¡Venezuela, no te dejes manipular!
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¡Venezuela, no te dejes manipular!
Operatividad de software para totalizar votos del 15-O se revisará este lunes
Operatividad de software para totalizar votos del 15-O se revisará este lunes
La auditoría del software que se empleará para totalizar los votos que se emitirán en los comicios regionales, previstos para el 15 de octubre entrante, comenzará este lunes, indica el cronograma electoral publicado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), el cual tendrá una duración de dos días.
A esta auditoría, como es habitual, acuden los técnicos del ente rector del Poder Electoral y de…
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Considerando la situación social que se vive actualmente en México, supongo que sonará raro si me lamento con respecto a las condiciones por las que atraviesan los habitantes de otro país; y más allá de ver la paja en el ojo ajeno, sin ver la viga en el propio pretendo fijarme en algunas imágenes ajenas para tratar de completar el rompecabezas que intento de armar en mi cabeza sobre nuestra propia imagen como sociedad mexicana.
Pobre de Los Estados Unidos de Norte América, tan estigmatizados como nación (posiblemente de modo justificado) por ser el máximo, y orgulloso, representantes del capitalismo monstruoso que ha crecido hasta alcanzar proporciones planetarias; aunque eso de planetario suene a Sci-Fi.
El Stars and Stripes Forever bien funciona como el sound track de ese sistema socio-económico tan canibalístico que presume (cual abrigo de mink) el corporativismo norteamericano, y que encuentra la analogía perfecta en las meditaciones del mexicano (oh la ironía) Octavio Paz quien prefigura al capitalismo antropófago, engendrado desde el siglo XIX, como un Ogro Filantrópico, devorador de todo aquello que no asemeje sus monstruosos rasgos, pero protector y compasivo para con sus bestiales congéneres.
Entonces Estados Unidos se postula, sin gran esfuerzo, como un referente exitoso de la efectividad de los estudios de mercado para la comercialización global de productos como el Super Bowl o los Oscares. Consumismo es una más de las deformes extremidades de ese Glamoroso Ogro Filantrópico capitalista.
Si buscáramos la antítesis de esta imagen híper-mediatizada que tenemos de los Estados Unidos, la encontraríamos bajando la mirada en el mapa hacía el centro o sur del continente, donde el socialismo crea sus propios héroes y quimeras.
Pero si en vez de movernos, escarbamos un poco por debajo del lustroso pelaje que envuelve a los Estados Unidos encontraremos que se puede reventar ese inflado y grueso (pero superficial) estereotipo que estigmatiza a la sociedad norteamericana; esto incluso sin cambiarnos de latitud.
Howard Zinn, por ejemplo, era un mago que convirtió la historia norteamericana en una chistera de la que extraía conejos de largas y blancas orejas socialistas y marxistas; gracias a su prestidigitación histórica en forma de libros entendí que Norte América no es (como no lo puede ser ninguna comunidad humana) ajena al activismo social, a la lucha de clases y al eterno estira y afloja de los derechos civiles.
Ejemplos históricos con los que la sociedad norteamericana se re-enlista como usuaria del contexto social como plataforma de mejoramiento para sus condiciones de vida se pueden hallar fácilmente; un caso reciente fue el Movimiento de Ocupación de Wall Street durante septiembre del 2011, movimiento con replicas en varias ciudades de la Unión Americana, y que entre los muchos puntos de su agenda pretendía formar un frente y foro de expresión social en contra de las desigualdades económicas entre los gigantes empresariales y corporativistas, y las comunidades e individuos, desigualdades cimentadas en la indiferencia y apatía gubernamental.
El movimiento esgrimió el lema “Somos el 99%” para referirse a la mayoría poblacional que debe enfrentar, pese a ser mayoría, las inequidades económicas que dan ventajosas preferencias a una minoría, el 1% restante, una minoría, que muy favorecida, está conformada por las clases adineradas y poderosas de la misma sociedad a la que pertenece el otro 99%.
Este movimiento tiene una línea sanguínea rastreable hasta el movimiento de Los Indignados del 2011, que tuvo expresiones a lo largo de varias capitales del mundo, movimiento que se caracterizó por expresarse o protestar con métodos poco convencionales pero pacíficos. En el caso de la Ocupación de Wall Street se eligió este distrito financiero de New York por ser un emblema del desmedido corporativismo y avaricia empresarial reinante.
Los manifestantes tomaron el parque Zucotti de Manhattan, desplegando una serie de protestas pacificas que iban desde lo carnavalesco, hasta lo artístico. Toda una gama de expresiones únicas que encontraron, tristemente, como única constante (en New York y el resto de mundo) la violencia y fuerza gubernamental para desalojarlos, repelerlos y dispersarlos.
De entre las múltiples expresiones que se dieron en este movimiento pacífico en Wall Street, nació el proyecto de Occupy Comics. Iniciativa que reunió a varios creadores de comics: escritores, ilustradores, editores, tanto jóvenes como veteranos con carreras solidas, que sumaron sus voces y habilidades a este proyecto para dar testimonio de la protesta en curso y de su evolución, haciendo eco al lema: “Somos el 99%”.
El resultado, al menos el tangible, fue una antología de narrativa gráfica publicada en 2014 por la editorial independiente Black Mask Studios, cuyo origen se dio en, y a propósito de, el movimiento de ocupación. Las ganancias generadas por la venta de esta antología se donaron a iniciativas relacionadas con las protestas del Occupay Walls Street.
