Nunca después, antes
breve reseña del disco Broken Nation de Never After Before
Miriam Ponce
Canciones llenas de murmullos, agujeros donde la verdad se asoma desde la orilla de unos acordes progresivos, a veces suaves, de repente furiosos, envuelven la primera producción de Never After Before, la agrupación morelense lidereada por Agustín Dávalos y Marcelo Rangel. ‘Broken Nation’, comienza con un obligado de los tres instrumentos base de la banda: guitarra, batería y bajo: tres almas acopladas gritando al unísono; la canción “Soul” abre una obra que para mí es metáfora de nuestro espacio en tiempo presente perfecto, podría definirla en tres partes: la ansiedad del insomnio, la suavidad de un arrullo, y después un inevitable y frenético despertar aquí y ahora que nos sorprende a la escucha de la caída de plumas en una pesadilla llamada realidad.
Afirman que el nombre de la agrupación son simples tres palabras que no buscan conceptualizar nada, pero a primera leída, en un cartel de pequeño concierto en el extinto Foro Cultural Pepe el Toro, de su oriunda Cuernavaca (año 2015), me remitieron a la frase que titula este texto. Pero ¿qué antes de qué? Las palabras final y muerte rondan la lírica densa en una lengua que no es extranjera sino la adecuada para interpretar estos sueños. Antes de la muerte, especulo, pero también antes de la vida, del final de un momento de ensoñación o tristeza. ¿Antes de vivir? Las cuestiones y la reflexión vienen cuando aparece la conciencia de la respiración, cuando cada quien se reconoce como un espectador de los días. Pero en la Nación Rota parece que Dios decidió que éste será un laberinto en el que se necesita el fuerte palpitar del corazón para poder escapar.
Debe haber una rebelión para despertar, debe haber revelaciones, susurros, flores creciendo en paredes despellejadas por el tiempo, pétalos invisibles, marcas de las olas en la arena de los pensamientos. Debe haber cierto grado de locura para sentirse en el cielo. El arte de esta primera producción, realizado por el ilustrador Pablo Peña, es otra obra de arte que complementa a la perfección las canciones; el booklet rescata la melancolía de poder leerse en cualquier momento, lleno de colores y texturas, rojos atardeceres y líneas que todo lo dividen, una armonía visual que completa la imagen de esta nación que retrata una ciudad de cabeza, atizada de pequeños detalles y una conclusión que produce esperanza, porque entre la soledad y el vacío de vivir en una grieta, ¿quienes somos para dudar de ciertos milagros?
Breve traducción libre a la lírica
Nación rota
Si tú eres suficientemente puro
Si tú eres capaz de creer
Créeme
Podrás volar
Cielo
Intentando urdir sueños
En vidas imaginarias
Hasta el final
Corazón
Si no tienes el corazón
Para intentarlo y escapar
Para estar en este espacio
Para liberarte,
Si no tienes el corazón
Para despertar y vivir...
Mente
Lo quiero todo
Lo arruino todo.
Nadie a quien culpar.
Mecanismo escondido,
Entrenamiento de salvación
Perdido en algún lugar
Nunca
Después,
Antes.
Nada más por ocultar.

















