Quienes me seguís por Twitter o Instagram ya estaréis al tanto, pero ¡hay un crowdfunding en marcha! La artista Clara Dies Valls (autora del magnífico Bestiario de tierra y tinta) y yo tenemos el placer de presentaros Breve viaje por la España de las brujas, un libro completamente ilustrado que propone un recorrido por las diversas regiones de España para conocer las costumbres, historias y leyendas de las antiguas brujas. Ya podéis apoyarlo en https://www.verkami.com/projects/34131-breve-viaje-por-la-espana-de-las-brujas , donde estará activo hasta el 10 de diciembre.
Se trata de una obra con un aspecto peculiar, a caballo entre el libro de viajes y el ensayo antropológico: tiene la apariencia de las notas que una persona anónima realiza en el siglo XIX, mientras se mueve por España recogiendo historias y cuentos sobre las brujas. De esta forma, el libro posee la apariencia de un cuaderno de notas, lleno de apuntes, dibujos al natural, hojas manuscritas o viejos grabados que dan una visión de ambas caras de la bruja: la amargamente histórica y la oscura o fantástica.
¿Dónde se reunían las brujas españolas? ¿Preparaban filtros de amor? ¿Eran solo curanderas? ¿Qué pasó en Zugarramurdi? ¿Cómo diferenciar una meiga de una bruxa? Todas estas cuestiones y muchas más quedarán resultas, aunque a veces es difícil diferenciar leyenda y realidad...
Hay packs para todos los bolsillos (desde el libro en digital hasta varios ejemplares físicos) y tenéis toda la información en la web de Verkami. A pesar de que salió ayer, ya se han cumplido todos los objetivos iniciales, ¡estamos pletóricos! Pero según se vayan desbloqueando metas, iremos desvelando nuevos regalos que se sumarán al botín ya elegido. ¡Dadle amor!
El Inguma, que más que un asustaniños era un miedo común y extendido, pertenece a la abundante familia de los diablillos y seres nocturnos que se cuelan en los dormitorios para provocar pesadillas a sus ocupantes. Su origen es antiguo, pues representan la encarnación de la pesadilla misma. Ya desde tiempos remotos se hablaba de los íncubos y súcubos, demonios que perturbaban nuestro descanso con su actitud lasciva, provocando a los humanos sensación de ahogo, angustia y el consecuente mal sueño. También era habitual achacar estos síntomas a la presencia de brujas en los alrededores, que se colaban en las casas con la ayuda del diablo o transformadas en animales. En definitiva, las pesadillas se veían como una lucha física entre hombres y demonios.
Las representaciones y nombres de este hecho son diversos: en latín tenemos el ya mencionado incubus; en los países anglosajones el término nightmare, cuyo origen es poco claro pero parece hacer referencia algún tipo de caballo nocturno y demoniaco. La palabra española pesadilla alude a la opresión en el pecho característica del mal descanso, y el alemán Alp es muy curioso pues de él parece provenir la denominación moderna de elfo que todos conocemos, aunque en su origen hacía referencia a los espíritus nocturnos y perversos. En relación a estas palabras poseemos la célebre representación, mayoritariamente europea, de las pesadillas en forma de criaturas pequeñas y malvadas que se sentaban sobre el pecho del paciente o le oprimían la garganta. En esta descripción encaja a la perfección el Inguma, que hace de las suyas en los caseríos del País Vasco y Navarra, zonas de España donde la creencia en las fechorías de estos seres se encontraba bastante arraigada. Aunque, según parece, al Inguma era posible repelerlo si se pronunciaba la siguiente oración:
¡Inguma, no te temo!
A Dios y a la Madre María
tomo por protectores.
En el cielo las estrellas,
en la tierra las yerbas,
en la costa arenas.
Hasta no haberlas contado todas
no te presentes.
Esta forma de defensa, retar a la entidad maligna a realizar una cuenta interminable, es bastante común cuando hablamos de demonios y seres oscuros. Se ve que va contra la naturaleza de estas criaturas rechazar desafíos de este tipo y están obligadas a contar lo que se les diga, ya sean las estrellas del cielo o los granos de arena de una playa, hasta que se aburren y se marchan enfurruñadas. Para evitar la visita del Inguma también podía invocarse al Gauragui, una entidad benigna y luminosa que actuaría como su némesis.
