Murmullos es lo que escucha a su alrededor, más fuertes que la orquesta tocando en vivo, más claros que los latidos regulares de un corazón casi paralizado por la miseria. En un mundo donde vive ‘a ciegas’, su lobo siempre ha tenido un oído excepcional entre el resto de sus sentidos. Fácilmente asimila susurros lejanos y los transforma en oraciones con sentido, gente elogiando la belleza de esa joya vestida en blanco y turquesa, gente riendo deleitada por otra excepcional fiesta de negocios e intercambio; la cual, para Narong, se traduce en nada más que una aburrida reunión donde debe permanecer en su lugar toda la noche, luciendo como el hermoso adorno que le enseñaron a ser. Ha perdido la cuenta de las tortuosas horas transcurridas, siendo el entumecimiento de su cuerpo la única señal de dicho tiempo; mas eso no pasa desapercibido por el jefe de seguridad y la recepcionista encargada de ese salón, quienes aprovechan una pausa en el itinerario para “pulir sus joyas”. Y como un robot bien programado, el omega se dirige a discreta salida de siempre, escondida entre cortinas de terciopelo violeta, guiándose únicamente por mero instinto, por la certeza de que cierto alfa estará esperando por él. ╱ ( @nowakityphoon )













