Sin duda los más ninguneados. En un concesionario de coches me pregunta el dueño: - Gonzalo, ¿cuando me vas a regalar un cuadro? - Cuando me regales un coche. - ¡Hombree! Un coche - ¡Hombre!, un cuadro mío.
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Sin duda los más ninguneados. En un concesionario de coches me pregunta el dueño: - Gonzalo, ¿cuando me vas a regalar un cuadro? - Cuando me regales un coche. - ¡Hombree! Un coche - ¡Hombre!, un cuadro mío.
La violencia y el menosprecio de la vida ajena.
La capacidad de imponerse por la violencia y el menosprecio, ninguneo y omisión de las necesidades de la mayoría de los pueblos son, diría yo, el eje de coordenadas en el que se trazan las acciones de los poderosos. Los populismos de ultraderecha que practican un liberalismo atroz, junto a un contradictorio, a veces, proteccionismo de lo propio patriótico, están desvinculando a los Estados e…
“la ignorancia es el peor de los castigos, por eso, cuando una persona ningunea a otra, persigue, tras ese objetivo, la dolorosa acción de la ignorancia...
El ninguneo de Burlando al abogado de Silvestre El ninguneo de Burlando al abogado de Silvestre
Vidal y un cambio de gabinete con olor a peronismo y ninguneo a los radicales
Vidal y un cambio de gabinete con olor a peronismo y ninguneo a los radicales
Dos hombres de extracción peronista ganarán poder. Salvai pasará a desempeñarse en la Jefatura de Gabinete que se creará antes de fin de año y De la Torre tendrá un rol netamente político tratando de sumar más peronistas de cara a las legislativas. Los radicales cada vez más relegados. A pintar peronistas de amarillo. A eso apunta el cambio de gabinete que resolvió María Eugenia Vidal y se…
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Rajoy certifica el ninguneo total a Rivera
Mariano Rajoy (PP) se ha presentado hoy al debate de investidura con los deberes hechos. Es decir, habiéndose garantizado 170 apoyos y no quedándose con los 137 que le dieron las urnas. Porque ganar la votación no está en sus planes. No de momento. Tal vez cuando pasen las elecciones vascas y gallegas lo intente de verdad. Por eso el candidato del PP se permite contar con los votos de Ciudadanos y a la vez despreciar con displicencia al candidato naranja, Albert Rivera. Lo lleva haciendo semanas. Lo hizo ayer tardando más de 20 minutos en nombrar a Ciudadanos en su discurso. Y lo ha vuelto a hacer hoy
Rajoy sabe que este viernes va a perder la votación. Por eso no se ha molestado en desgranar ni una sola línea del pacto PP-C's. Hasta el punto de que Rivera ha tenido que hacer el trabajo que Rajoy no hizo ayer: desgranar su pacto y su propuesta de gobierno para intentar sumar apoyos y lograr sacar adelante una propuesta de Gobierno.
Rajoy lo ha resumido a la perfección en una sola frase: "Señor Rivera, nos vamos a llevar bien porque no nos queda otra, y porque está bien hacer amigos de vez en cuando". En cuanto pueda, se deshará de él, no lo duden.
El ninguneo viene de lejos. El propio Rivera lo ha reconocido desde la tribuna: "Dice el señor Rajoy que nadie se puso en contacto con usted cuando el señor Sánchez y yo nos pusimos de acuerdo. No es verdad: llamamos, le mandamos cartas, les convocamos... fuimos pesados", le ha insistido.
Rivera está que trina. Los memes de ayer en el hemiciclo lo demuestran. Está preocupado por unas terceras elecciones. Después de apoyar al PSOE primero y al PP después sabe que Ciudadanos podría desaparecer del mapa en caso de que se repitan los comicios en Navidad. Así que no le queda otra que intentar salvar el debate de investidura. Por eso se está mordiendo la lengua ye ha lanzado un dardo, pero sin mencionarlo. Ha señalado que "quien aspira a ser presidente no puede ser un obstáculo para su país". Pero al no dar ningún nombre se puede amparar en que se ha referido a Pedro Sánchez y no a Mariano Rajoy.
Rajoy, en su turno de réplica, ha vuelto a minusvalorar a Rivera y a Ciudadanos señalando que "hay reformas que no podemos llevar a cabo en solitario, y otras ni podemos ni queremos". "No creo que el señor Rivera y yo pasemos a la historia por el pacto", ha señalado a posteriori.
Y lejos de recoger el guante de Rivera y abundar en el pacto suscrito entre ambos, Rajoy ha criticado a su nuevo socio defendiendo su gestión de los últimos 4 años. La misma que C's ha enmendó con sus famosas seis condiciones. Pero Rajoy ni se ha inmutado y, de propina, ha afeado que después del 20N Ciudadanos se echara en brazos del PSOE cerrándole la puerta.
