“El que nació para maceta, del corredor no pasa”
Recuerdo que esta frase me marcó hace unos años, fue una cachetada para mí, y me hizo reaccionar, pensé “¿así me perciben?” Y sí, esa era yo, siempre víctima, siempre frágil, siempre pobrecita, siempre haciéndome piojito a mi misma, “pobre de mi” siempre sufriendo, siempre sola, siempre me hacen daño y bla bla bla…
Pero esa frase que alguien puso ahí para mi, me hizo caer en razón, pensar en si quería realmente seguir así y definitivamente me di cuenta que no, y comencé a tomar decisiones pero sobretodo deje de culpar a los demás por mis desgracias y por mis malas y apresuradas decisiones.
A partir de ese día comencé a hacer cambios, a rodearme de gente positiva, comencé a quererme un poco y también tomé el mejor camino, el de empezar a buscar a Dios, quien me ha ido transformando pedacito a pedacito, ha sido un proceso de unos 9 años pero he visto mi vida dar un giro total.
Hoy soy una mujer completa, no perfecta pero si completa, hoy decidí ser esposa de nuevo, por convicción, porque quiero realmente serlo por decisión y no porque me salven o porque no me queda de otra, y tomé esa decisión sabiendo que no será fácil muchas veces pero mientras esté segura de lo que quiero, afrontaré lo que sea con la ayuda de mi Papá del cielo.
Hoy tome la decisión de ser mamá de nuevo, sabiendo que ya mi edad pesa, que renunciaría a mi comodidad, pero sabiendo que anhelaba vivir esto en esta etapa con conciencia y sobretodo para disfrutarlo aún con lo que conlleva.
Hace unos años decidí emprender mi propio negocio, aunque casi el 99% de la gente me decía que no, que no lo lograría y que era muy duro, superé muchos retos, muchos no, muchas humillaciones y dificultades pero hoy tengo un lugar que muchos verían como un privilegio, y sí, es un cargo de mucha responsabilidad y que definitivamente me ha bendecido en grande, sin embargo también me ha permitido hablar de lo grande que es mi Dios, me ha permitido llegar a la gente para darles una palabra de aliento, a decirles que sí se puede, se puede transformar el punto negro de la sabana blanca en el impulso para cumplir muchísimos sueños.
Hoy quisiera decirle a esas mujeres que alguna vez se sintieron chiquititas, incapaces, sufridas y resignadas que busquen a ese mujerón que tienen dentro, que vean al ser tan maravilloso que creó Dios y que se aferren a eso y entonces alcanzarán todo y más de lo que alguna vez imaginaron.
Eso si, sepan que lo fácil no te lleva al éxito, que las bendiciones se arrebatan con esfuerzo y muchas veces tendrás que llorar, muchas veces querrás renunciar pero una vez que te desahogues, entonces levántate, mira al cielo y vuelve a recordar quien es tu Dios.
En medio de todos estos años, Dios me ha procesado con lija, he tenido que sanar muchas cosas internas que llevaba y aún sigo intentando mejorar día con día, lo importante es que un día decidí dejar atrás las excusas, los límites mentales y seguiré trabajando en sacar lo mejor de mi misma, porque hoy tengo claro que Dios me mandó a esta tierra con un propósito, y no quiero irme sin dejar una huella en aquellos que se topan conmigo en algún momento.
Hoy nuestro papel en la sociedad ha cambiado, pero yo me propongo no dejar de lado el papel principal que Dios me dio, de mujer, valiente y esforzada, buscando la sabiduría de Dios, pero sin dejar de lado la ternura que solo nosotras muchas veces podemos tener, la sumisión de esposa que me corresponde porque tengo claro el papel de mi esposo, me gusta ser independiente pero necesito sentirme protegida y eso no me hace menos porque es parte de mi género y es definitivamente lo que nos hace tan especiales.
Busquemos esa fuerza interna que todas tenemos y comencemos a vernos como el ser único que somos, te aseguro que así lograras todo y mas allá de lo que jamás imaginaste.














