COMPARTIMENT NUMERO 6 - On est embarqués dans un voyage de trois jours aux confins de la Russie. Vieux compartiments avec couchettes, vieux train, contrôleuse à l’ancienne, bruit des gares et des arrêts interminables dans des stations improbables.
Deux personnages que, a priori, tout oppose, vont partager le compartiment 6 du train. Ils vont se détester, s'écouter, s'aimer. Jusque là rien d’original, sinon qu’ils sont en plus moches, tristes, et plutôt banals dans un décor qui ternit encore leurs personnages respectifs.
La reconstitution est parfaite : tout est laid, les costumes des comédiens, leurs cheveux gras, leur compartiment, les WC du train, les voitures qu'ils piquent, les paysages d'hiver, les intérieurs de leurs connaissances, etc. Le choix de situer cette pérégrination en plein hiver n'aide pas, tout comme celui de les emmener à… Mourmansk.
Nous avons ici affaire au prototype du gros con russe viril alcoolique, grossier libidineux. Notre héroïne a peur de rester dans son compartiment et de se faire violer. Mais ô miracle, le type en question est en fait un gros nounours au cœur tendre. Et ce, alors qu'à peu près rien dans le récit ne permet de déceler cela. C'est une curieuse variation sur le syndrome de Stockholm, ou autre chose. L’ensemble a beaucoup trop peu d’intérêt pour investir davantage de ce “retournement” de taille.
L'importance, dans ce film, n'est pas dans la finalité qui consiste à se rendre sur un site de pétroglyphes dans le trou du cul de la Russie, mais dans le chemin. On l’avait compris. D'ailleurs on ne verra jamais rien d’autre que des gares, des rails, le samovar qui sert à distribuer le thé entre deux compartiments, et les tables surréalistes d’un wagon restaurant à l’ancienne où l’on mangeait assis…
Le voyage se veut initiatique et poétique mais l’itinéraire est tout tracé; il cumule des scènes sentimentales sans relief et exploite jusqu’à l’os la métaphore du voyage comme odyssée personnelle.
NOTE 9/20 - Lenteur, longueur, ennui, manque d’esthétique mais surtout d’intérêt.
The Anfield Wrap have brought together a series of pieces to commemorate Liverpool’s incredible Champions League-winning season.
Their writing is always about more than just the games - they unabashedly admit their love for Klopp, this whole squad and the emotional resonance this has in their lives. This is exemplified in Paul Cope’s piece ‘Why Hope Still Springs Eternal For Liverpool’s Title Dream’, from April this year:
I choose hope. I choose to believe that no matter what happens in life, we should keep giving everything we’ve got. Better to have loved and lost than never to have loved at all.
I will keep hoping, keep believing and keep falling in love. I will dedicate everything I have to enjoying this life as much as I possibly can and to helping as many people around me to enjoy theirs.
To live our best lives. To sing and dance and laugh and cry. Regardless of the outcome. Regardless of whether someone gives us a shiny trophy at the end of it all or whether we just have to keep hoping into next season.
I will hope and believe and love to infinity. Because that’s all I can do. What happens after that is out of my control.
I believe that once you choose hope, anything is possible.
Keep believing. These are the best days of our lives.
Cecilia Palmeiro: ”El feminismo sólo puede ser real en un contexto de igualdad”
Provocativa y contundente, Cecilia Pelmeiro nos habla de el fenómeno de #NiUnaMenos que rompe los esquemas políticos masculinizados y vaticina una organicidad sui generis que “va creciendo cada vez más y se va implicando con luchas anticoloniales, antirracistas y finalmente anticapitalistas”.
