A las complejidades del caso se ha de agregar la importancia de los payasos en clase política hondureña: una CS que declara legal el nombramiento del diputado Micheletti como presidente, pero hace la vista gorda con que el documento que sustenta el nombramiento es una carta de renuncia falsa; la misma corte que ha aceptado el uso de documentos falsos, dicta sobreseimiento por los delitos que pudieran haber cometido los denunciados -la junta de comandantes; el Congreso declara vitalicio -como antes declaraban dioses los romanos - al diputado insolentado y otorga amnistía sin investigar los presuntos delitos amnistiados.
Si no interviene el TPI, los crímenes cometidos por fuerzas de seguridad durante la dictadura quedarán impunes. En realidad, la readmisión del país debiese depender de la solución que den a la situación de ddhh.
Un premio de consuelo sería que la OEA exija a sus miembros la introducción del referéndum revocatorio en sus constituciones.