Piegrande sigue oculto en los bosques y dando de qué hablar
Piegrande es una criatura que se origina del folklore nativo norteamericano (Foto: duluoz cats / Flickr Creative Commons)
LEYENDAS URBANAS - Mike Hexum es un hombre ordinario que se ha impuesto una tarea extraordinaria: dar finalmente con el legendario Piegrande o morir en el intento.
Tiene razones de sobra para hacerlo, o eso dice: hace ya unos años, cuando tenía 14, Mike tuvo su primer encuentro con una criatura que, según la leyenda, habita en los bosques y montañas del noroeste de Estados Unidos.
Hijo de cazador, su padre los había mandado a un bosque del norte del estado de Minnesota tan solo provisto de un rifle y una escopeta. No me venga con las manos vacías, le habrá dicho.
Así, mientras se hallaba en una estación para la cacería de venados, lo vio: para horror del joven Mike, se hallaba en la línea de fuego, a unos diez metros de distancia, enorme, peludo, de aspecto salvaje o prehistórico.
El temido Piegrande.
Mike logró escapar y hasta cierto punto olvidar el acontecimiento.
Creció, se casó, tuvo hijos, se divorció, se mudó a una cabaña cerca del lugar donde transcurrió y un buen día sucedió lo que nunca pudo imaginar: un segundo encuentro con Piegrande.
Ocurrió una fría mañana cuando salió en busca de agua en un lago congelado. Mientras abría un hueco en el hielo para poder extraer el líquido –todavía el Sol no terminaba de salir–, Mike divisó a la criatura desplazándose a notable velocidad sobre la capa de hielo.
Hexum no estaba alucinando; tampoco era preso de un delirio.
Era el mítico Piegrande en persona (o en criatura), sí, a escasos metros del lugar donde Mike se hallaba.
En lugar de sembrar el terror como le ocurrió cuando era niño, este segundo avistamiento lo impulsó a indagar más, a profundizar en los hábitos y patrones de conducta de la famosa criatura, ya no con ánimos de cacería sino de aporte a la ciencia.
Mike Hexum ahora pasa buena parte de su tiempo entre los bosques y montañas de Minnesota, inspeccionando aquí y allá, recolectando pistas, testimonios, rastros que le permitan llegar al fondo del misterio de Piegrande.
Sobran testimonios de avistamientos de Piegrande en los bosques del Noroeste de Estados Unidos (Foto: Mike Nitro / Flickr Creative Commons)
“Ni un oso ni un coyote”
Por cierto que el de Hexum no ha sido el único avistamiento de Piegrande registrado en los últimos tiempos: a principios de junio, el canal de televisión WNCN –la estación afiliada a la CBS en el estado de Carolina del Norte– reportó el caso de Tifanie Merrill, una mujer de Littleton, Carolina del Norte, que asegura, que jura, haber visto a la criatura en las inmediaciones de su casa.
Primero detectó las enormes huellas de sus pies marcadas en el piso, luego oyó sus aterradores gruñidos y chillidos, finalmente lo vio: enorme como un gorila, de pelo muy largo, moviéndose a gran velocidad entre los árboles, destrozando las ramas que se cruzaban en su camino.
“No era un oso y tampoco era como un coyote”, dijo la mujer ante las cámaras. “Sea lo que fuere nunca he visto nada como eso”.
En las últimas cuatro décadas se han registrado numerosos –presuntos– avistamientos de esta criatura, en distintas regiones de EE.UU. y Canadá.
Hay sociedades, grupos científicos, teóricos de la conspiración y museos dedicados a la investigación de esta criatura.
Para muchos, esto no es más que una mentira, una broma que comenzó a finales de la década de 1960 y se mantiene hasta hoy.
Para otros, no existen dudas de que esta criatura espeluznante habita en lo más profundo de los bosques.
La leyenda o la criatura Sasquatch (originaria de Piegrande) está asociada a la del Yeti o El Abominable Hombre de las Nieves (Ilustración: Philippe Semeria / Wikimedia Creative Commons)
Pariente del Yeti y del Sasquatch
La historia de Piegrande se corresponde con una leyenda del folklore de las tribus indígenas del noroeste norteamericano, que hablan del Sasquatch, esa extraña criatura peluda e incivilizada, a medio camino entre un humano y un simio, que vive en los bosques y sale a buscar comida en las noches.
Vale señalar que, a diferencia de otras leyendas indígenas, esta criatura es una entidad física de los bosques y no un espíritu o un fantasma.
La leyenda –o criatura– podría estar relacionada con otras similares en distintas regiones del mundo. En el Himalaya las tribus nativas hablan del Yeti (o del Abominable Hombre de las Nieves), en Canadá se le conoce con el nombre originario de Sasquatch.
De hecho, dadas las similitudes entre ambas criaturas, se cree que el Sasquatch está emparentado con el Yeti y que llegó a América a través del Estrecho de Bering durante la última glaciación, tal y como hicieron los ancestros de los pueblos nativos americanos y numerosas especies de animales.