Podríamos incluir al Inguma dentro de la categoría de “duendes dañinos de dormitorio” (DDD), acuñada por Jesús Callejo y Carlos Canales en su magnífico estudio sobre duendes. Estos entes son una especie de versión malvada de los benévolos duendecillos domésticos, y se alimentan de la energía del ser humano robándosela mientras duerme. Esto da lugar a los ya mencionados sueños horribles, sensaciones angustiosas y posibles enfermedades físicas. Desde luego, semejante tipología de seres daría para su propia recopilación, pues solo en España ya son numerosísimos.
En Cataluña, por ejemplo, se hablaba de la Pesanta, un terrorífico perro con patas de hierro capaz de colarse por las cerraduras de las puertas para colocarse sobre el pecho del durmiente. En Asturias hallamos al Pesadiellu o Pisadiellu, criatura de forma inconcreta aunque a veces descrita como una enorme mano peluda, muy similar a la también nocturna y asfixiante Manona, presente en Asturias, Extremadura y Castilla. Si retrocedemos a los siglos XVI y XVII encontramos que se utilizaban los términos “manpesada” y “manpesadilla” para referenciar estas extremidades de carácter maligno que presionaban los pechos de los durmientes provocándoles malos sueños. A veces a estos seres se les relacionaba también con las enfermedades respiratorias, como ocurre con el Aideko vasco, un espíritu etéreo al que se le achacaban los males físicos y las pesadillas. Aunque, de todas estas criaturas, la más similar al Inguma sería el Tardo gallego, un duendecillo diabólico que porta espadas del tamaño de alfileres y que a puede llegar a recibir el revelador nombre de Pesadelo cuando turba el sueño de los humanos.
Después de comenzar con los envíos del crowdfunding, "MONSTRUOS IBÉRICOS: ogros y asustaniños españoles" llega a las webs y librerías. Un bestiario ilustrado con los seres más terroríficos del folclore y la mitología de España que propone un viaje por los recovecos oscuros de nuestro imaginario popular...
Incluye un prólogo de Clara Dies Valls y más de 60 entradas ilustradas sobre ogros, bestias, espectros y demás fauna tenebrosa autóctona.
¿Dónde comprarlo?
Web de la editorial
Librerías (Todostuslibros)
Agapea
Amazon (¡OJO! La edición de Amazon tiene un tamaño de 2cm menor y materiales distintos a la oficial. Especialmente pensada para envíos al extranjero)
Además, esta primera edición (salvo la versión Amazon) tendrá la portada plateada y con imitación cuero que consiguieron los mecenas de Verkami. ¡No os quedéis sin ella!
«Yo soy la cabra montesina, del monte, monte pinar. Al que pase de esta raya me lo trago de un tragar.»
Este encantador animalito, la cabra montesina, es uno de los muchos seres con los que los padres burgaleses asustaban a los niños traviesos. Peculiar cuanto menos es su costumbre (común en muchos ogros similares) de hablar en verso antes de devorar a sus víctimas. Esta será una de las muchas y nuevas criaturas que estarán presentes en el bestiario “MONSTRUOS IBÉRICOS: OGROS Y ASUSTANIÑOS ESPAÑOLES”, el cual podéis adquirir apoyando este crowdfunding
La campaña acaba en 15 días, ¡no te quedes sin tu ejemplar!
El influjo de los ciclos lunares en la tierra es algo ampliamente demostrado, y ya desde la antigüedad encontramos numerosos mitos relacionados con tan interesante relación. Tanto es así que no hay ni una sola cultura en todo el mundo que no asocie algún elemento mitológico al astro rey. Creencias y leyendas que, en muchas ocasiones, se alejan de la cara amable o protectora del satélite y nos hablan de su influencia malévola en las personas. La palabra lunático, sin ir más lejos, proviene de la convicción romana de que la luna volvía locos a los hombres, hecho manifestado por cómo los delitos y crímenes eran más numerosos durante las noches en las que la luna llena brillaba en el firmamento.
Dicha idea ha pervivido en el tiempo, tanto que durante el siglo pasado la Luna llena era utilizada como entidad asustaniños en algunas zonas pirenaicas, asegurando a los pequeños que el astro era capaz de raptarlos y llevárselos consigo.
