NAKEIMA, aka EL TEMPLO (MADRID)
No podía empezar el blog de una forma diferente, empezar con mi restaurante favorito, NAKEIMA, o como yo le llamo, el templo.
Hace un año escaso que abrieron esta barra fusión orientada en la cocina asiática de estilo klandestino y menos de 4 meses que lo visité por primera vez y ya he perdido la cuenta de las veces que he ido. He tenido la suerte de muchos de los platos que preparan a pesar de que la carta (o pizarra) va variando. Vamos por partes.
La primera singularidad del lugar (antiguo kebab) es que no admite reservas. Como dicen Roberto y Ignacio (dos Nakeimas) el formato permite que quien más tenga ganas de ir sea quien cene, y no alguien que reserva con 2 meses de antelación, se olvida, le salta en el calendario y va por obligación. El formato es el siguiente, Ignacio o Vicky salen a las 20:30 a la puerta y apuntan a los 20 primeros de la cola que serán los 20 afortunados en cenar esa noche. Solo se admiten 20 comensales por servicio y solo hay un turno de comidas y de cenas.
Esos 20 serán citados a las 21:00 y tienen 30 minutos para tomarse una cerveza en los bares de alrededor (recomiendo el que hay bajando la misma calle llamado “El Atómico, cañas muy bien tiradas y por 1,5€).
Debido a la popularidad alcanzada se forma una cola, con lo que si llegas a las 20:30 olvídate de entrar en los top 20. Todas las veces que he ido he comprobado que el primero llega a las 19:30. Si no queréis esperar una hora debéis jugar con el margen 19:30-20:00, pero si queréis coger sitio seguro o sois un grupo grande lo mejor es asegurar y plantarse a las 19:30, creedme vale la pena. Hay una regla que es que cada persona en la cola puede pedir sitio a las 20:30 para el +3, es decir, uno de cada cuatro tendrá que hacer la cola.
El ritual empieza como os he dicho a las 21:00, no hay día en que al entrar no veamos “ Servicio completo”, pues llena cada mediodía y cada noche, excepto algún viernes al mediodía (habrá pasado 2 o 3 veces en todo el año).
Hay dos opciones, barra o mesa. Hay una mesa de 2/3 personas y una de 4/5, mi consejo es la barra, en ningún sitio podréis disfrutar de esta manera (Salvo StreetXO) de ver como os preparan en directo muchos de los platos, y además, gracias a que solo hay un turno, comen 20 personas y hay unos 10-12 camareros-cocineros, cuando ya se relaje el ritmo de platos (pasada una hora) vais a poder disfrutar de la compañía de estos cracks que están revolucionando la cocina en este local de Madrid.
Al entrar veréis una pizarra donde se encuentran los platos que hay hoy y los precios, como veis son platos por unidades o a compartir, la idea es pedir mucho y compartir para probarlo todo.
Para acompañar la cena dejaros aconsejar por Ignacio y/o Vicky que son los que eligen la corta pero especial carta de vinos. Esta vez no nos decantamos por el Riesling (blanco) que pedimos siempre sino que elegimos un tinto Trepat, confiando la elección de Vicky, acertada como siempre.
Os advierto de que las unidades son limitadas y solo podréis repetir algún plato si no lo piden en otra mesa.
Esta vez empezamos con unas Ostras Ponzu, no soy un gran amante de las ostras pero siguiendo los consejos de Roberto la penúltima vez nos atrevimos y esta no iba a ser menos.
Después pasamos a los dumplings, el Siu Mai Papada (Dumpling de papada de cerdo) y el dimsum de callos, si habéis estado en Tse Yang, estos dimsum les dan mil vueltas y mucho más baratos (Tse Yang 4 unidades 15-25€ depende del dimsum que pidas). Pudimos repetir de ambos dumplings, un auténtico lujo en la boca.
Y después de vino el plato fuerte, mi plato favorito, el Black Bao. yo lo describiría como con aspecto y textura esponjosa parecida a un mousse o coulant caliente, pero hecho con sepia, tinta de calamar y alioli negro. Explosión de sabores y uno de los mejores sabores que he probado nunca. Como otras veces, conseguimos hacer una segunda ronda.
Visto el éxito del Bao, Vicky y Ignacio me pusieron la miel en los labios hablándome del Bao Comunista, que si lo había probado?? NO!! Nunca lo había visto en carta, y al cabo de un rato Roberto nos sorprendió con 3 unidades. Misma forma, misma textura, diferente color. Ingredientes? Pisto chino, huevas y inyección de yema de huevo. Otra explosión de sabores indescriptible:
Esta vez no tenían Gunkan de Boletus ni de Pulpo, de mis favoritos.
Así que nos fuimos a por los niguiris. Pedimos todo lo que había, el de gamba roja (el mejor), el de Xoubas (una especie de sardina), el de Tamago en salsa (tortilla japonesa).
Después compartimos un Stick Tartar con flor eléctrica.
Luego este huevo con crestas de gallo y arroz de sushi, todo mezclado un sabor también increíble.
Y de postre el impresionante helado mexicano, hecho con Maíz y nitrógeno líquido, podéis pedir dos unidades de golpe antes de que se acaben porque es pequeño y en cuanto lo probéis querréis más.
Poniéndote hasta arriba de comida y bien de vino, lo máximo que pagarás son 50€. Fácilmente podéis comer por 30€ si no se os va la mano con la comida y el vino. Pero ya que hacéis la cola, arrasar y pedir lo máximo que podáis de la carta , vale la pena.
Y las copas a 7€ por si quieres rematar la noche. Cuando acabes la cola habrá valido la pena.
Para mi, la mejor experiencia-calidad/precio.
Por cierto, no he tenido la suerte de coincidir con el bocadillo de calamares en su carta, que dicen es el mejor plato que tienen, si lo veis, pedirlo.