Desde que se tomó consciencia de la existencia de esta criatura, muchos aseguran haberlo visto (Imagen: Captura de YouTube)
Aunque las descripciones varían de testimonio en testimonio, el consenso en general es que Piegrande es una suerte de criatura de aspecto simiesco, recubierta por una capa de pelos marrones, negros o incluso rojizos, de una altura entre 1,83 y 2,43 metros y peso calculado en unos 160 kilos. Se estructura robusta de amplios hombros contrasta con una cabeza algo pequeña y de frente pronunciada.
Su nombre, por supuesto, proviene del enorme tamaño de las huellas que deja a su paso. El ecologista Robert Michael Pyle las describe así: “Las huellas normalmente miden de 38 a 45 centímetros de largo. Tienen cinco dedos, un músculo doble y un arco 18 o 21 centímetros de ancho”.
Pese al miedo que puede suscitar entre muchos, no se conocen casos de ataques o agresiones por parte de Piegrande.
En las leyendas originarias, el Sasquatch suele ser visto como una criatura tímida y benigna.
Aunque también puede ocurrir que se lleve algo que no le pertenece o que, incluso, secuestre a alguna chica (se cree que el Sasquatch puede aparearse con las mujeres humanas), por lo general se trata de una figura benévola, que no haría daño a los humanos –hasta podría ayudarlo en situaciones desesperadas– y que en realidad es una especie de guardián o protector de los bosques.
(En algunas variantes de la leyenda, el Sasquatch goza de poderes como la capacidad de hacerse invisible o también puede ser una criatura malévola que ataca a las personas y se lleva a los niños para comérselos).
Las huellas de Bigfoot
¿Es esta una huella de Piegrande? (Foto: George / Flickr Creative Commons)
Si bien el Sasquatch es una leyenda de las comunidades autóctonas de Norteamérica, el nacimiento de Piegrande está ligado a la cultura contemporánea de Estados Unidos, concretamente a la edición del 4 de octubre de 1958 del diario Humboldt Times de la ciudad de Eureka, California.
Un hombre llamado Gerald Crew, empleado de la empresa constructora de un tal Raymond L. Wallace, aseguró al diario haber hallado una serie de enormes huellas en medio de las obras de construcción de una autopista en el norte de California (de hecho, hizo moldes de yeso de las huellas para comprobar su historia).
Esas huellas se correspondían con la criatura que el Humboldt Times identificó entonces como “Bigfoot”.
La agencia Associated Press rebotó la historia y así Piegrande se hizo conocido en el mundo entero.
Tiempo después, tras la muerte de Raymond L. Wallace, se supo que aquella historia era una mentira: Wallace, conocido mitómano y bromista, había falseado las huellas y el editor de Humboldt Times, Scoop Beal, publicó la noticia a sabiendas de su falsedad.
Piegrande, sin embargo, ya estaba sembrado en el inconsciente colectivo… solo faltaba un empujoncito adicional para convertirlo en toda una leyenda.
Nace una estrella
Fotograma del célebre filme de Patterson y Gimlin, de 1967, que supuestamente demuestra la existencia de Piegrande (Imagen: Captura de YouTube)
Ese empujón llegó en 1967 con la divulgación de un filme de 59 segundos realizado por Roger Patterson y Robert "Bob" Gimlin en el que se muestra a una criatura peluda, caminando sobre sus dos piernas –¿o patas?– en un riachuelo del norte de California.
Casi de inmediato la gente asumió que se trataba de Piegrande.
Con los años, a pesar del impacto que tuvo y sigue teniendo, esta filmación ha sido objeto de profunda controversia.
Aunque muchos cineastas, antropólogos y estudiosos sostienen que al final se trata de una broma, Patterson (que murió en 1972) y Gimlin han negado que lo sea. Por el contrario, han dicho y repetido que se trata de una filmación real.
A partir de la divulgación del llamado “Patterson-Gimlin film”, Piegrande pasó a ser una suerte de versión pop del legendario Sasquatch.
Hay regiones en las que, a pesar de que su existencia no está demostrada, Piegrande es objeto de protecciónn (Foto: Gnashes30 / Wikimedia Creative Commons)
Y la industria del espectáculo, como suele suceder, se encargó de convertirlo en celebridad, pues la criatura ha sido objeto de películas, libros, cómics, series de televisión (peleó en los años setenta contra el célebre Hombre Nuclear), canciones, obras de teatro, spots publicitarios y juegos de video.
Aunque, también, a decir verdad, con el paso del tiempo Piegrande ha ido perdiendo popularidad y ya no es una presencia tan fuerte en las pantallas de la televisión.
También inspiró –en 1969– una ley que sigue vigente. En efecto, en el condado de Skamania, estado de Washington, se aprobó una legislación que declara que “cualquier matanza deliberada y sin sentido de estas criaturas será considerado como un delito”.
Con el anuncio de esta ley, el comisionado del condado, Conrad Lundy, tuvo que explicar que no se trataba de una broma del Día de los Inocentes:
“Hay razones para creer que este animal existe”, dijo, una creencia compartida por una considerable parte de la población estadounidense.