En la zona de la Tierra Alta catalana Joan Amades recogió cómo los padres no dejaban salir a los niños durante las noches de luna llena, pues se decía que esta era capaz de absorber su vida y menguar la salud. Tampoco se debía orinar bajo ella, pues los rayos lunares eran capaces de entrar en el cuerpo y provocar graves enfermedades.
En el municipio de Bot (Tarragona) existía una leyenda que se le narraba a los chiquillos y que aseguraba que en el relieve lunar era posible distinguir la silueta de una niña. Se trataría de una muchacha que no se dejaba peinar por su madre y a la que el satélite “secuestró” por su mal comportamiento. Dicha figura servía como advertencia para que las niñas se dejaran peinar los cabellos sin rechistar so pena de ser víctimas del mismo destino. Otra leyenda muy similar la encontramos en algunas zonas de Asturias, donde se contaba que por la superficie de la luna vaga Xinxino, un muchacho al que sus padres le encomendaron recoger una carga de espinos y llevarla a casa. Sin embargo, el chico no lo hizo y al volver con las manos vacías dijo socarronamente que había dejado los espinos “en los cuernos de la luna”. De esta forma, acabó castigado a vagar por el satélite durante toda la eternidad, con su carga de espinos a cuestas y buscando a otros niños malcriados que le hicieran compañía
La maldad lunar también es algo presente en la tradición extremeña. En algunos puntos de su geografía, como en Mérida, se utilizaba el término “alunado” para describir a las víctimas de su mal. En otras zonas, cuando un niño estaba débil, se decía que lo había “cogido la Luna”. Para curar estas dolencias en diversas zonas de Extremadura se vertía aceite en un vaso de agua y se realizaba el siguiente rezo al satélite:
Bendita luna por aquí pasó, el color de (nombre y apellidos de la persona) se llevó.
La bendita luna por aquí pasará, (nombre y apellidos de la persona) lo dejará
y el suyo se llevará a tierra de moros donde no vuelva jamás.
En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Si las manchas tomaban entonces una forma extraña era una señal inequívoca de que, en efecto, el muchacho afectado se encontraba bajo la malévola influencia lunar.
También existía en otros pueblos la creencia de que los niños “se caen de la luna”, término que de nuevo hace referencia a la influencia negativa del astro, aunque en este caso se refiere específicamente a los males relacionados con ponerse una prenda tocada por los rayos de luna (razón por la cual no debe tenderse la ropa de noche).
Esta creencia se encontraba especialmente arraigada en la zona de las Hurdes. En el pueblo de Martilandrán se lavaba la ropa tocada por la luna en una tinaja con agua hirviendo y plantas de río (las cuales posteriormente debían ser arrojadas de nuevo al agua lo más lejos posible). En otros pueblos como Asegur o vegas de Coria se realizaban collares y amuletos que los niños debían portar por la noche para no ser “alunados”, en los que se colgaban pequeñas lunas de madera o monedas de cobre agujereadas. Talismanes similares llevaban al cuello las madres y nodrizas del pueblo de Castuera, para que no se les “alunasen” los pechos. En este mismo pueblo, para evitar que la luz de la luna se colase por las chimeneas (la única abertura por la que podía entrar con las puertas y ventanas cerradas) se pintaban en ellas símbolos astrales que alejaran su perverso poder. Visto lo visto, cualquier precaución es poca.
¡¡Es oficial!! ¡MONSTRUOS IBÉRICOS: OGROS Y ASUSTANIÑOS ESPAÑOLES, el bestiario ilustrado sobre los seres oscuros del folklore español, se publicará en formato físico! Un libro de gran tamaño con tapa dura y más de 140 páginas, lleno de nuevos monstruos y horrores, ilustraciones actualizadas e ingente información sobre la cara más terrorífica de nuestros mitos.
La editorial andaluza Maldragón y yo nos hemos aliado para lanzar una campaña de crowdfunding en Verkami, en la que podréis participar para conseguir el libro y recompensas exclusivas que no se incluirán una vez lanzada la primera edición. Permanecerá activa un mes y dará comienzo el próximo lunes 5 de abril en este enlace, donde podéis pedir ser notificados en cuanto empiece la promoción: https://www.verkami.com/projects/29904-monstruos-ibericos-de-javier-prado
En los próximos días daremos más detalles sobre el libro y las recompensas exclusivas. Por supuesto, este blog y todas sus entradas seguirán disponibles y de forma 100% gratuita. ¡Pero os adelanto que van a palidecer en comparación a todo el nuevo contenido!
