I #admitit i #love the #artworks of @davidmackkabuki and i am only #posting this to #brag about my fancy little #collection (some were lost,when life happened) #kabuki #art #occupycomics
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Considerando la situación social que se vive actualmente en México, supongo que sonará raro si me lamento con respecto a las condiciones por las que atraviesan los habitantes de otro país; y más allá de ver la paja en el ojo ajeno, sin ver la viga en el propio pretendo fijarme en algunas imágenes ajenas para tratar de completar el rompecabezas que intento de armar en mi cabeza sobre nuestra propia imagen como sociedad mexicana.
Pobre de Los Estados Unidos de Norte América, tan estigmatizados como nación (posiblemente de modo justificado) por ser el máximo, y orgulloso, representantes del capitalismo monstruoso que ha crecido hasta alcanzar proporciones planetarias; aunque eso de planetario suene a Sci-Fi.
El Stars and Stripes Forever bien funciona como el sound track de ese sistema socio-económico tan canibalístico que presume (cual abrigo de mink) el corporativismo norteamericano, y que encuentra la analogía perfecta en las meditaciones del mexicano (oh la ironía) Octavio Paz quien prefigura al capitalismo antropófago, engendrado desde el siglo XIX, como un Ogro Filantrópico, devorador de todo aquello que no asemeje sus monstruosos rasgos, pero protector y compasivo para con sus bestiales congéneres.
Entonces Estados Unidos se postula, sin gran esfuerzo, como un referente exitoso de la efectividad de los estudios de mercado para la comercialización global de productos como el Super Bowl o los Oscares. Consumismo es una más de las deformes extremidades de ese Glamoroso Ogro Filantrópico capitalista.
Si buscáramos la antítesis de esta imagen híper-mediatizada que tenemos de los Estados Unidos, la encontraríamos bajando la mirada en el mapa hacía el centro o sur del continente, donde el socialismo crea sus propios héroes y quimeras.
Pero si en vez de movernos, escarbamos un poco por debajo del lustroso pelaje que envuelve a los Estados Unidos encontraremos que se puede reventar ese inflado y grueso (pero superficial) estereotipo que estigmatiza a la sociedad norteamericana; esto incluso sin cambiarnos de latitud.
Howard Zinn, por ejemplo, era un mago que convirtió la historia norteamericana en una chistera de la que extraía conejos de largas y blancas orejas socialistas y marxistas; gracias a su prestidigitación histórica en forma de libros entendí que Norte América no es (como no lo puede ser ninguna comunidad humana) ajena al activismo social, a la lucha de clases y al eterno estira y afloja de los derechos civiles.
Ejemplos históricos con los que la sociedad norteamericana se re-enlista como usuaria del contexto social como plataforma de mejoramiento para sus condiciones de vida se pueden hallar fácilmente; un caso reciente fue el Movimiento de Ocupación de Wall Street durante septiembre del 2011, movimiento con replicas en varias ciudades de la Unión Americana, y que entre los muchos puntos de su agenda pretendía formar un frente y foro de expresión social en contra de las desigualdades económicas entre los gigantes empresariales y corporativistas, y las comunidades e individuos, desigualdades cimentadas en la indiferencia y apatía gubernamental.
El movimiento esgrimió el lema “Somos el 99%” para referirse a la mayoría poblacional que debe enfrentar, pese a ser mayoría, las inequidades económicas que dan ventajosas preferencias a una minoría, el 1% restante, una minoría, que muy favorecida, está conformada por las clases adineradas y poderosas de la misma sociedad a la que pertenece el otro 99%.
Este movimiento tiene una línea sanguínea rastreable hasta el movimiento de Los Indignados del 2011, que tuvo expresiones a lo largo de varias capitales del mundo, movimiento que se caracterizó por expresarse o protestar con métodos poco convencionales pero pacíficos. En el caso de la Ocupación de Wall Street se eligió este distrito financiero de New York por ser un emblema del desmedido corporativismo y avaricia empresarial reinante.
Los manifestantes tomaron el parque Zucotti de Manhattan, desplegando una serie de protestas pacificas que iban desde lo carnavalesco, hasta lo artístico. Toda una gama de expresiones únicas que encontraron, tristemente, como única constante (en New York y el resto de mundo) la violencia y fuerza gubernamental para desalojarlos, repelerlos y dispersarlos.
De entre las múltiples expresiones que se dieron en este movimiento pacífico en Wall Street, nació el proyecto de Occupy Comics. Iniciativa que reunió a varios creadores de comics: escritores, ilustradores, editores, tanto jóvenes como veteranos con carreras solidas, que sumaron sus voces y habilidades a este proyecto para dar testimonio de la protesta en curso y de su evolución, haciendo eco al lema: “Somos el 99%”.
El resultado, al menos el tangible, fue una antología de narrativa gráfica publicada en 2014 por la editorial independiente Black Mask Studios, cuyo origen se dio en, y a propósito de, el movimiento de ocupación. Las ganancias generadas por la venta de esta antología se donaron a iniciativas relacionadas con las protestas del Occupay Walls Street.