La voz de las mujeres en la vida pública se encuentra atravesada por un marea multiforme que gira en torno a la consigna Ni Una Menos. No se puede definir los alcances de este movimiento y menos sus limitaciones pero se puede afirmar (con voluntarismo político) su potencial. Provocativa y contundente, Cecilia Pelmeiro nos habla de este fenómeno que rompe los esquemas políticos masculinizados y vaticina una organicidad sui generis que “va creciendo cada vez más y se va implicando con luchas anticoloniales, antirracistas y finalmente anticapitalistas”.
La autora "Desbunde y felicidad. De la Cartonera a Perlongher" actualmente se encuentra presentado su libro “Cat Power, la toma del tierra”, donde a través de una autobiografía con la perspectiva de un narrador gatuno se proyecta una “revolución feminista y antiespecista”. Palmeiro es una de las mujeres que decidió hace tiempo ser una de las voces que da el tono a esta masividad que se replica internacionalmente y pone a la militancia feminista argentina en el centro de la escena.
¿Podría decirse que el movimiento Ni una Menos que el periodista Horacio Verbitsky comparó con el “17 de octubre del peronismo” está buscando nuevas formas y lenguajes para ponerle nombre y transmitir cosas que quizás estaban latentes en la sociedad?.
Claro, para nosotras es básicamente una cuestión de lenguaje y comunicación. Porque en realidad todos los reclamos existen desde siempre, pero la cuestión era sacar al feminismo del libreto feminista y amplificarlo, digamos nosotras nos pensamos como amplificadoras, como traductoras y amplificadoras.
No queremos decir que nosotras inventamos el feminismo, ni los reclamos, ni nada simplemente que por nuestros saberes profesionales logramos cómo encontrar un tono, encontramos una voz con la que las mujeres se identifican masivamente, mujeres de todo tipo, no solo mujeres biológicas, hombres no patriarcales, hombres que no se identifican como hombres, mujeres de otros países, se han identificado con eso y ha llevado a poner los cuerpos en las calles y a traducir y a apropiar las consignas. El movimiento se volvió internacional rápidamente, especialmente latinoamericano, hay cientos de grupos de “Ni una menos” en otros países con sus agendas autónomas.
¿Como es el vínculo con esa masividad y cómo se articulan las consignas dentro de él?
El movimiento se masifica por inclusión y radicalización, digamos al crecer el movimiento y crecer la red, por ejemplo al apropiarse las mujeres de los pueblos originarios de estas consignas, como el femicidio, el aborto, por la libertad de presas por luchar, ellas también se incluyen en las asambleas y ellas también meten su agenda ahí. Cada colectivo, cada comunidad que van incluyéndose, que van identificando su reclamo y eso nos hace justamente crecer e incluir otras luchas que antes estaban fuera de la agenda del feminismo como por ejemplo el acceso a la tierra, lo agroquímicos, o la explotación financiera.
Contra muchos de los pronósticos y hablando en términos de lo que Laclau llama significante vacío, el movimiento viene articulando una serie de demandas que no se diluyen y en esa masividad fija reclamos cada vez más nítidos como fueron en las últimas marchas el pedido por la absolución de Higui y la liberación de Milagro Sala...
Claro, y que se van radicalizando también, primero la marcha era contra el femicidio, todavía no se había metido aborto, ya la segunda marcha era “aborto y Milagro Sala”, y la tercera era “no a la deuda, reforma agraria, fin de agrotóxicos”. Va a creciendo cada vez más y se va implicando con luchas anticoloniales, antirracistas y finalmente anticapitalistas. Este sujeto colectivo se va radicalizando y se va volviendo anticapitalista, claramente, y se produce como una percepción de que feminismo sólo puede ser real en un contexto de igualdad nunca dentro del neoliberalismo.
