ㅤ@ANGEL'S GAME: 사랑 촌스런 그 감정, 근데 내 가슴이 뛰어, 왜 나 이래 나? 왜 < SIXTH CHAPTER > 사랑에 목 매는 건지? 어차피 뻔한 감정이잖아, 분명 다 안다 믿었지, 알고도 빠진 함정인가 봐…
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤㅤ[POMPEIA]
ㅤㅤㅤㅤEl primer año que volvió a casa, después de haberse mudado a Seúl, provocó la mayor nostalgia que había sentido en la vida, pues al atravesar el umbral y pronunciar un suave "estoy en casa" no tuvo una respuesta de un hombre mayor que resolvía ejercicios de sudoku, ni el beso cálido que su abuela dejaba en su frente cada vez que volvía.
Sonrió, mas esa sonrisa no llegó a sus ojos y quitó sus zapatos para ingresar.
Parecía que el tiempo se hubiese detenido un año atrás, cada cosa estaba en su lugar y sólo el ligero olor a humedad le recordaba que habían pasado más de trescientos días desde la última vez que había estado ahí.
Caminó por la casa, acariciando muy superficialmente los muebles que su abuelo usaba más a menudo, siguiendo el recorrido desde la sala hasta llegar a la cocina, donde abrió los gabinetes para encontrar las ollas y sartenes de la mujer en el mismo orden en que ella acomodaba. Aún parecía sentir su presencia entre esas paredes.
Regresó a la sala para sentarse en el sofá favorito de su abuelo y subió los pies para abrazar sus piernas y acomodar la cabeza entre sus rodillas, en búsqueda de recibir más calidez que le hiciera sentir que ellos estaban ahí. Así fue que de forma silenciosa rápidas lágrimas se deslizaron por sus mejillas convirtiéndose después en un llanto incontrolable e insonoro.
Aunque comprendía que ellos eran mayores y su salud estaba deteriorada; que estaban mejor descansando y sin sufrimientos, que su tiempo había llegado a su fin y su misión se había cumplido, la parte egoísta de esa niña asustada del mundo entero, no podía evitar desear que siguieran caminando con ella, que la abrazaran, que le dieran el cariño que su madre nunca le dio. Daría cualquier cosa por estar con ellos cinco minutos más, decirles cuánto los amó y la huella imborrable que habían dejado en su vida.
Unos minutos más tarde, cuando las lágrimas abandonaron sus ojos, alzó su rostro; que de forma inconsciente había escondido entre sus rodillas y la vio. Vio aquella sonrisa cálida que su abuela le dedicaba previo a acunarla entre sus brazos y sintió la calidez de su presencia. Aún sin creer lo que veía no tardó en aferrarse a su silueta y antes que el tiempo se le acabara, susurró:
"Gracias por amarme y ser mi familia. Los llevaré siempre en mi corazón."
Cuando abrió los párpados una vez más vislumbró la tranquilidad de la casa; todo seguía en el mismo lugar que antes. Sin darse cuenta se había quedado dormida después de llorar y en medio del agotamiento emocional terminó acurrucada contra el sofá. Los rayos de color naranja que se colaban por las cortinas le revelaron el paso de las horas y se acomodó mejor en el sofá con recuerdos muy vagos de lo que acababa de acontecer.
Ese diminuto encuentro y el posterior intercambio de palabras con la mujer más importante de su vida, regaló la calma y la quietud a su corazón. No importaba qué estuviera en su futuro, ella tendría el valor de afrontar cada situación, porque así le enseñaron las personas a quienes más amaba en el mundo.