Cuando duermo es inevitable querer subirme, cuando la veo, a esa luna que nunca miramos juntos. Pero estoy segura, después que te fuiste, hubo noches en que nos encontramos mirando y preguntándole: Dime dónde está? Te pienso, te extraño, sonrío recordando tus ocurrencias. Nunca, pero nunca perdería mis deseos de verte, de tomar tus manos y llevarlas a mi cintura para que me acerques a ti.














