Octafonic: “Somos un monstruo que cambia todo el tiempo”
Octafonic se presentará este viernes en el Teatro Vórterix en una fecha compartida con Todo Aparenta Normal. En la antesala de una noche inolvidable e histórica para ambas bandas, Trastornados habló con Mariano “Tano” Bonadío y Francisco Huici, intentando encontrarle explicación a un verdadero monstruo de ocho cabezas.
TRS: ¿Cómo los viene tratando este año tan complicado?
Francisco Huici: Es un año de mierda ¿No? ¿Se puede decir mierda?
Mariano Bonadío: ¡Gracias, boludo! No lo quería decir, pero sí, en el contexto general es una mierda.
FH: En lo particular para nosotros es un gran año. Uno de reencuentro, de refundación, de proyectar cosas hacia el año que viene, algo que no sucedía hasta acá y que ahora sí está pasando.
MB: Así que bueno, nosotros bien. En general, como el culo, pero eso es algo que se extiende a lo largo y lo ancho de las pampas.
TRS: ¿Cómo encararon los shows para este año? ¿Buscaron introducir variantes importantes o trataron de sostener la estructura que tanto éxito les trajo?
MB: Cambiamos algo muy relevante: sacamos el “click”. Veníamos hace dos años laburando con un metrónomo por una cuestión de programación de luces y todo un mambo escénico que habíamos flasheado que estaba buenísimo, pero que por un tema de costos, por no poder llevar a todos los recitales la cantidad de luces y consolas necesarias para que eso funcione, nos dimos cuenta que tocábamos con el “click” tan solo por costumbre.
Ahí surgió la duda de que pasaría si lo hacíamos sin el metrónomo y en el primer ensayo nos miramos todos con cara de “¡Ay, te quiero!” (risas) y fue como un pequeño redescubrimiento de musicalidad e interacción entre nosotros que reavivó la llama dentro de la banda. A nivel de toque, eso fue lo más fuerte que cambió en este año.
FH: Además es algo que te permite jugar un poco más en los shows, se pueden abrir paréntesis, por ejemplo en los silencios que pueden ser muy extensos y generar gran tensión. Con el “tick, tick, tick”, eso no pasa, pero en el vivo necesariamente cerras filas y se genera algo que está mucho más interesante sin lugar a dudas.
MB: Retoma un poco el espíritu jazzero original de la banda. Los momentos de improvisación son libres, extensos y mucho más fluidos. Eso estuvo muy bien, fue una cuestión casi propuesta por Leo, se empezó a plantear en algunos ensayos hasta que se consumó como idea.
FH: Durante la gira que hicimos por Rosario, Córdoba y demás provincias fue increíble, porque se abre un escenario de juego donde no hay reglas, no hay “click”, no hay nada, te podés ir literalmente al carajo en el mejor de los sentidos. Se crea mayor ida y vuelta con la gente y los paréntesis entre temas se hacen cada vez más largos, eso está muy bueno y musicalmente es más que interesante.
TRS: Siguiendo por lo lúdico, ustedes desde sus inicios siempre buscaron combinar géneros y estilos y lo consiguieron de una manera muy natural. Tomando como punto de partida los cambios que se vislumbran en “Rain” y “Phsycal” ¿Qué reflexión pueden hacer de su recorrido como banda en estos años?
FH: Yo a Octafonic lo siento como un proyecto que tiene mucha tela para cortar, se pueden hacer muchísimas cosas más todavía. Estuvimos yendo en una dirección concreta que fue tocar en lugares grandes como Niceto y demás, con fechas más chicas también, pero ahora se abre una etapa en la que la banda puede ir mutando para conformar sus diversas caras. Es decir, poder hacer un show dance a las tres de la mañana, apostar por un acústico en una sala…También estamos elaborando algo más experimental, con una instalación, sin que deje de ser Octafonic en cuanto a lo sonoro.
