Hace años, cuando yo vivía por tierras gallegas, me dedicaba durante el poco tiempo libre del que disponía normalmente, a quemar kilómetros y visitar parajes, monumentos o ruinas que en ocasiones ni los mismos lugareños daban importancia y valor real a esos mismos sitios.
Este era el caso del Monasterio de San Juan de Caaveiro, en medio de uno de los últimos bosques atlánticos que existen, en pleno parque natural de
“As Fragas do Eume”
El monasterio fue fundado sobre el año 900 y su mayor importancia llegó unos 300 años después, refugio de religiosos y anacoretas que buscaban la soledad.
Hoy se conservan, después de una gran restauración, varios de los edificios y es un lugar maravilloso que visitar.
Si vais por Galicia, tenéis una senda peatonal de unos 7km pegados en su totalidad al mismo río que da nombre a ese lugar, Río Eume, como un par de puentes colgantes y unos maravillosos paisajes.













