Sigue la historia en el enlace vía @kernelcmt : http://laestrella.com.pa/estilo/cultura/turno-innovadores-emprendedores-sociales/23981027 Open Arts PTY asume el reto de la dinamización del clúster naranja desde la resolución de problemáticas con el Programa @culturanaranjapty y el Modelo SEI como ruta.
Hace muchos años cuando yo era niño, un amigo de mi padre me regalo para un cumpleaños el libro “El hombre que calculaba”. Nunca me imagine lo importante que seria ese libro para mi, aun ahora recuerdo cosas que lei en el en aquellos dias.
Tuve una conversación sobre dinero y sociedades con alguien hace un par de dias, y de inmediato se me vino a la mente esta historia que esta incluida en el libro. Se las comparto al igual que el link para que lean el libro si aun no lo han hecho…sobra decir que estoy completamente de acuerdo con la division final que hizo “el calculista”.
Tres días después, nos aproximábamos a una pequeña aldea –llamada Lazakka- cuando encontramos, caído en el camino, a un pobre viajero herido.
Socorrímosle y de su labios oímos el relato de su aventura.
Llamábase Salem Nasair, y era uno de los más ricos negociantes de Bagdad. Al regresar, pocos días antes, de Basora, con una gran caravana, fue atacado por una turba de persas, nómades del desierto. La caravana fue saqueada, pereciendo casi todos sus componentes a manos de los beduinos. Sólo se había salvado él, que era el jefe, ocultándose en la arena, entre los cadáveres de sus esclavos.
Al terminar el relato de sus desgracias, nos preguntó con voz angustiosa:
– ¿Tenéis, por casualidad, musulmanes, alguna cosa para comer? ¡Estoy casi muriéndome de hambre!
– Tengo solamente tres panes –respondí.
– Yo traigo cinco –afirmó a mi lado el “Hombre que calculaba”.
– Pues bien –sugirió el sheik1 -; juntemos esos panes y hagamos una sociedad única. Cuando lleguemos a Bagdad os prometo pagar con ocho monedas de oro el pan que coma.
Así hicimos, y al día siguiente, al caer la tarde, entramos en la célebre ciudad de Bagdad, la perla de Oriente.
Al atravesar una hermosa plaza, nos enfrentamos con un gran cortejo. Al frente marchaba, en brioso alazán, el poderoso Ibraim Maluf, uno de los visires2 del califa en Bagdad.
Al ver el visir a sheik Salem Nasair en nuestra compañía, gritó, haciendo parar su poderosa escolta, y le preguntó:
– ¿Qué te ha pasado, amigo mío? ¿Por qué te veo llegar a Bagdad sucio y harapiento, en compañía de dos hombres que no conozco?
El desventurado sheik narró, minuciosamente, al poderoso ministro todo lo que le ocurriera en el camino, haciendo los mayores elogios respecto de nosotros.
– Paga sin pérdida de tiempo a esos dos forasteros, ordenó el visir.
Y sacando de su bolsa 8 monedas de oro las entregó a Salem Nasair, insistiendo:
– Quiero llevarte ahora mismo al palacio, pues el Comendador de los Creyentes desea, con seguridad, ser informado de esta nueva afrenta que lo beduinos practicaran, al matar a nuestros amigos saqueando caravanas dentro de nuestras fronteras.
– Voy a dejaros, amigos míos -; dijo Nasair- mas, antes deseo agradeceros el gran servicio que me habéis prestado. Y para cumplir la palabra, os pagaré el pan que tan generosamente me dierais.
Y dirigiéndose al “Hombre que calculaba” le dijo:
– Por tus cinco panes te daré cinco monedas.
Y volviéndose hacia mí, concluyó:
– Y a ti, “bagdalí”, te daré por los tres panes tres monedas.
Con gran sorpresa nuestra, el “Calculista” objetó, respetuosamente:
– ¡Perdón, oh sheik! La división hecha de ese modo será muy sencilla, mas no es matemáticamente exacta. Si yo di 5 panes, debo recibir 7 monedas; y mi compañero, “el Bagdad” que dio tres panes, solamente debe recibir una moneda.
– ¡Por el nombre de Mahoma3 ! –dijo el visir Ibraim, interesado vivamente por el caso-. ¿Cómo justificas, extranjero, tan disparatada forma de pagar 8 panes con 8 monedas? Si contribuiste con 5 panes, ¿por qué exiges 7 monedas? Y si tu amigo contribuyó con 3 panes, ¿por qué afirmas que debe recibir únicamente una moneda?
