La luz que aconseja
Hay muchas maneras de perder el foco y la concentración, a veces hacemos aparecer anestesiadores de dones que nos distraen del camino, y a veces nos creamos el entorno propicio para alimentar la fantasía y no el crecimiento. A veces estamos tan inmersos en “adicciones” que ni si quiera nos damos mucho cuenta, esas indulgencias aparentemente inofensivas convertidas en algo habitual que solo encaminan a nublar la claridad. Y es que aquí no se trata de juicio, se trata de ser honestos con nosotros y simplemente reconocer la verdad, reconocer lo que alimenta a mi fuego o lo apaga. ¿Y si busco leña adecuada para darme calor?
Gracias al fueguito que aconseja, que al reconocer mi verdad da calor pero ya no quema, que da ese impulso para tomar acción, que invita a moverme, que vitaliza y que da luz a lo que escondí alguna vez (o varias) debajo de la cama.