Lo que empezamos a ver a partir de este devenir al que estamos arrojadas y que no sabemos hacia dónde va, es que el capitalismo es patriarcal en su base, entonces cuando se recorta los salarios, las más jodidas, las más afectadas son las mujeres, cuando se recorta el gasto estatal las primeras afectadas son las mujeres, cuando se permite la entrada a compañías mineras al país las primeras perjudicadas somos las mujeres. Entonces la lucha por la igualdad de las mujeres y por el buen vivir de las mujeres tiene que ver con esas luchas anti explotación y eso se está volviendo parte casi del sentido común. El feminismo verdadero no se puede dar dentro de un marco del capitalismo. El feminismo aparece para nosotras como una alternativa real frente a la crisis mundial de la vida misma, ya no del capitalismo, sino de la vida en el planeta y aparece como una perspectiva desde la cual se puede ver y perseguir digamos estas relaciones entre superestructuras culturales y bases económicas, la discriminación de género como mecanismo de explotación y a la vez formulando utopías, formulando como es el mundo que nosotras quisiéramos vivir .
Este feminismo se enmarca en una historia amplia, y así como su irrupción en los años 60’ y 70’ trastocó muchos esquemas políticos e incluso de las Ciencias Sociales, ¿hoy se pueden identificar cuáles son las nuevas particularidades?
Si, no es el mismo feminismo, justamente lo que nos acusan Lanata y los medios hegemónicos es mezclar todo y eso es lo bueno para nosotras y lo peligroso obvio porque si nosotras decimos: “Ay pobrecitas, son las víctimas”, está todo bien, pero cuando nosotras venimos con las inmigrantes, los pueblos originarios, las trabas y decimos: “Se va a caer el patriarcado, se va a caer el capitalismo”; ahí ya no les gusta tanto. Lo increíble es que por más que lo medios nos están cercando y demonizando para poder reprimirnos, eso no se refleja en la calle. Las marchas son cada vez más grandes y se ve una diversidad que es realmente impresionante, ves a las millonarias y a las mujeres en condición de calle marchando juntas y que la explotación de género es el sufrimiento que tenemos en común las mujeres despierta una solidaridad porque lo que encontramos es que a todas nos pasa algo parecido. Mujeres que han vivido con todo los privilegios y que han disfrutado del privilegio de explotar a otras mujeres y demás, de pronto al verse ellas mismas en una condición minoritaria respecto a los hombres del mundo donde ellas viven pueden entender lo que le pasa a otra que está en una situación menos privilegiada. Por ejemplo el paro, el día del paro era entonces las que trabajan a otras mujeres tenían que parar todas juntas, porque vos no podías parar y tus empleadas no parar, para mantener incluso las formas había que entrar en esa negociación y que esa negociación es un viaje de ida.
Vos hablaste recién de una mayoría, una multitud, en términos de organización: ¿Cuál es el debate que se está dando ? porque también el hecho de que las mayorías de las organizaciones siempre han tenido lógicas masculinas, es un desafío crear otra forma de organizarse propia de las mujeres.
Eso es un enorme desafío, porque todavía tenemos un molde sumamente patriarcal incluso dentro de las organizaciones de las mujeres aparece el yo, el yo quiero, yo quiero que me reconozcan, yo quiero que me quieran, yo quiero hablar, yo quiero estar en el escenario, yo quiero salir en la foto, digamos y eso es obviamente capitalista y patriarcal. Entonces el problema son nuestras subjetividades que también son capitalistas y que nosotras para poder cambiar el mundo tenemos que cambiar nosotras, también por eso decimos una revolución existencial porque lo que tenemos que cambiar es nuestra relación con nuestros cuerpos, con las otras y el mundo. Bueno estamos en eso pero aparecen todo el tiempo nuestras subjetividades interponiéndose en nuestro proceso. Lo lindo es que es una revolución sensible, no es partidaria, no es una lucha armada, no tiene una forma clara, es como si fuera algo que está en el aire que es como un virus de desobediencia, una marea, algo contagioso y que va desbordando desde adentro los partidos, los sindicatos, porque todos, sin excepción, tienen cúpulas masculinas y las mujeres desde adentro se van revelando contra eso. En el caso de los sindicatos es claro, la CGT nunca quiso ir al paro y las mujeres obligaron dentro del sindicato: ”Nosotras vamos al paro igual”.
