Decisiones
No te tomes mis decisiones muy personales, porque no las hice para hacerte daño. Al final del día mías y las tomo para edificarme.
seen from China
seen from Saudi Arabia

seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from Australia

seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia

seen from Finland
seen from New Zealand

seen from United States

seen from Malaysia
seen from Greece

seen from Germany

seen from United States
seen from Germany
seen from Finland
seen from Belarus
Decisiones
No te tomes mis decisiones muy personales, porque no las hice para hacerte daño. Al final del día mías y las tomo para edificarme.
Pequeñas cosas que hacen feliz
De pronto un día te das cuenta de lo rápido que pasa la vida. De que el frenético ritmo de las grandes ciudades hace que no puedas disfrutar en todo momento de aquello que te hace estar bien contigo mismo.
Si no puedes cambiar ese ajetreo al menos intenta saborear cada pequeño momento que te haga sentir, que haga que tu corazón dé un pequeño vuelco o el pulso se acelere.
Esas pequeñas cosas son las que nos hacen sentir vivos. Y no todas tienen por qué ser buenas. Claro está que lo que cada uno quiere es disfrutar los buenos momentos, a nadie le gustan los malos. Pero gracias a los malos podemos saborear mejor los buenos. Y aprender.
El olor a café recién hecho, la sensación de entrar en la cama con sábanas limpias, el guiño de ojo del chico que te gusta, un abrazo (en cualquier momento), la sensación de la arena de la playa entre tus dedos, la brisa del mar rozando tu cara, un whatsapp de alguien a quien hace mucho que no ves, un whatsapp de esa persona que te tiene calado hasta los huesos, el rojo atardecer tras las nubes, el saludo incondicional de tu perro cada vez que entras en casa (tanto si han pasado 5 minutos como 50 horas), el sonido de una hoja seca al ser pisada, los acordes de tu canción preferida, un café entre amigas que se alarga 5 horas...
El inaguantable dolor de pies un sábado a las 7 de la mañana gracias a esos tacones divinos pero incómodos, la inmensa pena que te embriaga tras una ruptura, acordarte de una voz que ya no escuchas, ese recuerdo doloroso que aún conservas porque a tu mente le parece más útil tenerlo ahí, para recordar que aún duele; las puertas del metro cerrándose en tu cara, el aire que viene en la dirección opuesta a tu flequillo, el whatsapp que nunca llega...
Si miramos dentro de nosotros podremos ver que somos un cúmulo de acciones, recuerdos, sensaciones, vivencias, emociones, palabras que nunca dijimos, decisiones que (nunca) tomamos, aventuras vividas, personas de las que nos rodeamos... Y un día te das cuenta de que das más importancia a aquellas cosas que no lo merecen y menos a las que sí, porque das por hecho que las malas duelen y que las buenas van a estar ahí siempre. Y puede que no sea así.
Aprovecha la vida, vive cada momento y hazlo antes de que el tiempo se te escape entre los dedos.
Y hoy, por fin, me he dado cuenta de que el sol no deja de brillar. Por muy cerradas que estén las nubes.
Y al final llega un buen día en el que descubres que hay cosas más importantes en las que pensar,que la vida son dos días y que tienes que pasarlos junto a quienes te quieren, no perdiendo el tiempo. Punto.
Porque al final, la vida, es un conjunto de momentos que pasarán a ser recuerdos algún día. Y siempre, siempre, puedes compartirlos con alguien muy especial. Rodearte de la gente que te quiere y devolvérselo con la misma moneda es la esencia que nos mantiene vivos, con ilusión, con ganas de luchar y salir adelante
A veces el silencio es la mejor forma de hablar
Cuando necesitas el mar para respirar y ni si quiera tienes una gota de agua cerca
La vida es como un camino. Tiene baches, tramos sencillos, algunos con dificultad en los que tienes que ayudarte de un bastón, subidas, bajadas... y muros. De ti depende saltar los muros o dejar que se interpongan en tu camino.