Muchos creadores de gran prestigio en el medio de los comics y la narrativa gráfica, y cuyas obras seguramente encontrarás, de un modo u otro, registradas en tu mente, colaboraron activa y directamente: Alan Moore (The Watchmen), Charlie Adlard (The Walking Dead), Art Spiegelman ( Maus, ganadora de un Pulitzer), David Lloyd (V de Vendeta), Ben Templesmith (30 Días de Noche), entre otros. Su participación ayudó a convertir este proyecto editorial en un vehículo ideal para llevar un mensaje de protesta desde New York (pero con la inercia proveniente de ciudades de todo el mundo) sobre la incorrecta jerarquización de prioridades económicas hecha por ese 1% de la sociedad, que trivializa y ningunea a su contraparte mayoritaria, el 99%.
De esta antología me permití tomar un breve comic que les comparto a continuación; fue escrito por John Marc DeMatteis, veterano neoyorquino del guionísmo para comics y T.V. y escritor de libros y novelas; y dibujado por Mike Cavallaro, ilustrador coterráneo de DeMatteis, que ha colaborado con editoriales internacionales y con diarios de alta circulación en Estados Unidos, es ilustrador en distintos formatos y medios de comunicación.
Es un comic que habla, entre sus múltiples temas, del modo en que se puede percibir un plantón o marcha o protesta masiva, como la que se dio en el parque Zucotti de Wall Street, y que no dista mucho de las que diariamente brotan en las calles y avenidas de la ciudad de México.
Este comic plantea, desde la perspectiva de sus autores, cual puede ser el sentido o razón de estas expresiones, por supuesto más allá de desquiciar a otros ciudadanos que ven afectada su cotidianidad con estas manifestaciones.
¿Para qué sirve un plantón o una marcha? Nos hemos preguntado buena parte de nosotros, sobre todo cuando es uno el que queda atorado a causa de ese plantón o marcha.
“Para: protestar, hacerla de a pedo, presionar a las autoridades a través de joder al prójimo”, son las respuestas comunes, fáciles e inmediatas, son lo que yo llamo, respuestas Big Mac, es decir respuestas pre-fabricadas, producidas en cantidades industriales, dispuestas para que te las sirvas y te la comas -R.A.P.I.D.O.- sin que te aporte ningún nutriente, sólo son algo para llenarte la boca y satisfacer el hambre, en este caso, de certeza.
Si no has estado en una marcha, e incluso estás en contra de ellas, por favor checa este comic, no te va a pasar nada, no atenta contra ninguna creencia tuya, lo lees más rápido que en lo que actualizas tu estado en Facebook o Twitter, y tal vez esta pequeña reflexión con dibujitos te pueda ofrecer un panorama que no se te había ocurrido con respecto a estas expresiones, que pueden ser, efectivamente, desde un inconveniente hasta un agravio a tu forma de vida, pero también pueden ser algo más que no te habías imaginado.
Si si has estado en una marcha o plantón entonces este comic creo que te puede reiterar algunas ideas que a veces quedan traspapeladas entre los motivos que te empujaron originalmente a protestar en la calle, porque motivos para protestar hay muchos y en cualquier parte del mundo, pero no así el sentido o significado que viene después de esos motivos, y que usualmente son de carácter personal pese a ser un ejercicio multitudinario.
Pero eso sólo lo puede saber cada uno.
Si después de leer este pequeño comic te gusta, por favor compártelo, igual y a alguien más que conoces puede gustarle también.
Si no te gusta, por favor también compártelo y dímelo, así nos aseguramos, por mayoría de votos, que soy yo el que está equivocado.
Esta es una versión que traduje, algo completamente nuevo para mí, por lo que si algo no te queda claro con todo gusto te paso la versión escaneada original, por supuesto con mis disculpas por mi -Incompetence as a translator- de por medio.
oooh y… ¡SEAN AMABLES!
Carlos C.
OCCUPY COMICS #1
Wired Magazine has an excerpt from my story "The One Percent Solution" with artist Megan Hutchison in the debut issue of Occupy Comics. It's a semi-autobiographical piece about the time I almost became a day trader. And about the parallels between the parasitic nature of that particular branch of commerce and the comic industry.
Wired says "Writer Mark Sable and artist Megan Hutchison's anecdotal "The One Percent Solution," part of Occupy Comics' debut issue, offers canny insight into Wall Street's rich drones and cheap shots."
You can buy the book at your local retailer or order it directly from Black Mask Studios online store (it's available in print and digital editions). It's a story I'm proud of (mostly because of Megan's art), and I hope you'll check it out. BUT...
You should know that the proceeds go to the Occupy Movement. If that's not something you support, or you don't feel comfortable with your money going there...please don't feel pressure to buy it.