El “Hombre que calculaba” se aproximó al poderoso ministro y así le habló:
– Voy a probaros que la división de las monedas hecha en la forma propuesta por mí, es más justa y más exacta. Cuando, durante el viaje, teníamos hambre, sacaba un pan de la caja y lo partía en tres trozos, uno para cada uno de nosotros. Todos los panes que eran 8, fueron divididos, pues, en la misma forma. Es evidente, por lo tanto, que si yo tenía 5 panes, di 15 pedazos; si mi compañero tenía 3 panes, dio 9 pedazos. Hubo, así, un total de 24 pedazos, de los cuales cada uno de nosotros comió 8. Ahora bien; si de mis 15 pedazos comí 8, di, en realidad, 7; y mi compañero, que tenía 9 pedazos, al comerse 8, solo dio 1. Los 7 que di yo y el que suministró “el bagdalí” formaron los 8 que comiera el sheik Salem Nasair. Por consiguiente, es justo que yo reciba 7 monedas y mi compañero 1.
El gran visir, después de hacer los mayores elogios al “Hombre que calculaba”, ordenó que le fueran entregadas las 7 monedas, pues a mí sólo me tocaba, por derecho, 1. La demostración lógica y perfecta presentada por el matemático no admitía duda.
– Esa división – replicó entonces el “Calculista”- es matemáticamente exacta, pero a los ojos de Dios no es perfecta.
Y tomando las ocho monedas en la mano las dividió en dos partes iguales. Dióme una de ellas y se guardó la otra.
– Ese hombre es extraordinario –exclamó el visir-. No aceptó la división propuesta de las ocho monedas en dos partes de 5 y 3, en la que salía favorecido; demostró tener derecho a 7 y su compañero a 1, acabando por dividir las 8 monedas en dos partes iguales, que repartió con su amigo.
Y añadió con entusiasmo:
– ¡ Mac Alah ! Ese joven, además de parecerme un sabio habilísimo en los cálculos de Aritmética, es bueno como amigo y generoso como compañero. Tómolo ahora mismo como secretario mío.
– Poderoso visir –le dijo el “Hombre que calculaba”-, veo que acabáis de hacer, con 29 palabras y un total de 145 letras, el mayor elogio que oí en mi vida, y yo, para agradecéroslo, me veo en la obligación de emplear 58 palabras en las cuales figuran nada menos que 290 letras, el doble de las vuestras5 , precisamente. ¡Que Alah os bendiga y proteja!
Con estas palabras el “Hombre que calculaba” nos dejó a todos maravillados de su argucia e invencible talento de calculista.
En los últimos dias he estado en reuniones donde el tema del desarrollo y los negocios a salido a relucir varias veces.
En una de mis presentaciones sobre el Modelo SEI, explico que una empresa no puede ser exitosa en una sociedad con problemas…las epocas en las que una empresa se colgaba de el cuello de una sociedad como un vampiro y le sacaba la sangre pasaron.
Es evidente para todos los que gustan de “unir los puntos”, que si no se plantea el hecho de generar ecosistemas de negocio, de forma que las organizaciones se hagan sostenibles en su interacción con la sociedad…a la larga se acaban los consumidores y se acaba la plaza (como diria un vendedor popular de zapatos).
Ser bueno paga…y mucho…pero muchos de mis compañeros empresarios desconfían…es curioso pero cuando uno escucha los discursos de los gurus de turno en la mercadotecnia, le parece estar oyendo a un conferencista de libros de auto-ayuda…que hay que decirle al cliente la verdad….que se debe contar con su inteligencia…que hay que generar esquemas de transparencia…y muchas “cosas raras” mas.
A mi juicio, lo que ha venido ocurriendo es que las redes de consumidores formales e informales, potenciadas por las nuevas herramientas de comunicación, han comenzado a darse cuenta de su ubicación exacta en la cadena de valor…son en esencia la razón de ser de todo…porque le voy a comprar algo a una empresa a la que le importo un pepino?…si ese fabricante maltrata a los consumidores de un pais…porque a de respetar a los del mio ahora que abrió sucursales aqui?.
Muchas preguntas como estas nos hacemos hoy los consumidores…con la ventaja que las respuestas a las mismas vuelan literalmente de “mano en mano” usando las redes sociales o los sitios virtuales de los grupos de interes.
Este post lo hago para todos los que me preguntan por una solucion tecnologica para sus problemas de modelo de negocio…de los 2000 amigos que tiene su empresa en facebook, cuantos realmente pondrían la mano en el fuego por ella? a su empresa…tener twitter no hara que magicamente la organizacion comience a decir cosas que le importen a los consumidores y crear un ERP que integre toda la operación de la empresa, no le garantiza que tenga un equipo de trabajo en ella.
Y por ultimo, si el producto es malo…o el servicio no se ajusta a la espectativa o el staff gerencial no siente real preocupacion por sus clientes o sus empleados…no habra tecnologia que logre enmascarar esto frente a la comunidad.
No mienta, no genere falsas expectativas y si no puede sentir empatia por sus clientes no la finja…le aseguro que todos nos damos cuenta.