ㅤ@호랑해: 사랑 촌스런 그 감정, 근데 내 가슴이 뛰어, 왜 나 이래 나? 왜 < PALABRAS AL VIENTO > 사랑에 목 매는 건지? 어차피 뻔한 감정이잖아, 분명 다 안다 믿었지, 알고도 빠진 함정인가 봐…
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤ ㅤㅤ ㅤ ㅤ [PESIMISTA]
ㅤㅤㅤㅤㅤ“«Eres un pesimista», recuerdo que me dijo una vez, a lo que yo le respondí que sí, que lo era, pero que eso era una ventaja… Porque siempre espero lo peor. Así, cada vez que no ocurre, me sorprendo. Quedo feliz. Y cuando ocurre, porque de que ocurre, ocurre, no me deprimo ni me decepciono. Es lo acostumbrado. Es lo normal. Es como es. Pero no necesariamente como debería de ser.”
ㅤㅤㅤEn su criterio no existía la empatía por los humanos. Esos mortales no merecían ni la mínima piedad. ¿Cómo podría tenerla con quien traicionó a un amigo por la espalda obteniendo ayuda sobrenatural para lograr antes el mismo objetivo? Ellos sólo pensaban en cosas tan banales, que causaban repulsión en el ente y por ello mismo, no dudaba en actuar cuando el final del contrato llegaba. No hubo una sola de esas cucarachas que no pidiera "un poco más de tiempo". Tan obsesionados estaban con tener poder y dinero que no les importaba nada.
Ni siquiera perder la vida.
Y si bien había aprendido a poner una sonrisa en su rostro para parecer amable antes de seducir a su siguiente presa, la realidad es que ya no le sorprendía ser testigo de traiciones, infidelidades, estafas, robos y lujuria. Tantos años atendiendo los mismos deseos egoístas que no generaban ni el mínimo interés. Haría todo en su poder para cumplir el último capricho de cada uno de sus clientes, después de ello, sin el mínimo remordimiento, devoraría la alma de otro humano podrido.
Creyendo que los humanos seguían el mismo patrón, se presentó en su forma femenina ante aquel individuo que suplicó por algo de ayuda y mostrando una sonrisa cínica de sus labios llenos de labial oscuro, se presentó a sí misma.
"Soy número dos. Ha venido aquí porque el inframundo te ayudará a cumplir tu fantasía. ¿A quién te gustaría superar en poder, la riqueza de quién quieres obtener o a quién quieres tirarte antes de morir?"
La respuesta que salió de los labios ajenos fue tan distinta a las que recibió en sus miles de años de vida, que tuvo que pedir le repitiera lo que acababa de decir. El "me gustaría pedir salud para mi madre" volvió a resonar y caló en su interior. Con los labios entreabiertos observó de pies a cabeza al chico que acababa de ofrecer su vida a cambio de un par de años más para una mujer internada de gravedad en un hospital y la desesperación en su rostro, sumado a la humedad que se dejaba ver en sus ojos, le mostró cuan sincera era aquella petición.
Al salir de su estado de sorpresa, número dos se giró para darle la espalda al chico y responder con un "no puedo ayudarte con eso", antes de desaparecer de su vista. Segura que los auxiliares acudirían a borrar la mente de aquel humano, continuó con su camino de forma despreocupada acomodando los lentes de sol en su rostro.