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(menstruadora)
Para mí, sin autonomía no hay feminismo, no hay transformación ni libertad. Y no hay autonomía en la heterosexualidad cuya base simbólica es depender de los hombres y existir para ellos -para servirles y agradarles-. Tampoco hay autonomía en la lógica del enparejamiento compulsivo y la parejocracia, cuyas bases simbólicas están en la sensación de incompletud y el deseo perenne de ser amadas en términos de amor romántico y de pareja. Tampoco existe autonomía en la dinámica de consumo de discursos de liberación y revolución prefabricados, importados de otros contextos, normalmente occidentes coloniales, burgueses y racistas. Mucho menos en la dinámica de consumo capitalista de compulsión por comprar y comprar y consumir y consumir y desechar y deshechar (aplicable también, por supuesto, a las cuerpas de nuestras pares que, en un discurso de libertad sexual, consumimos obsesivamente y deshechamos periódicamente). Mucho menos en una dinámica inclusionista donde todo el trabajo no remunerado que hacemos para promover nuestra propia libertad, deba enfocarse en los otros y sus necesidades, en lxs otrxs y sus contextos, en incluir, explicar, educar y dejar siempre de lado -porque lo nuestro siempre debe esperar- el hablar de nosotras, por nosotras y para nosotras, reflexionar desde nuestras cuerpas y experiencias particulares para construir nuestros propios caminos hacia la autonomía.
NADIA ROSSO
Un poema désos, désos de amor que la gente lee y relee deseando ser partícipe algún día désos poemas de amor. Pero este no es tan désos poemas, désos de amor romántico y eterno, désos de amor que duele y que mata. Este es un poema désos del amor que nadie llama amor y que quizá no quiera llamarse amor. Un poema sin rima, sin métrica, sin orden, sin pies ni cabeza, sólo con ideas subversivas y locas. Porque esto no es amor, no es amor désos que salen en las novelas y en las películas y en los anuncios y en las novelas y en las leyes. El nuestro no es amor, no es amor désos que juran fidelidad, que prometen eternidad a costa de la libertad, que prometen monotonía, estabilidad y aburrimiento. Es amor désos que nadie nombra nunca, los efímeros e infinitos mientras duran, efímeros y fortuitos, maravillosos e incontables durante lo que duren.
NADIA ROSSO