Catálogo de mujeres insoportables Parte I: Mujenator
Nunca recibí tantos pedidos para escribir sobre algo como cuando me dicen que hable de las pelotudas así como lo hago sobre los pelotudos. Por eso, de forma excepcional, decidí hacer un catálogo de pelotudas, de mujeres imbéciles, de escorias infestas que pertenecen al sexo femenino. Obviaré por un rato mis ganas de chuparle la concha a todas, y atacaré a esas basuras humanas que pretenden llamarse mujer.
Yo sé que no es frecuente que escriba así, pero no se olviden que yo tengo ex’s, y al menos la última fue la peor de todas así que puedo sacar inspiración de ahí si me quedo corto insultando pelotudas, que aunque yo no las mencione nunca, también las hay.
Pero ojo, que no voy a referirme a mujeres que le rompen las pelotas a los hombres, esa es muy fácil y blogs sobre esos casos abundan. Para todo lo demás están todos los demás, yo soy lo otro, sea lo que sea lo otro.
Me pareció más interesante enfocar el tema desde mujeres que rompen los ovarios a otras mujeres.
Mi catálogo pretendía ser algo breve, simplemente aspiraba a enumerar rubros de taradas y puntualizar ciertos aspectos de esos rubros, pero el primer caso que abordé, que es el que leerán a continuación, fue tan nefasto, que me obligó a crearle un post propio.
Esta es la primera parte de un catálogo de mujeres insoportables que no sé si tendrá parte dos porque ya saben que soy un vago. Al menos hoy tenemos este caso: Mujenator.
Vamos, no sean animales, esto es inglés puro y se lee “mujeneitor” (vale también vagineitor, conchudeitor, puta reventada o lo que gusten, yo solo elegí una de las variables).
Mujenator es, al igual que Terminator, una máquina de matar tu vida. Ya sé que parece una redundancia pero debo aclarar que Terminator, si tu apellido es Connor, viene del futuro y te mata literalmente. Mujenator es de tu presente, y te mata socialmente, cívicamente. Seguirás respirando, caminando, aparentemente viviendo, pero no. Mujenator, si la dejas, puede convertirte en un zombie. ¿Cómo? Ah, esa es la mejor parte: se hace pasar por tu amiga, realmente ella cree con mucha sinceridad que lo es, así está programada. Pero si la dejas, te fagocita, destruye todo.
Mujenator no tiene vida, por lo tanto te parasita la tuya. El caso que contaré a continuación es sobre una señorita que tuvo a una Mujenator como amistad.
CRÓNICAS
Capítulo I: odio a primera vista
Esta Mujenator era tan pero tan “amiga” de esta chica, que se ponía celosa ante cualquier amistad que no fuera ella. Disimulaba, claro, pero a veces no podía evitar su cara de ojete. Citaré como ejemplo la vez que nuestra damnificada sumó a su vida un compañero de facultad como nuevo amigo. Mujenatro, además de sus manifestaciones obsesivas con su amiga del alma que no tiene, se ponía celosa. Durante un año, el señor (como cualquier hijo de vecino entrenado en bullying) le tomaba el pelo a Mujenator, esta loca mujer manifestaba una obsesión enfermiza con su amiga que a estas alturas no pasaba desapercibido para nadie, pero pocos decían algo al respecto, y menos frente a ese engendro del demonio. Pues este chico sí dijo. Se reía abiertamente del tema.
Mujenator le dijo a su amiga que odiaba a ese tipo, que era un imbécil, que esto, que lo otro...
Nuestra víctima nos da su testimonio: “celos, celos enfermos de que pasaba mil veces mejor con él que con ella”.
Hasta que una tarde Mujenator fue y se comió al tipo. Así como si nada. A chuponear. Y quién sabe qué otras asquerosidades. Amor a primer insulto, supongo. ¿Me explico? Lo insultó hasta el cansancio, y cuando se cansó, fue y lo besó. Perfectamente lógico ¿verdad?
Mujenator es más hipócrita que yo, y sí, está loca.
Las habladurías de la prensa dicen que (el compañero de facultad y nuestra damnificada ya habían salido una vez y Mujenator temía que se repitiera la historia) Mujenator sospechaba que el chico le gustaba cada vez más a su amiga, y no solo pensaba que iba a perder a su objeto de devoción, también se perdería la pija del tipo que evidentemente le venía gustando de antes. Así que intentó minar la opinión sobre él en la cabeza de ella, mientras tramaba cómo violarlo.
Nuestra heroica dama que padece en su vida a esta cosa infernal con patas, no estaba interesada (esta vez) en aquél chico, y por eso no hubo apocalipsis, solo una señal de que Mujenator era un androide y no un ser humano, era obvio que la lógica humana no corría en su cerebro. Pero Mujenator se come al chico, te guste o no, así que ojo. Su objetivo puede ser un amigo, dos, tres, todos, un ex, un futuro novio, lo que sea. Un ser sin alma no tiene códigos. Lubrica su vagina para evitar que cualquiera se lleve a su amiga de su lado, y de paso garcha.
