La pre y adolescencia llegó y con ello mi interés musical se topó con una puerta para abrir y jamas volverla a cerrar. Mi padre, gran apasionado de la música, melómano sin intención, fue quien me transmitió el disfrute de diferentes tipos de géneros musicales, es así como a mi corta edad y experiencia, me fuí trasformando en una niña rara.. ¿Nadie conocía a los Beatles,Los Monkeys, Chuck Berry, Trini López, Duke Ellignthon, Los Apson, Elvis Presley, Paul Anka, Brahms, Wagner.... en que mundo viven?!!..y así me di cuenta de que la que vivía en mundo muy distinto (generacionalmente hablando) era yo.
Dentro de todas esas figuras musicales llamadas artistas, hubo una banda en especial que me impactó de tal manera, que definió muchos aspectos de mi vida. The Beatles.
Primero los escuché en un cassette que mi padre me prestaba y así me fuí enamorando de ese sonido tan particular que los define, pero el shock ocurrió cuando en casa de mi tía, ví por primera vez su imagen. Ahí estaban! tan... tan... ellos! La portada del álbum LP (Long Player) “Beatles for Sale”, complementó perfectamente el amor desbordante que ya les tenía por solo escuchar su música.
No pude quitar la vista de esa portada por muchos minutos mientras sus rostros y voces me situaban en el mismo Londres; sentía el clima frío, el aire, las calles, el color de la ciudad en otoño!.. esa fotografía hecha por Robert Freedman en Hyde Park, mostraba a cuatro chicos aparentemente con la misma expresión, mismo corte de pelo, abrigos y sacarfs en color negro, que los hacían verse tan iguales y tan distintos entre ellos.
Con mi creciente interés en este tema, no era raro esperarse que los regalos que recibiría por mucho tiempo fueran libros, posters, camisetas, pines, gorras, etc, con la imagen de The Beatles. A través de la lectura conocí aspectos tan relevantes pero que ese momento de ellos como lo fue la creación de su imagen.
En 1962, todo Inglaterra deseaba llevar el corte de cabello de los Beatles, para 1963, sino lo usabas así es porque eras de otro planeta. La historia de este corte de pelo se remonta en Hamburgo, Alemania, donde en 1960, era el semillero del rock and Roll, era el sitio de vanguardia, de arte, de creación, de un antes y un después. Una chica llamada Astrid Kirchher, diseñadora de modas y fotografa, se convirtió en gran amiga de ellos en su estancia en Hamburgo:
“Nuestra filosofía entonces —porque éramos solo niños pequeños— era vestirnos de negro y parecer deprimidos. Por supuesto, nosotros sabíamos quién era Jean-Paul Sartre. Fuimos inspirados por todos los escritores y artistas franceses porque era lo más cerca que podíamos llegar. Inglaterra estaba tan lejos y Estados Unidos estaba fuera de nuestro alcance, por lo que Francia era el lugar más cercano. Sacamos toda la información posible sobre Francia y tratamos de vestirnos como existencialistas franceses... Queríamos ser libres, queríamos ser diferentes y tratar de ser cool, como lo llamamos ahora.”
Esa libertad y diferencia, fue y es el mismo deseo de los jóvenes y no tan jóvenes, de artistas o no, de personas que disfrutan y aman el mundo de la moda.
A veces pareciera algo ambiguo, lo usas como lo llevan todos porque te incluye en algo; en una ideología, en un estatus, en un movimiento, o no lo usas porque no expresa tus ideas, no eres igual a nadie, buscas ser original, creador de algo que termina muchas veces por convertirse en tendencia... Continuará...