En el último Encuentro de Mujeres hablamos de las implicancias de la Ley de cupo en la provincia de Buenos Aires y los desafíos que devienen, con respecto a los varones e incluso pensando en las organizaciones de las mujeres dentro de los partidos políticos.
Nuestra estrategia es la sororidad, solidaridad y sororidad, y amor hacia las otras, encontrar en la otra una compañera y no una competidora porque si nosotras pensamos que hay lugar para una y no hay lugar para otra no va haber lugar para ninguna va haber lugar solo para ellos. Entonces se trata de salir de la lógica patriarcal y capitalistas que son las mismas.
Pensando un poco en tu trayectoria personal y militante ¿Cómo es la tensión entre lo académico y lo político?
No lo veo para nada incompatible, creo que hay deformaciones profesionales por lo cual los académicos terminan recluyendose del mundo por las exigencias del mercado académico que es capitalista y que exige producción permanente, ir a congresos, una serie de tareas cada vez más precarizadas, cada vez peor pagas, cada vez más competitivos. Entonces la gente termina alienada en ese mundo, pero no me parece que sean incompatibles, al contrario, me parece que es muy válido y muy importante tener un espacio, digamos la academia es elitista, etcétera, pero es un espacio de reflexión digamos dónde no hay un imperativo de realidad, donde podemos pensar “autónomamente”. Me parece que esas ideas está bueno llevarlas a la calle y también las que vienen de la calles llevarlas a la academia. Yo he aprendido más del feminismo en los últimos dos años que en toda mi vida, toda una vida académica.
El movimiento (Ni Una Menos) irrumpe con el fin del Kirchnerismo en el gobierno y se prolonga con un Presidente que hizo campaña (y no tuvo costo) diciendo que a las mujeres les gusta que le digan “que lindo culito que tenés”. La primera Presidenta mujer se va del gobierno, asume un tipo con estas características y esta marea crece...
La marea también es una reacción frente a eso. Yo personalmente me uní al colectivo el día después de la elección que ganó Macri, porque era el lugar dónde se podía armar una cosa nueva y una forma de activismo que estuviera ligada a la vida y al mundo en que queremos vivir porque a veces la política, la militancia requiere de mucho sacrificio, pero nosotras lo pensamos como una cosa que nosotras queremos hacer, como una cosa vital, como una cosa de placer. Tratamos de que nuestras reuniones, a pesar de que son pesadas también, tratamos de hacernos amigas entre todas, tratamos de que eso sea una cosa que nos guste. Este tipo de organizaciones es un experimento no estamos ante una fórmula que ya existe. Como vamos a sufrir para ser felices o el tema de la violencia, si nosotras estamos proponiendo una lucha antiviolencia no podríamos caer en las formas violentas, hablar mal, descalificar, usar palabras machistas. Entonces la idea es a partir de esta militancia transformarnos en la vida porque lo que esperamos es que nuestra transformación sea colectiva. Si nosotros miramos el origen de las políticas del deseo en América latina, lo que vemos, para empezar, una crítica al concepto del sacrificio de la lucha armada por ejemplo, el Frente de Diversidad Sexual, la Unión Feminista Argentina, ellos tenían una idea del cuerpo como una superficie de placer, como un espacio de lucha, pero oponiendo al placer frente al dolor de la represión, de la tortura, de la muerte, es la estrategia del placer, bueno antes se llamaba la estrategia de la alegría, ahora no se puede decir más, pero la idea de buen vivir viene de los pueblos originarios, entonces también lo que diferenció este nuevo feminismo es la fuente que nosotros tenemos, porque las fuentes no son solo el feminismo, son los organismos de derechos humanos, las locas de las plazas, las maricas y las trabas y tortas y trans, el movimiento LGTB, con quienes estamos íntimamente relacionadas, junto a las luchas de los pueblos originarios, los pueblos migrantes, los pueblos afrodescendientes. En fin, vamos como sacando data, sacamos insumos teórico políticos de muchas luchas y que a la vez se incorporan a las nuestras.
