Desde los años 60 y 70 las economías de los países desarrollados iniciaron una restructuración; con el tiempo, iguales recetas se fueron imponiendo en los de capitalismo dependiente, sin utilizar esos cambios que ellos sin manifestaban (innovaciones tecnológicas, énfasis de la producción y estructuras financieras sólidas, expansión de la demanda, etc.).
Se propició una fuerte reivindicación de las teorías liberales, a la vez que se debilitaba el estado-providencia y así, cobró protagonismo, nuevamente, aquel razonamiento económico que estaba ligado a la libre competencia y a la no-intervención del aparato estatal, con un importante control de la masa monetaria para frenar la inflación. Es decir, se impuso el Neo-liberalismo o Neo-capitalismo, el pleno laisse-faire.
No faltan quienes sostienen que, en rigor de verdad, se puso en vigencia un refinamiento de las teorías neoclásicas; mejor aún, de las de la escuela de Viena. Pero, ahora se ajustaban para los nuevos tiempos y, para diferenciarlas, se usa la expresión monetarismo.
Para este análisis la cantidad de moneda en circulación es la mayor variable exógena o independiente capaz de influir en los precios (variables endógenas o dependientes); pero, en el momento de controlar la circulación monetaria –para asegurar la contabilidad de los precios- la relación es compleja.
No obstante, la política monetaria, conoce limitaciones y deben distinguirse dos conceptos: La velocidad de crecimiento de la circulación monetaria y su aceleración.
Algunos postulados del Monetarismo:
Libre juego de las fuerzas del mercado. Defiende la plena competencia para una mejor asignación y remuneración de los factores productivos, dependiendo de la participación.
Las restricciones a la libre competencia se manifiestan en la acción concentrada de las empresas monopólicas o en la unión de las fuerzas de trabajo.
No perturbar la libertad que tenía el mercado, aun a costa de minimizar o quitar los programas públicos sociales. No interferir en la distribución del ingreso y hacer ajustes.
Negar toda injerencia discrecional de los políticos en la economía y no aceptar el principio de plena ocupación del trabajo: es un objetivo considerado como inalcanzable. Hay una desocupación natural. Cualquier tentativa forzada de hacerla bajar más, se traduce en un crecimiento de precios. A la cual llamamos inflación.
Regulación de la masa monetaria. El propósito es: frenar la inflación, que suele tener por causa el déficit fiscal. El alza de los precios se debe a un fenómeno monetario.
En general, se estimula una política de privatización de empresas y un achicamiento del aparato burocrático.
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