Terminaba el día y ya iba a casa, conduciendo su auto por las calles que estaban casi vacías a esa hora. Regresaba de comprar algunas cuantas cosas en el supermercado, por eso llevaba el auto, de lo contrario, estaría con su amada motocicleta.
Después de dar vuelta en una de las calles, se encontró con cierta figura caminando por la acera, un cuerpo que conocía bastante bien, que le encantaba.
Bajo la velocidad y pasando a su lado, hizo sonar un poco la bocina esperando que ella se diera cuenta de su presencia.
—¿Te llevo?— Por uno u otro motivo hasta ahora no se habían visto mucho, por eso sentía que esa oportunidad caía del cielo para que pudieran estar juntas.