Nicolás Melmann es director y único músico de su orquesta conformada por máquinas, pedales, instrumentos acústicos y prácticamente cualquier objeto que se le cruce en el camino. Su primer trabajo discográfico, Kyoko (2006), es el inicio de una prolífica carrera que desafía la mala costumbre de asociar el término "música electrónica" tan sólo con las pistas de baile: en sus discos, Melmann propone un viaje instropectivo que combina la novedad de lo digital con la calidez de lo analógico y pone a prueba los límites de la canción. Gracias a su condición de "hombre banda", se ha presentado en vivo en escenarios de todo el país, Europa y Estados Unidos.










