Los montes se derritieron como cera delante de Jehová....
Independientemente de donde estés, el Señor está contigo. Incluso en medio de tus miedos, mientras estás solo en tu habitación, Él está allí contigo.
En el instante en que comienzas a tener conciencia de Su presencia y cultivarla, todos tus miedos, ansiedades y preocupaciones se derretirán como mantequilla en un día caliente, o como el salmista David dice: "Los montes se derritieron como cera delante de Jehová... "
La presencia del Señor es necesaria para mantenerte libre de la preocupación.
No puedes tratar de prepararte psicológicamente para perder el miedo ni para dejar la preocupación. No puede simplemente decir para tí mismo: "Vamos, deja de preocuparte. No hay motivo para preocuparse." Eso simplemente no funciona. La deuda va a continuar encarándote y tus problemas todavía serán tan infranqueables como siempre han sido por más que intentes prepararte psicológicamente. Eso es lo que el mundo está tratando de hacer, pero no funciona. Es necesaria la presencia del Señor para mantenerte libre de la preocupación.
Jesús no te está pidiendo prepararte psicológicamente y vivir en un estado de negación del problema. ¡De algún modo! Él te dice: "En medio de tu aflicción, Yo soy tu escudo. Yo soy tu defensor. Yo soy tu fortaleza. Yo soy tu refugio. Yo soy tu suministro. Yo soy tu cura. Yo soy tu proveedor. Yo soy tu paz. Yo soy tu alegría. Yo soy tu sabiduría. Yo soy tu fuerza. ¡Yo soy la gloria y el que levanta tu cabeza!" (Salmos 3: 3). ¡Amén! No te está pidiendo fingir que los hechos no existen. ¡Él quiere que entiendas que Él ESTA CONTIGO!
Cuando sabes que Dios está a su lado y que puedes contar con Él, y pones tus problemas en Sus poderosas manos, comienzas a hacer una evaluación más precisa de que "tan grandes" son tus problemas. Cuando ellos están en tus manos, el peso y la carga de tus problemas pueden aplastarte. Pero cuando involucras a Jesús, los problemas que un día fueron monumentales se vuelven microscópicos en comparación con la grandeza de su amor y de su bondad hacia ti.
Hoy, mientras consideres todo lo que necesitas hacer y las expectativas que se ponen sobre ti, mira a Jesús ahí a tu lado. Él es tu aprovisionamiento, tu sabiduría, tu paz y tu fuerza.