16 meses
tu, recién duchada, suave, fresca y tan tiernamente deliciosa como no hay nada en el mundo. te mueves tanto que rápidamente pierdes la toalla azul que te envuelve, la risa de tu cara traviesa, quieres que te persiga en la cama.
yo, totalmente entregada, puedes hacer lo que quieras, me da igual. te doy una teta, luego la otra, derecha, izquierda, y otra vez, todas las veces que quieras. es una de tus cosas favoritas del mundo. de repente paras, te tranquilizas, me miras a la cara mientras pones tus manitas sobre mis mejillas y me dices MAMÁ. No es el mamá-ven-corriendo-que-te-necesito-ya de otras veces. Es un mamá de felicidad.
Y este instante tan cotidiano y al mismo tiempo tan único, me hace profundamente feliz. De pronto los 180 días más difíciles de mi vida se hacen tan pequeños que casi los veo desaparecer ante mis ojos.