While I was honored to be asked to be a part of the anthology, deciding to contribute was one of the harder decisions I've had to make as a writer. For one thing, I don't like to wear my politics on my sleeve. I want my work to say something, but I don't want it -or me - to be pigeonholed into any particular political point of view. I can't stand reading stories that preach at me, and I don't want to be responsible for creating them.
I have my own issues with the Occupy movement, but I felt that I'd rather contribute something nuanced to the debate than remain silent. That, the chance to work with Megan, and opportunity to be included in an anthology with Alan Moore and Art Spiegelman are what made me say yes.
If you do read my story, I'm always interested in what you think, good or bad or (worst of all) indifferent.
And don't worry...I'll be returning to our regularly scheduled broadcast of Zombie Taliban, robot duplicates and the like very, very soon.
A whale and his vices #occupycomics (Taken with instagram)
Occupy Comics: a movement born in art, joined by artists who created the imagery, Alan Moore and David Lloyd
pay no attention to the poseurs "occupying" congress. this is a movement which germinated in art, and will continue to grow there.
a little spat actually started a while ago when Frank Miller, a comic book author who is both american and awful wrote a vapid "rant" calling occupy activists losers, louts, an unruly mob... http://frankmillerink.com/ this was a month ago and i didn't bother to repost it since i don't care what a twit like miller thinks he believes about a social movement so massive you need perspective to understand, any more than i care what adam carolla the hack comic with even less talent thinks of it. http://nydn.us/ujVIgD ever since i had the misfortune of hearing him interviewed by marc maron - an interview in which he stated that "the vast majority" of “welfare” recipients (of course, not understanding what welfare actually is in real life, like most critics of its “recipients”) are exactly like the only two he ever knew, his parents, who were depressed from a "sedentary lifestyle." yeah, i thought his dumbass schtick was ironic like dice. turns out no. frank miller and he are very similar in this respect, what you see is what you get: not a lot going on upstairs. miller's work is everything everyone who dislikes comic books, dislikes about comic books, which you can totally tell within two pages of sin city. the dislike between he and alan moore, the comic writer who is both genius and english, is sustained and ongoing. rightfully so, given the delta between them in talent, following, let alone sensibility, moore is insulted by comparisons by stupid reviewers. if you're not aware, alan moore is the guy who wrote V for Vendetta*, a comics series which birthed the guy fawkes mask as a symbol of rebellion against the status quo, against the ruling class, and the centrality of the use of art in this pursuit. and whose icon was again repurposed for Anonymous in their activism, and in turn the Occupy movement. if you haven't read V for Vendetta yet, seriously do so, especially if you're interested in Occupy and hackitvism even peripherally. if you know me i would be glad to lend you my copy, but don't remove my post its where i marked my favorite pages. it's no overstatement to say that having read V has shaped my view of Occupy and of Anonymous and by extension, Adbusters. i truly feel that the ideas espoused by V in that book, which are themselves drawn off of classic themes and philosphy, artfully composed largely in alliteration, using the letter V. the last chapter, where it leaves off is named “vox populi,” which is where the activists of today have picked up. anyway, i didn't want to go on like that, but i have been waiting for alan moore's response to Occupy – and particularly that mask ** and i finally got it. the man is a genius, and i've been wondering for a long time how he feels about his imagery being used, what it must feel like to conceive of such a movement, and watch it play out directly referencing his work... he says it's like a character he created 30 years ago has escaped the realm of fiction. yeehaw! frank miller would never see such a thing, ever, because people who like his shit have no attention span, let alone imagination. and so here it is, an interview with alan moore, talking about Occupy, dismissing miller, link goes directly to Part 2 of the interview, the relevant section but i recommend you read all of it. http://bit.ly/vjuTUi alan moore has joined Occupy Comics, an endeavor that started way back in October, when the movement was less than a month old. Comic artists who've signed on will all contribute to a volume of work which will be released digitally to limit costs of production, they will be paid but they have all agreed to donate 100% of their earnings (not just profits) to Occupy. http://occupycomics.com/2011/10/11/the-blueprint/ here is an article about Moore joining Occupy, and again commenting on his obvious influence http://www.wired.com/underwire/2011/12/alan-moore-occupy-comics/ and here is another article about the use of the mask dreamed up for V, and sharing a little chuckle at how the corporation time warner – with whom there is no love lost – is profiting off the popularity of anti-corporate demonstrations through mask sales. http://www.guardian.co.uk/books/2011/nov/27/alan-moore-v-vendetta-mask-protest go here to learn about and support the project. http://kck.st/t7ZDCV looking for a worthy charity for your year-end giving? i can't think of a better one. *the guy fawkes imagery, i believe, was actually conceived at least in part by david lloyd, the artist with whom moore worked on V for Vendetta. David Lloyd has also signed on to Occupy Comics, and has gone to demonstrations to see his image in action. How weird must that feel? ** not to miller, i'd prefer if no one ever responded to miller, but sadly lots of people gave that "rant" traction just by getting angry about it. you may as well ask simon cowell what he thinks...