Si os ha gustado Monstruos Ibéricos, cualquier difusión es bienvenida. Hay mucha ilusión puesta en este proyecto y estoy convencido de que hará las delicias de todos los amantes de nuestras adoradas criaturillas asustaniños.
Termina el mes de octubre y, con él, "Monstruos ibéricos” llega a su fin. ¡Muchísimas gracias a todos los que lo habéis seguido, compartido y disfrutado! Estoy muy contento con la acogida que ha tenido este proyecto, tanto que me planteo continuar con él ilustrando a más monstruos y ogros que se han quedado en el tintero debido al espacio limitado a 31 entradas, de cara a publicar “Monstruos ibéricos” en formato de libro físico (ya sea autoeditado o con alguna editorial interesada). Sea como sea, iré informando de cualquier novedad al respecto por aquí y por mis redes sociales (las tenéis todas en este link)
Y, ahora sí, dejo a continuación la bibliografía utilizada para la elaboración de los textos. De nuevo, ¡mil gracias por estar ahí!
BIBLIOGRAFÍA
ALONSO, Pilar y GIL, Alberto (1994), Personajes imaginarios en peligro de extinción, Barcelona, Ed. Aura.
AMADES, Joan (1957), Los ogros infantiles, Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, C.S.I.C, tomo XIII.
ARRIETA GALLASTEGUI, Miguel I. (1995), Gentes y seres mágicos de la mitología de Asturias, Gijón, Ed. Trea.
BORGES, Jorge Luis (1977), La Pesadilla en Siete noches, México D.F., Ed. Fondo de cultura económica.
CALLEJO CABO, Jesús y CANALES TORRES, Carlos (1994), Duendes. Guía de los seres mágicos de España, Madrid, Ed. EDAF.
CALLEJO CABO, Jesús y CANALES TORRES, Carlos (2018) Los duendes, Madrid, Ed. EDAF
CALLEJO CABO, Jesús (1995), Hadas. Guía de los seres mágicos de España, Madrid, Ed. EDAF.
CALLEJO CABO, Jesús (1998), Los dueños de los sueños. Ogros, cocos y otros seres oscuros, Barcelona, Ed. Martínez Roca.
CALLEJO CABO, Jesús (2019), El mundo encantado de Castilla y León, Zamora, Museo Etnográfico de Castilla y León.
ESLAVA GALÁN, Juan (1981), Leyendas de los castillos de Jaén, Jaén, Publicaciones de la Caja Rural Provincial de Jaén.
FERNÁNDEZ JUÁREZ, Gerardo y PEDROSA José Manuel (ed.) (2008), Antropologías del miedo: vampiros, sacamantecas, locos, enterrados vivos y otras pesadillas de la razón, Valencia, Ed. Calambur.
GALLO, Pablo (2020), Bestiario del Norte. Seres mitológicos y animales fantásticos de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, Madrid, Ed. La Felguera.
GARCÍA JIMÉNEZ, Salvador (2011), Vampirismo Ibérico. Bebedores de sangre, sacamantecas y curanderos, Santa Cruz de Tenerife, Ed. Melusina.
IZZI, Massimo (1989), Diccionario ilustrado de los monstruos, Palma de Mallorca, Ed. Alejandría.
MARTÍN SÁNCHEZ, Manuel (2002), Seres míticos y personajes fantásticos españoles, Madrid, Ed. Edaf.