MB: Octafonic está en constante movimiento, entonces para mí es difícil hacer una reflexión. Te puedo decir que cada disco me parece algo muy diferente entre sí, que fueron trabajos conceptuales. Pero desde que empezamos hasta dónde estamos y hacia donde imaginamos llegar en el futuro, no te puedo hacer una reflexión porque somos un monstruo que cambia todo el tiempo. Y me parece que eso es justamente lo divertido de la banda, podemos adaptar el proyecto a cualquier idea que se nos ocurra, algo que es muy interesante. Es imposible hacer un cierre, ponerle el moño, porque si nos quedamos quietos y nos pasa lo mismo dos veces, es una boludez.
TRS: Acaban de sacar dos canciones opuestas entre sí como “Rain” y “Physical”, parece haber un juego entre la luz y la oscuridad ¿Cómo llegaron a ambas ideas? ¿La oposición fue pensada previamente o surgió en medio del proceso?
MB: Se grabaron las dos al mismo tiempo, pero pensando en cómo se encuentra la industria hoy por hoy ¿Hay que sacar singles? Bueno, esta es la manera de Octafonic de sacar un single. No es “el disco va por este lado”, porque hoy puede ser esto y mañana otra cosa. Te lo planteo así: “Rain” puede ser una canción reflexiva, que habla del futuro, de tus hijos, de una sociedad, de muchas cosas picantes y “Physical” versa sobre lo contrario. Pero si ves el video de esta última, es fácil entender que habla de una familia, de las lógicas frustraciones, donde no hay libertad para los hijos y todos tienen un tick nervioso por comportarse de una forma y cumplir ciertas imposiciones que llevan a un tipo de cuarenta años a festejar su cumpleaños como si tuviese siete.
La propuesta pasa por ese lado, la canción va con un video, es una propuesta íntegra. La otra va por otro lado, se lo puede ver como la oposición entre luz y oscuridad o seriedad y joda, algo que también puede cambiar cuando mirás ambos videos. La imagen te lleva por otros lados, cuando vos escuchás “This Is America” de Childish Gambino encontrás un trap simple, pero mirás el video y te quedás helado, te olvidás de lo musical. Hoy por hoy todo pasa por una identidad puntual a la hora de lanzar la música y nosotros elegimos ir por el tándem canción-video.
TRS: Uno de los integrantes de la banda mendocina Usted Señálemelo lanzó hace poco esta frase: “Queremos hacer mierda todos los géneros”. Ustedes doblaron al máximo siempre todos los géneros y estilos…
MB: Te entiendo, obvio que la frase no es nuestra, por ejemplo, Faith No More que es una gran influencia a nivel compositivo tiene una apertura impresionante en lo referido a género y estilo. Mike Patton tiene un grupo que hace canción italiana clásica y tiene Tomahawk y muchos otros proyectos que no tienen ninguno nada que ver con el otro. Frank Zappa, a quien tengo tatuado, también hacía lo mismo.
La irreverencia con el género tiene que ver con el hecho de que se trata de una categoría para ser vendida. La música no es eso, la música es lo que el compositor propone, lo que los músicos interpretan, en definitiva, es lo que suena. No tiene un nombre y querer hacer eso es más de vendedor que de artista o de escuchante, porque a vos te puede gustar Dos Minutos, Onda Vaga, Tchaikovsky y la Cumbia Villera y está todo bien (risas). Si a vos te gusta eso ¿A quién carajo le importa? El género es más una cuestión del tipo que quiere vender música. Te emociona o no te emociona. Punto. El resto es charla entre vendedores.
TRS: Me interesó mucho la frase acerca de manera que tienen ustedes para sacar singles dentro de este nuevo formato industrial. Siendo Octafonic una banda que hacen discos que poseen una estructura y coherencia ¿Cómo se adaptan a esta nueva era de cara a lo que se viene?
FH: Yo creo que es algo que pasa, cuando estás metido en un viaje compositivo te estás adentrando en un universo. El arco del proceso creativo de un disco son unos dos años y la elaboración de singles tiene mucho que ver con esto. Ahora estamos trabajando en tres temas nuevos que tienen una coherencia fuerte entre sí y a su vez tienen que ver con los dos que ya lanzamos. Hay un color general, es algo que pasa, no es el planificado, tal vez es una trilogía, uno nunca sabe por qué camino va a terminar yendo.
