Mi lugar seguro, ya no lo es... Me enseñaste a no confiar. Te puse sobre un altar creyéndote el rey de todo mi mundo, pero lo destruiste a tu paso con mentiras y falsedades. Gracias por haber creado una mejor versión de mi para patearla y destrozarla con tus preciadas manos. Esta vez si te dejo ir y no quiero que vuelvas más a mi vida. Esto ni siquiera forma un verso, pero todo esto tiene sentido para mi.
