WEBGRAFÍA
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OLIVA, Albert (16 de marzo, 2019), El Lladrefaves de Valls: una llegenda gegant, recuperado de https://tarragonadigital.com/alt-camp/geganto-lladrefaves-valls-picamoixons-llegenda-2019
SATTI BOUZAS, Juan Gabriel (04 de marzo, 2020), La maldición de Orcavella y el Vizconde de Fisterra, recuperado de https://www.adiantegalicia.es/reportaxes/2020/03/04/la-maldicion-de-orcavella-y-el-vizconde-de-fisterra.html
TAUSIET, María (febrero de 2020), Brujas en la cama. Deseos y terrores nocturnos, II jornadas de creencias mágicas populares: mitos y supersticiones, congreso llevado a cabo en el Museo Etnográfico de Castilla y León, Zamora, recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=zX-nNwI-rPI&ab_channel=MuseoEtnogr%C3%A1ficodeCastillayLe%C3%B3n
ZAMBRANO, Juan Carlos (31 de marzo, 2016). ‘Los ramiros’, personajes demoníacos que atemorizaban a los niños en la fiesta de la Resurrección, recuperado de https://fuentedecantos.hoy.es/noticias/201603/29/ramiros-personajes-demoniacos-atemorizaban-20160329185435.html
Hablábamos al inicio de este bestiario sobre personajes reales transformados en ogros. Normalmente se trataba de enemigos bélicos o grupos marginales, gente a la que, en definitiva, resultaba sencillo tener miedo. El caso del Tío Camuñas, sin embargo, es digno de estudio: nada más y nada menos que un héroe de guerra convertido en ogro… para los de su propio país. Y es que, aunque algo antigua, aún hoy muchos recordarán la frase “¡Que viene el Tío Camuñas!” empleada para escarmentar a los niños revoltosos.
Pues bien, el Tío Camuñas existió, aunque su verdadero nombre era Francisco Sánchez Fernández y había nacido en el pueblo de Camuñas (Toledo) un 11 de septiembre de 1762, concretamente en el número 22 de la calle Pozo Nuevo. Este hombre, padre de seis hijos, tuvo una vida aparentemente normal hasta que un hecho decisivo marcó su destino: la muerte de su hermano, guerrillero durante la Guerra de la Independencia, a manos del ejército napoleónico. Al parecer el hermano de Francisco había resultado ser un verdadero dolor de cabeza para las tropas francesas desplegadas en Toledo, pero finalmente se había visto superado por los invasores y acabó optando por rendirse. Sus enemigos prometieron dejarle libre si él y sus hombres deponían las armas pero, cuando esto sucedió, rompieron su trato y le ahorcaron sin miramientos.
Fue así como Francisco, sediento de venganza, decidió seguir los pasos de su difunto hermano y convertirse en guerrillero. Al poco tiempo, “Francisquete”, tal y como le apodaron, se hizo célebre por sus emboscadas a las tropas francesas a lo largo del Camino Real, desde Madrid hasta Jaén. Tal era el terror que provocaba en sus enemigos que estos acabaron popularizando la expresión de “¡Que viene el Tío Camuñas!”.
Finalmente “Francisquete”, al igual que tantos otros guerrilleros, fue apresado y ejecutado en la plaza mayor de Belmonte en 1811, pero su leyenda siguió viva tras su muerte. Según parece, la fama sangrienta del Tío Camuñas sería llevada por los soldados napoleónicos que volvían a su país, y los padres franceses acabaron utilizando esta figura para aterrorizar a sus hijos cuando se portaban mal.
Y aquí viene lo curioso: haciendo el camino de vuelta, el Camuñas “monstruo” viajó desde Francia a Castilla y Cataluña, y de ahí al resto de España. Poco a poco, el origen real de este personaje se fue diluyendo hasta acabar convertido en un ogro cualquiera: en algunas zonas de Cataluña Camunyes era descrito como un animal de enorme boca y grandes dientes “capaz de engullir a los niños como merengue” o también como diablillo travieso que hacía trastadas a los humanos. En Asturias vivía en los desvanes y se llevaba a los niños, y en los Pirineos de Huesca se le veía como algún tipo de demonio. Hasta en Extremadura está recogida la frase “que te lleva Camuñas” para amenazar a los niños desobedientes. ¡Qué destino tan cruel, acabar convertido en un monstruo de su propia patria!
Sin embargo, aún hay quien recuerda y homenajea su figura histórica: en su pueblo natal suelen realizarse representaciones teatrales sobre la vida de este guerrillero y en el año 1991 se colocó una estatua en su honor que reza:
El pueblo de Camuñas a su héroe en la Guerra de la Independencia. Su leyenda hizo famosa la frase “¡Que viene el Tío Camuñas!”