MB: Es un momento bisagra, no hay nada definido, no se entiende bien que está pasando y hay que reaccionar de alguna manera. Hay una cantidad de música para escuchar en el mundo, al alcance de la mano, que es impresionante y que hace imposible abarcar todo. Y la democratización esa genera una cuestión de que el éxito tenga que ver con la suerte en muchos casos. Nadie tiene la más mínima idea de qué hacer con esto, más allá de los artistas establecidos que ya venden con el nombre, eso es clarísimo.
Pero digo, en general, si vos te planteás como inventar algo nuevo…Antes había todo un sistema de publicidad armado: venía una discográfica, agarraba un artista, lo desarrollaba, lo publicitaba, vendía los discos y un solo single te daba ventas millonarias. Entraba mucho dinero, se le pagaba algo fijo al artista y cuando ese se iba venía otro y así funcionaba la máquina. Hoy el paradigma cambió y es completamente libre. Vos decías que nosotros “hacemos discos”. No, nosotros hacíamos discos. Ahora estamos haciendo singles ¿Mañana? No sé qué va a pasar. El que te dice “sí yo sé”, bueno felicitaciones sos el de Gangnam Style que le fue recontra bien con el primero y no tanto con el segundo. Pero así llegó a tocar para Obama ¿Qué le vas a decir al tipo? Si alguien sabe la fórmula, le dejo mi número y lo contrato como asesor. La música va a seguir siendo música.
FH: No hay que perder el foco ni en la música ni en la parte artística. Lo demás viene pasando desde los inicios de la música y del arte en general.
TRS: En ese contexto ¿Sienten que tiene que haber una renovación en la cima de la música tanto nacional como internacional?
MB: Todo llega, todo llega. Lo que aprendí con los años es que nunca hay que juzgar el gusto popular, por algo gustan algunos artistas. Más allá de que a mí me parezca malo o una porquería o un pelotudo, puede emocionar a un montón de gente. Te pongo el ejemplo de Ricardo Arjona, figura alrededor de la que nadie va a estar a favor dentro del rock. De golpe el tipo le llega a muchísima gente, apelando a cosas que a uno le parecen banales y berretas a mi parecer, pero tiene el récord de Luna Park consecutivos llenos en la Argentina ¿Qué querés que te diga? ¿Vos le vas a ir a discutir a toda la gente que lo va a ver? Ellos disfrutan de su música, lograr eso es muy difícil, además de que le da laburo a un montón de gente así que no puedo decir nada. Cada uno de su culo hace un bondi e invita a subir a quien quiere, dice mi madre.
TRS: Para finalizar ¿Qué tienen para decir de Todo Aparenta Normal? ¿Qué relación los une con ellos? ¿Qué se puede adelantar del show que se viene este viernes 27 de julio en el Teatro Vórterix?
MB: Son unos divinos totales. Los conocemos hace un par de años, hemos compartido micros de gira, festivales, también sello y hasta baterista en pruebas de sonido.
FH: En Cosquín nos salvaron la prueba de sonido. Les debemos mucho (risas).
MB: La propuesta de tocar juntos salió de S-Music, sello que compartimos, pero después me enteré que los chicos habían hecho una encuesta en redes sociales acerca de con que banda querrían sus fanáticos que compartiesen una fecha. Ahí resaltaba Octafonic, por lo que hay un público que compartimos, algo de lo que no tenía idea y es una gran noticia más allá de que a mí en lo personal me guste mucho lo que hacen.
Somos ocho en Octafonic, venimos de lugares muy diferentes y por ahí no todos pensamos lo mismo en cuanto a lo musical, pero la idea del show conjunto está buenísima. Unir fuerzas en un año tan de mierda es algo muy necesario. Ojalá que se repita esto, que se convierta en una herramienta para paliar esta situación y que el arte nos unifique para que podamos sacar un poco toda la mierda. En definitiva, eso es por lo que escuchamos música.
Entrevista: Rodrigo López Vázquez