Imagina que entras en una sala, te hacen sentarte en un sofá y a tu lado tienes una cortina, al otro lado hay una persona que no conoces, pero empieza a hablar contigo y sin darte cuenta te empieza a preguntar sobre tu aspecto y tú empiezas a describirte. No os veis en ningún momento.
Le cuentas que tus orejas son grandes, que no te gustan nada, que tu barbilla es muy pronunciada, y cuando te ríes sobresale mucho, que tienes el pelo estropeado, etc. Y te vas de allí, sin saber de qué va la cosa.
Al rato entra otra persona, y el mismo hombre le pregunta cosas sobre ti, que destacaría que ha visto, como son tus orejas, etc....
A los pocos días vuelves a la sala, y te encuentras dos retratos tuyos, el primero es la visión que tienes de ti mism@ a través de tus ojos, mucho más "fe@" que el segundo, visto a través de los ojos de los demás.
El hombre de detrás de la cortina era un artista forense, que se encargan de dibujar retratos, con solo una descripción de la persona.
Así nos damos cuenta de que muchas veces los defectos que vemos en nosotros, solo los vemos nosotros mismos, y realmente lo que estamos transmitiendo hacia los demás son cosas completamente diferentes.