Su grito resuena en las calles
a ritmo de tambores y sartenes
con cacerola en mano y nenes
de la capital hasta el valle.
Bailan, cantan, gritan, lloran,
piden lo que tu y yo pedimos
lo que rogamos en suspiros
el sueño que tus hijos añoran.
Grande, chico, pelao, o rico
con voces rotas salieron a luchar
por la libertad que tu has de aparentar
porque tú has dicho: claudico!
Blandiendo pancartas como bandera
recordando la sangre derramada
en nuestra hermosa tierra
un país clama una vida digna
Escucha los sollozos de madres
Miralas con sus comadres.
No han protestado un dia de sus vidas
han sido obedientes y queridas
han aguantado con valentía
y a sus familias las mató una jauría.
Siente el ahogo de tu hermano
que la renta no ha pagado
y pronto será desalojado.
La nueva reforma lo está matando.
Siente como tiemblan tus manos
al ver los hospitales abarrotados
en propaganda nos tienen caramelizados
con que el gobierno nos mantiene sanos.
Presta atención. Resuenan sus pasos,
tus hijos marchan por la vida
esa que a ti te arrebataron
esclavizado en una oficina
¿Sientes dolor en tu pecho?
sabes que la causa es justa
Nos decimos qué ser Colombiano
es pedir rebaja y ser verraco
qué destrozar nuestra mano?
Tiemblan las calles, tiembla el país
pero ellos se sientan a beber y reír
la gente cansada se obliga a sonreír
que los gritos no se escuchen es nuestra raíz.
Tu colombiano qué estás acostumbrado
a qué te callen y maltraten
a trabajar por monedas en las calles
es hora de dejar de arrastrarte.
cuando estaba protestando.
Piensa en nuestros líderes
no aquellos regordetes vestidos de traje,
no esos que mienten y viven de viaje
sino los asesinados líderes sociales.
en las familias que perdimos.
Crees qué van a detenerse
los hombre de trajes no valoran
Toma tu cacerola y toca nuestro nuevo himno
por la vida digna y el trabajo digno
por un país seguro y educativo
por una cultura de miedo que se ha desvanecido.
Profesor, actor, cantante, emprendedor,
doctora, cientifica, vendedora, y futbolista
te escuchamos, te sentimos, por favor grita
con el alma herida y miedo paralizador.
Con sartenes y pancartas enfrentamos armas
se vuelva la esperanza de crear.
Nuestra revolucion sera sin guerra ni balas.
Nos has escuchado y aquí lo repetimos: