La misteriosa llamada que jodió la Educación en España
Hubo un momento entre mayo y junio de 2010 en el que España rozó con la yema de los dedos la consecución de un acuerdo de Estado en materia de Educación. Las reuniones las lideró el entonces ministro Ángel Gabilondo, en una primavera en la que Zapatero ya veía cómo se empezaba a tambalear su plaza en Moncloa.
Se trataba de una reforma educativa que contaba con el beneplácito de todo el mundo. A nievl político, a nivel educativo, asociaciones de padres... Hasta las de corte cristiano bendijeron el proyecto. Por fin España parecía dispuesta a dar un paso de gigante y acabar con la sopa de siglas de las leyes educativas en la historia reciente: Logse, LOCE, LOE, Lopeg... Los profesores se frotaban los ojos con un proyecto educativo estable en el tiempo que pusiera fin a las elevadas cifras de abandono escolar y a la mediocridad en la que se han venido asentando los resultados de los estudiantes españoles cada vez que se comparan con sus vecinos europeos en informes PISA.
Sí, como lo oyen. Colectivos contrapuestos como la Confederación Católica de Padres de Familia (Concapa) y la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa) marchaban detrás de Gabilondo impulsando la reforma.
El gran Pacto contenía directrices para:
COLEGIO
-Extender los Programas de Refuerzo, Orientación y Apoyo (PROA) a 3º y 4º de Educación Primaria. -Crear dos nuevas evaluaciones generales para los alumnos de 6º de primaria y 4º de secundaria que se coordinarán con las Comunidades Autónomas.
INSTITUTO
-Instaurar un Programa de Mejora del Aprendizaje de Lenguas Extranjeras. -Impulsar las estancias en el extranjero de profesores y alumnos, con un programa similar al Erasmus, para que alumnos de ESO y Bachillerato estudien entre 3 y 10 meses en países europeos. - Incrementar los centros plurilingües. - División del curso de 4º de ESO en dos. Uno orientado a seguir con Bachillerato y otro para continuar con cursos Formación Profesional (FP).
FORMACIÓN PROFESIONAL
-Intensificar el intercambio de alumnos entre Comunidades Autónomas para realizar los distintos módulos de formación.
GRADO Y POSTGRADO
-Crear un Observatorio Universitario de Becas, Ayudas y Rendimiento Académico. -Potenciar las becas de salario y movilidad para estudiantes y profesores en los ciclos de Grado (estudios universitarios) y Máster.
Pero de pronto, cuando ya se estaba decidiendo la fecha para estampar la firma a pie de página del proyecto de Ley, una misteriosa llamada lo cambió todo echando por tierra el pacto de Estado que varias décadas de alumnos vienen reclamando. ¿Qué ocurrió? Poca gente lo sabe. O si lo prefieren, mucha gente ha maniobrado para intoxicar la historia.
En el PSOE juran y perjuran que fue una llamada de algún alto dirigente del PP que quiso dejar el pacto en el aire para poder usarlo como arma electoral. Una orden que frenó a los negociadores de Génova en seco.
De hecho, ya en el mes de junio, Gabilondo señaló que "fue un error que el PP no firmara el Pacto por la Educación. Lo respeto, pero fue un error", afirmó después de que el Consejo de Ministros aprobara un plan para hacer frente a las necesidades "más urgentes", entre ellas mejorar el rendimiento escolar, reforzar la formación profesional y dar una mayor autonomía a los centros.
Por contra en el PP dicen que la llamada vino del lado socialista. Que ocurrió tras un Consejo de ministros de Zapatero prohibiendo a Gabilondo firmar el documento para no parecer que el PSOE había cedido y doblegado al PP antes de unas elecciones que ya amenazaban con adelantarse. Y visto lo visto ellos decidieron levantarse de la mesa argumentando que "el modelo era más de lo mismo: ningún cambio en lo esencial que garantizara la enseñanza del castellano, que para nosotros es la base más importante para garantizar la igualdad; tampoco recogía un sistema de vertebración con enseñanzas comunes, ni la existencia de cuerpos nacionales de educación", insisten.
El caso es que esa misteriosa llamada resume el electoralismo con el que España ha sido gobernada por PP y PSOE a pesar de que se haya llevado por delante a una generación entera de jóvenes españoles.