Rivera se ha hartado un poquito cuando ha vuelto a la tribuna de oradores para señalar: "Creemos que sería mejor un nuevo gobierno, un nuevo presidente, y no nos gusta que el partido que va a gobernar esté inmerso en un proceso por corrupción... Pero, ¿qué hacemos? ¿qué quieren, terceras elecciones, cuartas? No hay lamentablemente una alternativa para poner a gente nueva limpia de corrupción. Les ponemos un corsé y por eso pedimos al PP que firmasen seis condiciones contra la corrupción".
Si la sesión de investidura dura un día más lo mismo Rajoy no logra retener esos 170 apoyos. De hecho el desaire del PP a Ciudadanos es tan evidente que anima a pensar que quien realmente ve con buenos ojos unas terceras elecciones es Rajoy con la intención de fagocitar a Ciudadanos.
...Se ha roto la baraja
Querido papá:
Me voy por un tiempo. Y no quería hacerlo sin decirte al menos por qué. Me ha hecho sentir vergüenza de mi misma, me ha ninguneado. Y tengo una crisis de fe, en mi misma y en lo que hago. Había sido una etapa bonita donde por primera vez ví clara mi vocación. Ahora solo tengo ganas de abandonar.
El fondo de las cosas es importante, más siquiera son las formas. Y cuando se traspasa esa línea roja en la que, lejos de aconsejar y ayudar, se humilla a una persona, todo se va al traste, ya no hay nada que hacer.
No sé cuándo volveré; no sé si volveré. Ha pistoeado hasta a los dedos con los que escribo. Ahora mismo ponerme delante de este editor de texto supone que se llenen mis ojos de lágrimas. Pero he aprendido una valiosa lección de todo esto. Él, no lo va a hacer. Se ha roto la baraja.
Te quiero mucho, papá. Y también a los que me siguen, a mis lectores. Pocos, pero muy buenos. El ánimo de creer en lo que se hace y en uno mismo es fundamental para escribir. Yo lo he perdido y no sé si lo recuperaré. Cuídate. Cuidaos.
Hasta pronto (espero), papá.
Tu hija.
Ninguneo
"[...] Recuerdo que una tarde, como oyera un leve ruido en el cuarto vecino al mío, pregunté en voz alta: "¿Quién anda por ahí?" Y la voz de una criada recién llegada de su pueblo contestó: "No es nadie, señor, soy yo".
"No sólo nos disimulamos a nosotros mismos y nos hacemos transparentes y fantasmales; también disimulamos la existencia de nuestros semejantes. No quiero decir que los ignoremos o los hagamos menos, actos deliberados y soberbios. Los disimulamos de manera más definitiva y radical: los ninguneamos. El ninguneo es una operación que consiste en hacer de Alguien, Ninguno. La nada de pronto se individualiza, se hace cuerpo y ojos, se hace Ninguno.
"Don Nadie, padre español de Ninguno, posee don, vientre, honra, cuenta en el banco y habla con voz fuerte y segura. Don Nadie llena al mundo con su vacía y vocinglera presencia. Está en todas partes y en todos los sitios tiene amigos. Es banquero, embajador, hombre de empresa. Se pasea por todos los salones, lo condecoran en Jamaica, en Estocolmo y en Londres. Don Nadie es funcionario o influyente y tiene una agresiva y engreída manera de no ser. Ninguno es silencioso y tímido, resignado. Es sensible e inteligente. Sonríe siempre. Espera siempre. Y cada vez que quiere hablar, tropieza con un muro de silencio; si saluda encuentra una espalda glacial; si suplica, llora o grita, sus gestos y gritos se pierden en el vacío que don Nadie crea con su vozarrón. Ninguno no se atreve a no ser: oscila, intenta una vez y otra vez ser Alguien. Al fin, entre vanos gestos, se pierde en el limbo de donde surgió.
"Sería un error pensar que los demás le impiden existir. Simplemente disimulan su existencia, obran como si no existiera. Lo nulifican, lo anulan, lo ningunean. Es inútil que Ninguno hable, publique libros, pinte cuadros, se ponga de cabeza. Ninguno es la ausencia de nuestras miradas, la pausa de nuestra conversación, la reticencia de nuestro silencio. Es el nombre que olvidamos siempre por una extraña fatalidad, el eterno ausente, el invitado que no invitamos, el hueco que no llenamos. Es una omisión. Y sin embargo, Ninguno está presente siempre. Es nuestro secreto, nuestro crimen y nuestro remordimiento. Por eso el Ninguneador también se ningunea; él es la omisión de Alguien. Y si todos somos Ninguno, no existe ninguno de nosotros.[...]"
de "El Laberinto de la Soledad" (1950) de Octavio Paz