviendo SU vida, como es SU derecho, y nosotros nos estamos sintiendo víctimas porque estamos intentando controlar SU proceso o, de manera irracional, estamos esperando que ellos cuiden de nosotros. Nos podemos sentir victimados si nos quedamos atascados en creencias dis-funcionales, tal como:
“Los demás me hacen sentir...”
“Los demás tienen la llave de mi felicidad y mi
destino...”
“No podré ser feliz a menos que otro se comporte
de determinada manera, o de que sucedan ciertas
cosas...”
Otras veces, apoderarnos de nuestra fuerza significa que nos damos cuenta de que estamos siendo victimados por la conducta de otra persona. Están siendo invadidos nuestros límites. Es ese caso, indagamos qué necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos e impedir que continúe la victimación; necesitamos fijar límites.
A veces, lo único que se re-quiere es un cambio de actitud. NO SOMOS VÍCTIMAS. Luchamos por sentir compasión hacia la persona que nos victimó, pero comprendemos que a menudo la compasión viene después, cuando nos hayamos despojado de nuestro papel de víctimas en cuerpo, mente y espíritu.
También entendemos que sentir DEMASIADA compasión puede volver a ponernos de inmediato en el cajón de las víctimas.
Sentir DEMASIADO “entendimiento” por una persona que nos está victimando puede establecer una situación donde la persona nos pueda convertir de nuevo en su víctima.
No tratamos de forzar con-secuencias ni crisis sobre otra persona, pero tampoco la rescatamos de las con-secuencias lógicas de su conducta. *Si hay un papel que tengamos la responsabilidad de jugar para que se den ésas consecuencias, lo des-empeñamos, no para controlar ni para castigar, sino para ser responsables con nosotros mismos y con los demás.*
Tratamos de des-cubrir qué podemos estar haciendo que nos hace sentir victimados, o qué papel estamos jugando dentro de un sistema, y dejamos, también, de hacerlo.
No tenemos poder sobre los demás ni sobre su conducta, pero podemos apropiarnos de nuestra fuerza y apartarnos de ser víctimas.
“Hoy asumiré la responsabilidad de SER YO
MISMO y de demostrárselo a los demás al no
permitir que se me victime. No puedo controlar los
acontecimientos, pero sí puedo controlar mi actitud
al ser victimado. NO SOY UNA VÍCTIMA; NO
MEREZCO SER VICTIMADO”.
Te bloquee de mis redes para que mi inconciente no sea capaz de buscarte, Borre cada rastro de conversaciones tuya asi mi insomnio no me traiciona y Cuando preguntan por ti evito nombrarte porque te convertiste uno mas que me prometio un felices por siempre y solo duro un momento de dopamina.
~las elocuencias de una chica desanimada~
Sé que mentiste, no soy suficiente...
He decidido alejarme de ti y desaparecer de tu vida de la forma más silenciosa; me obligare a no pensar en ti y trataré de olvidarte. Porque al final, ni cuentas te darás que me fui.
J~hans
Creo que no hay mayor decepción, que aquella que provoca una mentira proveniente de alguien que amas. El amor logra que idealicemos a las personas de una forma ciega, las vemos perfectas, incapaces de hacernos daño, hasta el día en que lo hacen, ahí nos destruyen.
De todas las cosas que alguna vez te pude imaginar haciendo, mentirme no era una.
—AT
Las cosas que se cuidan no se tiran de repente.
Pero mentiste, no quedó nada de todo lo que prometiste Pero mentiste, ¿dónde se fue todo eso que un día me dijiste?
-Cazzu