Retomando la cuestión de la academia y la política, muchas veces en los movimientos más vinculados al socialismo de nuestro país, las izquierdas intelectuales y testimoniales, convivió la denuncia por la explotación pero con terminologías importadas del “primer mundo” ...
Me parece que lo que está pasando ahora es al revés, las yankis están mirando lo que hacemos nosotras y usando los nombres que usamos nosotras. Por eso decimos que tejemos un nuevo internacionalismo donde no hay bajada de línea de importación de centro-periferia, digamos manteniendo relaciones de subalternidad, etcétera, sino que justamente para crear citando a Nancy Fraser: “Un feminismo del 99 por ciento”, justamente hay que tomar otras fuentes. Dado que la cultura occidental está en su punto de agonía justamente tenemos que tomar otras ideas de otros lugares… ir reconstruyendo ese aparato que es justamente logo, ego, falo, antropo, todos los centros posibles. Hay que bombardear ese edificio de saberes, porque son saberes patriarcales, son saberes que producen subalternidad, que producen discriminaciones, que producen desigualdad finalmente. Son saberes producidos por hombres blancos, de clase media alta, heterosexuales, todo lo que sabemos. Para vivir en este otro mundo, somos nosotras, subalternas minoritarias que tenemos que empezar a pensar en otros términos, o sea construir una cosa nueva.
Si pudieses hacer un recorrido de lectura o de cualquier insumo para la militancia feminista, ¿qué recomendarías?
Nosotras tuvimos en un momento, cuando yo entré al movimiento, un grupo de estudio, empezamos a leer a Silvia Federici, por ejemplo, que aparte ha sido publicada por una de nuestras compañeras, traducida por ella. Leímos “Calibán y la bruja” que era exacto para este momento, porque analiza la quema de brujas como la condición para la acumulacion originaria, para el nacimiento del capitalismo, la medicina alopática, y la iglesia catolica. El origen de todo mal aparece con la quema de brujas. Entonces empezamos a pensar por ejemplo el femicidio, esta alarmante suba en las tasas del femicidio, como parte de una restauración conservadora. Entendimos también que esta ola de femicidios tenía que ver con una ola de misoginia en los medios que tenía como objetivo también a Cristina, era parte de esa campaña. La restauración conservadora es también una restauración del orden de los cuerpos.
Otra teórica que nos interesa mucho es Rita Segato, una antropóloga feminista que trabaja con comunidades de pueblos originarios, trabaja la cuestión de violencia, la pedagogía de crueldad, la guerra contra las mujeres, más en contexto latinoamericano. Ellas dos son nuestras brujas máximas. En esa mezcla entre la construcción del género y las condiciones específicas de explotación por las cuales el género existe y funciona y la rebelión contra el género.
Yo personalmente me dedique a estudiar la obra de Perlongher, un gran feminista, a diferencia de la mayoría de la comunidad gay actual que es muy misógina. Él era una marica, en política era una marica, era una loca, y él trabajaba el concepto “Deluziano” del devenir como una alternativa a la subjetividad capitalista, una forma de revolución existencial ó micro revolución, micropolítica, porque la micropolítica por debajo llega hasta la macro. Y si nosotras pensamos, en este momento estamos ahogándonos y no es un vaso de agua, esto es realmente un horror, pero si vamos quince años para atrás vemos por ejemplo que todo el caldo de cultivo que fue la crisis del 2002, digamos tuvo una revolución molecular que tenía que ver con la desobediencia, con explosión de identidades, con emergencias de distintos sujetos políticos y van apareciendo la comunidad trans, las piqueteras y eso finalmente generó el Kirchnerismo. Es el movimiento desde abajo. También la izquierda fue parte de ese proceso. Esto que estamos viviendo ahora, hace dos años, no se si se traduce en votos, o por lo menos así se vio en la última elección.
