-Me parece que el tiempo ha pasado muy rápido y que aquel primer cumpleaños de Nico que celebramos en la playa fue hace apenas un par de meses y en realidad ha sido un año justo. Ese día le dije que no podía llevarle a su playa, a su hogar y, este año, su hogar ha venido hasta él. Y sé que no hay mejor regalo que ese, pues lo he visto desde el primer día y lo he seguido observando en cada encuentro y con la vuelta al valle el fin de semana. La manera en la que sonríe el hombre que se robó mi corazón al completo cuando está con ellos, es indescriptible, es magia y yo soy la más feliz al verla. Sé que ha sido un día especial desde que abrió los ojos a mi lado, cuando las niñas irrumpieron en la habitación cantando para abrazarle y darle los dibujos que le habían hecho como es su costumbre, cuando le vi abrazado a su madre y compartiendo risas con su padre y con cada minuto del día que pasaba mientras la familia y amigos llegaban a casa. Aún ahora puedo verlo por la manera en la que me sonríe mientras me aproximo a él, tras seguir sus pasos cuando me he percatado que salía de casa. Y es esa sonrisa la que provoca la mía mientras apresuro mis pasos para atrapar tu mano con la mía y robarme un suave beso de tus labios antes de hablar.- Así que... ¿huyendo de la fiesta?
-Tus pasos se aproximan y me coges la mano tal y como yo quería. Me besas los labios y yo te rodeo con mis brazos dándote la vuelta para que puedas mirar hacia adentro como lo hago yo-. Necesitaba respirar este momento, mirarlo desde afuera para no olvidarme de esta imagen nunca en mi vida -te digo dejando un beso en tu mejilla, poniendo mis manos unidas sobre tu vientre-. Estos son los momentos que valen la pena...Todos juntos, felices -respondo, puedo ver adentro a algunos de tus primos, a tus padres, tus hermanos y hasta tus abuelos, quienes tengo que admitir, fueron mis invitados más especiales-.
-Me haces dar vuelta y yo no puedo evitar la risa por ese movimiento que no esperaba, pero que me emociona cuando tus palabras me hablan, porque me parece precioso que digas que necesitabas respirar ese momento, porque también es parte importante de las memorias que conservamos con nosotros. Besas mi mejilla y yo coloco mis manos sobre tus brazos, abrazando la parte de ti que me permite mi posición.- Todos nos damos cuenta de la fortuna que tenemos cuando vemos algo así... -Aseguro al contemplar la misma imagen que ves tú, ese ruido lleno de vida que hay dentro de casa.- Es imposible que lo olvides pero, si es necesario, yo te regalo todas mis memorias...
-Me abrazas tanto como te lo permito y me miras para guiñar uno de tus hermosos ojos, yo que no he parado de sonreír en todo el día lo sigo haciendo-. Si es necesario regálame tus memoras, pero solo para compartirlas, porque no quiero recordar nada que vos no recuerdes junto conmigo -respondo-.Todo lo que me regalas lo quiero compartir contigo.
-Tú sonrisa sigue ahí, reluciendo como siempre. A veces creo que tu sola sonrisa iluminaría la noche más oscura, del mismo modo que ha ido iluminando todos mis días desde que los comparto contigo.- Por eso te las regalaría solo a ti, porque tú eres quien hace que todas existan. -Replico y sin apartar mis ojos de tu rostro, vuelvo a hablar.- Aún no te doy mis regalos, ¿sabes? Tal vez no las has olvidado, pero podría empezar por eso...