¿En morado o en negro?
Fue decidida a comprarse un par de zapatillas. Con una de sus tarjetas de crédito le hacían un súper descuento en calzado y hacía un tiempo que quería un par nuevo, uno que pudiese usar de noche y de día.
No se dirigió directo a la sección de la marca que usualmente vestía porque unas zapatillas de color morado atraparon sus ojos. El precio con el descuento la convencía, así que le pidió al vendedor que estaba cerca que se las trajera en número 37. Le quedaban bien y eran cómodas. Las caminó un poco y se imaginó usándolas con el vestido negro que su padre le había regalado, con los shorts de jean y la remera blanca y… No, no podría usar ese color con toda su guardarropa. Lo mejor era seguir buscando.
De su marca preferida no le gustaba ningún modelo, pero unas negras con brillos le parecieron lo suficientemente pasables como para probárselas. Después de haber desaparecido detrás de una puerta por 10 minutos apareció el chico para decirle que no quedaban en su número. Continuó mirando.
Un par negro, sencillo y de buen precio, captó su visión. Por suerte era el último que quedaba en su talle. Le calzaron bien. Serían esas pensó. Aunque las moradas le hacían ojitos desde la otra punta. Entonces, qué mejor que preguntarle a quiénes conocían sus mañas y gustos. Abrió el chat de familia y mandó una foto de ambos pares. Tres puntos a favor del negro y dos de las otras. No dudó más.
Mientras hacía la cola para pagar, Juan se instaló en su cabeza. No sabía por qué estaba pensando en él, y se puso triste. Hacía un mes y medio que habían terminado. Y lo que ella creyó que sería lo mejor al final no lo había sido. Pero para él debió ser el caso contrario porque no contestó cuando le mandó la semana anterior. Qué esperaba, qué quería con ese mensaje desesperado. ¿Para qué quería esas zapatillas?, ¿para sentirse linda y olvidarse de que lo perdió?, ¿para tener algo nuevo que mirar y usar siempre? ¿O para no desaprovechar la oportunidad que le ofrecía una entidad bancaria?
‒ ¡Hola! ¿Vas a pagar en efectivo o con tarjeta?
‒ Hola. Yo creo que…
‒ Si tenés tarjeta de estos bancos hay un descuento del 25 por ciento.
‒ Sí. Tengo. Pero…no las voy a llevar. Perdón. Gracias. Chau.
Salió del negocio con lágrimas en los ojos.
‒ ¿Y te compraste las negras al final?
‒ No me compré nada.
‒ ¿Cómo? ¿Por qué?
‒ No era eso lo que quería.