Si bien podemos decir que el macrismo ganó las elecciones, también se puede afirmar que hay un corrimiento del umbral de tolerancia que hace que ciertos medios ahora deban tener ciertos tratamientos de la violencia machista, no de cualquier modo. Como ocurrió hace unos días luego de que en la Metro se relatara una violación y luego tengan que salir a pedir perdón, gracias a la denuncia de compañeras como Malena Pichot y la militancia de muchas… ¿Como ves vos esto que está pasando, esas situaciones de crisis?
-Mira, yo creo, para hablar de un vocabulario casi marxista, no reniego de mi formación, no soy a rajatabla pero sí nos permite leer económicamente la cultura que es clave. Estamos en un proceso revolucionario de parte de las mujeres a nivel mundial, y hay una contrarrevolución. Eso es lo que aparece, cuando llamó un tipo a una radio y contó una violación,nunca, porque no se podía, pero ahora hay gente que se siente envalentonada y habilitada a expresar toda su misoginia. Claro, si hasta hace poco Canal Trece hablaba de “la yegua”, o el sintagma “hay que matar a todos” y al tele transmitía eso, porque noes que lo escuchas “en la calle”. La campaña de odio verbal, y físico también porque miras la cantidad de femicidios y violaciones, que habilita este tipo de cosas con la clara intensión de generar un conflicto. También existen miles de minas que van a salir a decir “esto es un horror”, es “inaceptable”. Esta peleadisimo, en este momento, vos ves el resultado de las elecciones desde 2015 en adelante, ahora aparecen otras fuerzas, se estabiliza el “50 y 50”, pero vamos a ver como sigue. Esta muy peleado, hay una lucha muy fuerte que está en la calle, que se vive en el la calle, el trabajo, la política y en la cama. La ola de divorcios que se generó. Hay una cosa de que las mujeres no vamos aguantar ciertas cosas, eso está en común, incluso me parece que se ve en mujeres muy conservadoras esta idea de: “No voy a aguantar más”. Porque muchas no pueden ver la relación que hay entre el gobierno, el nivel de explotación y la intensidad del capitalismo, y esa violencia que les llega a ellas. Es una cuestión de develar todos esos mecanismos. También, “no hay peor ciego que el que no quiere ver”, digamos, la persona que no quiere no va a querer. Digamos, hay una guerra cultural y contra las mujeres.
-Pensando en los resultados de las últimas elecciones y retomando esa formación marxista que mencionaste. ¿Cómo los podemos analizar?
-Digamos sólo el marxismo te puede explicar esto: ideología como falsa conciencia es una tesis irrevocable. Que “la conciencia” sea también un espacio de productividad, contradicción, de todo, pero “la falsa conciencia” es lo primero. La gente que dice: “Hay que ajustarse el cinturón”, yo respondo: “¿Para qué? ¿Para que Shell se llene de plata?. Es como si el odio, la discriminación, porque yo creo que al final el antiperonismo es racismo, el odio de raza, clase y género, impiden percibir, para mucha gente, que está votando en contra de sus intereses. Porque sólo si perteneces al 1 % le conviene esto, y ese 1 % ni siquiera vive en la Argentina…
-En esta lucha cultural el movimiento “Ni Una Menos” tiene mucho que aportar…
-Yo creo que ocurre algo que tiene que ver con que los lenguajes políticos macros, partidarios, están burocratizados, entonces esos lenguajes no estarían expresando los impulsos de transformación de la sociedad, que existen, digamos la ley de la vida es “transformación y diferenciación”, “creación y diferenciación” permanentes. Eso que es un impulso vital, es un impulso de transformación, siempre, mientras que la vida es coagulada y conservada en formas existentes. Pero hay un impulso que es lo que hay que saber captar, digamos, hay que hablarle a esa voluntad de rebeldía, al deseo de la desobediencia, de ser otra, de vivir de otro modo. Hay que ir al deseo como fuerza política. Los lenguajes partidarios por cómo están estructurados no captan esa dimensión deseante de la cultura, porque son lenguajes que vienen de arriba para abajo y están sumamente codificados. Cuando esos impulsos que están en el plano del cuerpo llegan al nivel del lenguaje se encuentran con estructuras burocratizadas que no pueden expresarlos, mueren ahí. No hay una interpelación, por eso hay que buscar más poesía, otras poéticas y estéticas, para lograr encaminar esos impulsos hacia una transformación efectiva de la sociedad y que no quede en una cosa individual de rebeldía. Sino queda como vida necrosada, muerta. Nosotras lo que hacemos es un experimento permanente, lo que estamos buscando es qué lenguajes son capaces de movilizar, de hacer vibrar esos cuerpos, que palabras y expresiones podemos sacar de la calle, con las compañeras. Por eso le prestamos mucha atención a la escritura.
