Ni rojo ni verde, tráeme uno amarillo!
Originario de Oaxaca, esta preparación suele pasar desapercibida por los mexicanos, sin embargo es un gran ejemplar que demuestra lo diversa que puede ser la preparación de este platillo tan importante en la gastronomía nacional.
El mole amarillo o "amarillito" tiene una gran cantidad de variantes, dependiendo de la región en la que se encuentre éste se puede acompañar con distintas proteínas, desde unas clásicas piernas de pollo hasta unos frescos camarones y en otros casos con conejo o res.
Además del uso de los chiles usualmente requeridos para otras primos variantes, como el chile ancho y guajillo, este platillo cuenta con el uso de chilhuacle amarillo o costeño amarillo, siendo el primero el más usado para lograr ese color característico de este mole, aunque existen variantes regionales en donde es color llega a ser algo más anaranjado.
Iván Luna












