Espera como un ritual
Son 61 días,
un calendario que se deshace en 8 semanas y 5 días,
como lunas que se encienden y se apagan.
Son 1464 horas,
cada una un latido suspendido,
un reloj que se convierte en promesa.
Son 87,840 minutos,
granos de arena cayendo en un reloj infinito,
cada uno un suspiro que dice: te espero.
Son 5,270,400 segundos,
estrellas que titilan en la vastedad,
universos que nacen y mueren,
todos girando alrededor de tu nombre.
Y aunque la relatividad diga que es una eternidad,
yo la convierto en un pacto,
en un mito de paciencia,
en un altar de tiempo donde la espera se vuelve amor.
