¿De qué hablamos cuando hablamos de locura? Un editorial de Mónica Macha sobre distintas formas de entender la "salud mental” y la apuesta a hacerle lugar en la sociedad a la locura. Una pregunta por las formas de vida que no encajan, son disruptivas y nos interpelan sobre nuestra propia locura.
Por Mónica Macha
La locura puede ser una categoría social, una etiqueta clínica o un apodo pintoresco, puede ser estigmatizante y discriminatoria, puede ser un diagnóstico y una condena. Pero para nosotros/as la locura es una forma de habitar el mundo. El modo en el que las personas con ciertos padecimientos se hacen un lugar en la sociedad.
Si algo hemos aprendido de la locura es que rompe los modelos instituidos y las formas de ser preestablecidas, que no reconoce rótulos y con la cual es necesario convivir y acompañar sin censurar o reprimir como históricamente se ha hecho.
Hoy vivimos un contexto de fuerte retroceso en la materia. La ley nacional de “salud mental”, profundamente innovadora, está puesta en crisis y el actual gobierno nacional junto a las corporaciones médicas planea un ataque feroz para desmantelarla. Durante años peleamos por un modelo sanitario que acompañe en comunidad a las personas con padecimientos mentales graves y a sus familiares. Hoy nos encontramos con el regreso del más rancio de los sistemas que solo tiene abandonado y aislamiento para estas personas.
Sin ir más lejos, tuvimos en Morón un municipio modelo en políticas de salud mental, con programas y dispositivos pensados en función de las necesidades de la comunidad. Trabajamos haciéndole lugar y acompañando a aquellas personas que históricamente fueron olvidadas, medicalizadas, internadas sin que se les reconociera el derecho a construir un proyecto de vida. No fue fácil y fue necesario hacerlo junto a trabajadores del Estado y la comunidad, inventando formas inéditas e innovadoras de intervención como lo fueron el Programa de Padecimiento Humano en la Comunidad y la Casa de Convivencia para personas externadas del neuropsiuiatrico Cabred. Hoy todo eso es desmantelado de la forma más brutal.
El loco no encaja, no sirve a la sociedad de consumo más que para hacer una caricatura y ser víctima de la (sobre)medicación. El loco nos interpela sobre nuestras prácticas (sanitarias, sociales, comunitarias) y señala, al mismo tiempo, nuestra propia locura. Porque de algo estamos seguros y es que, tal como cantara Charly García, cada cual tiene un trip en el bocho.
Visitamos un ensayo de la Orkesta Popular San Bomba para conocer su proyecto musical de creación colectiva y dialogar sobre la música popular. Definen su trabajo artístico y sus trayectorias de formación como “una forma de militancia”. Una orkesta que derriba paredes y construye nuevos sonidos.