lee y relee, línea tras línea, pero incapaz se ve de concentrarse. no comprende cómo todo ha sucedido tan rápido, año que ha quedado atrás, e inicio que continúa en una caída. las clases han comenzado nuevamente, trabajo que le mantiene ocupada, pero no tanto como quisiera. no es capaz de sacudirse aquella soledad que le invade cada vez que regresa a casa y encuentra el lugar vacío, nadie a excepción de las dos felinas, que ahora han pasado a llamarse propias. humeante taza de café descansa entre sus manos, escucha la puerta de su oficina abrirse, esmeraldas se alzan, espera encontrarse con un alumno, alguna cita que ha olvidado. sin embargo, se encuentra con algo completamente diferente, involuntaria sonrisa se asoma, luna menguante adorna facciones porcelana. “creí que te había dicho que no vinieras... ¿huh?” inquiere, aún así, evidente es que la presencia ajena está lejos de molestarle. se pone de pie, andar directo que proclama saludo, labios colisionan contra mejilla femenina; acción para la cual debe colocarse en puntas de pie. — @nvtalias.