Capítulo II: su sentido de la amistad; película de terror clase Z
Otro aspecto peligrosísimo de una Mujenator es que puede parecer tu mejor amiga al menos inicialmente, cuando todavía no te das cuenta que es una psiquiátrica enferma del orto que no tiene vida pero busca desesperadamente una y justo justo encontró la tuya la tuya (¿hay eco?). Al principio dudaba en decir esto, no quería que las mejores amigas de cada una de mis putonisas se vieran bajo sospecha por mis palabras, y fueran sometidas a un examen para ver si son o no una Mujenator. Pero no solo es importante advertir del peligro, sino que la Mujenator se diferencia claramente de una mejor amiga sincera, porque la Mujenator te rompe las pelotas y se comporta de forma enfermiza, como lo hizo con esta chica:
Se le aparecía en la facultad cualquier día en horas de clase, y era capaz de quedarse hasta 3 horas (a veces más) esperando en el hall de la institución educativa a que su amiga saliera. ¿Por qué? Porque no tenía vida, y su vida, era su amiga. Díganme si eso no es amor, carajo.
Eso lo hace tu mejor amiga en casos específicos y justificados, no cuando se le ocurre según su cerebro mutante.
Nuestra damnificada nos narra más detalles de este capítulo: “una vez la vi cerca de la facu y me di media vuelta, entré a correr y me tome un bondi para mi casa”.
Corre Lolaforest corre.
Capítulo III: síndrome de abstinencia
La víctima de Mujenator tenía un evento que, como en las clases de la facultad, la obligaba a Mujenator a acompañarla y esperarla, o de lo contrario no ir. Y la segunda opción no está nunca en el menú de Mujenator. El problema era que durante dicho acontecimiento surgió hacer otra cosa que sometía a Mujenator a tener que esperarla aún más, e incluso correr el riesgo de no verla aquella noche. Eso jamás.
Así que esta máquina incansable de romper las pelotas le pidió a unos conocidos para acompañarlos en su joda con el único fin de hacer tiempo hasta que su amiga amada terminara de vivir su vida sin ella y volviera cual hija pródiga.
Nuestra damnificada le envió un mensaje para avisarle que estaba en camino a tomarse el bondi, y la desgracia cayó sobre Mujenator: vio el mensaje demasiado tarde, y el caos la atacó como psiquiátrica que es.
Citamos nuevamente el testimonio de esta pobre chica: “la tipa me dejo 300 correos de voz y sms porque tuve que apagar el celu de tanto que me rompió las pelotas”.
Capítulo IV: vida más allá de la muerte
Como se podrán imaginar, esta amistad llegó a su fin por entera decisión de la damnificada y contando con el absoluto desacuerdo de Mujenator. Pero si creen que este bicho del demonio deja de joder luego que lo quitan de vuestras vidas, pues no.
Mujenator tiene algunas propiedades de ex. Es volvedora y rompe las pelotas como tal.
Luego de un año de haber finalizado esta enfermiza relación, y aunque no se lo crean, Mujenator fue al psicólogo, un inepto el tipo porque debió aplicarle internación preventiva pero no lo hizo.
Durante todo ese año ella no paraba de hablarle a todo el mundo sobre “su amiga”, como vieja loca que pierde a su hijo pero sigue hablando de él como si estuviera vivo.
Y como tiene algunas propiedades de ex, buscó eventos con amigos en común para volverla a ver. Y fue, y la vio, y la acosó, por supuesto. Repito: Díganme si eso no es amor, carajo.
Habla nuestra víctima: “se me venía encima y sacaba fotos con su cámara bien de pesada obligándome a quedar registrada”.
(el que se metió en la foto contra la voluntad de los otros)
(el que metieron en la foto contra su voluntad)
FINAL ESTREMECEDOR
(me asusta el simple hecho de tener que escribir sobre esto)
Mujenator está diseñada como parásito, no como ser humano. Hay un hambre insaciable en su organismo, es un golem sin alma que quiere una: la tuya.
Mujenator quiere ser tú, porque no es nadie y lo sabe. Pero en lugar de odiarte y envidiarte como la gente sana, se convierte en tu amiga y mientras no te des cuenta aprende tus movimientos, tus tonos de voz, tu forma de hablar, se come a los chicos que te comiste o que te comerás…
Nuestra víctima dijo textualmente: “quería usurpar mi personalidad”.
Recuerdo cuando las conocí, al otro día por chat Mujenator no paraba de hablarme sobre esta chica, de cuanto la quería, de que eran como hermanas blablablaetcétera, todo un mundo imaginario en el que solo ella vivía. Me mostró miles de fotos en las que se veían juntas.
Yo le decía a todo que sí, por supuesto.
Lo último que supe de Mujenator fue que estaba aprendiendo una de las destrezas más características de “su amiga”, para hacer lo mismo que ella hacía, algo así como trabajar de lo mismo y a eso sumarle ir vestida de la misma forma al laburo.
Finalizo esta historia con las palabras de aquella que me la contó, un elocuente alegato sobre lo que Mujenator es y sobre lo que significa: “que conchuda forra la puta madre”.
(puse en google “conchuda forra” y la cuarta foto que me apareció fue esta)