Muchos creadores de gran prestigio en el medio de los comics y la narrativa gráfica, y cuyas obras seguramente encontrarás, de un modo u otro, registradas en tu mente, colaboraron activa y directamente: Alan Moore (The Watchmen), Charlie Adlard (The Walking Dead), Art Spiegelman ( Maus, ganadora de un Pulitzer), David Lloyd (V de Vendeta), Ben Templesmith (30 Días de Noche), entre otros. Su participación ayudó a convertir este proyecto editorial en un vehículo ideal para llevar un mensaje de protesta desde New York (pero con la inercia proveniente de ciudades de todo el mundo) sobre la incorrecta jerarquización de prioridades económicas hecha por ese 1% de la sociedad, que trivializa y ningunea a su contraparte mayoritaria, el 99%.
De esta antología me permití tomar un breve comic que les comparto a continuación; fue escrito por John Marc DeMatteis, veterano neoyorquino del guionísmo para comics y T.V. y escritor de libros y novelas; y dibujado por Mike Cavallaro, ilustrador coterráneo de DeMatteis, que ha colaborado con editoriales internacionales y con diarios de alta circulación en Estados Unidos, es ilustrador en distintos formatos y medios de comunicación.
Es un comic que habla, entre sus múltiples temas, del modo en que se puede percibir un plantón o marcha o protesta masiva, como la que se dio en el parque Zucotti de Wall Street, y que no dista mucho de las que diariamente brotan en las calles y avenidas de la ciudad de México.
Este comic plantea, desde la perspectiva de sus autores, cual puede ser el sentido o razón de estas expresiones, por supuesto más allá de desquiciar a otros ciudadanos que ven afectada su cotidianidad con estas manifestaciones.
¿Para qué sirve un plantón o una marcha? Nos hemos preguntado buena parte de nosotros, sobre todo cuando es uno el que queda atorado a causa de ese plantón o marcha.
“Para: protestar, hacerla de a pedo, presionar a las autoridades a través de joder al prójimo”, son las respuestas comunes, fáciles e inmediatas, son lo que yo llamo, respuestas Big Mac, es decir respuestas pre-fabricadas, producidas en cantidades industriales, dispuestas para que te las sirvas y te la comas -R.A.P.I.D.O.- sin que te aporte ningún nutriente, sólo son algo para llenarte la boca y satisfacer el hambre, en este caso, de certeza.
Si no has estado en una marcha, e incluso estás en contra de ellas, por favor checa este comic, no te va a pasar nada, no atenta contra ninguna creencia tuya, lo lees más rápido que en lo que actualizas tu estado en Facebook o Twitter, y tal vez esta pequeña reflexión con dibujitos te pueda ofrecer un panorama que no se te había ocurrido con respecto a estas expresiones, que pueden ser, efectivamente, desde un inconveniente hasta un agravio a tu forma de vida, pero también pueden ser algo más que no te habías imaginado.
Si si has estado en una marcha o plantón entonces este comic creo que te puede reiterar algunas ideas que a veces quedan traspapeladas entre los motivos que te empujaron originalmente a protestar en la calle, porque motivos para protestar hay muchos y en cualquier parte del mundo, pero no así el sentido o significado que viene después de esos motivos, y que usualmente son de carácter personal pese a ser un ejercicio multitudinario.
Pero eso sólo lo puede saber cada uno.
Si después de leer este pequeño comic te gusta, por favor compártelo, igual y a alguien más que conoces puede gustarle también.
Si no te gusta, por favor también compártelo y dímelo, así nos aseguramos, por mayoría de votos, que soy yo el que está equivocado.
Esta es una versión que traduje, algo completamente nuevo para mí, por lo que si algo no te queda claro con todo gusto te paso la versión escaneada original, por supuesto con mis disculpas por mi -Incompetence as a translator- de por medio.
oooh y… ¡SEAN AMABLES!
Carlos C.
15-O, Madrid by Matutino.net on Flickr.
The memory of struggles from before the global economic crash has allowed people to move beyond a simple kneejerk response to the present crisis and instead formulate a deeper critique of the system responsible for their woes. In practice, this has meant a popular shift from complaints about specific laws or specific features of the banking system that might serve as scapegoats for the crisis, to a radical critique of government and capitalism. While the movement is heterogeneous and by no means consistent, on multiple occasions it has popularly defined itself as anticapitalist, thus drawing on a strong tradition of struggle that goes back more than a century throughout Europe.
The United States is also a country with inspiring histories of popular struggle. But it is a country with a case of social amnesia like no other. It seems that to a certain extent, the Occupy Wall Street actions exist more as a trend than anything else. The slight extent to which they draw on, or even make reference to, earlier struggles, even struggles from the past twenty years, is worrying. The fact that a present awareness of US history would shatter certain cornerstones of the new movement’s identity, for example this idea of the 99% that includes everyone but the bankers in one big, happy family, is not a sufficient excuse to avoid this task. The historical amnesia of American society must be overcome for a struggle to gain the perspective it needs.
It is no crime to be ignorant of economics, which is, after all, a specialized discipline and one that most people consider to be a 'dismal science.' But it is totally irresponsible to have a loud and vociferous opinion on economic subjects while remaining in this state of ignorance.
Dedicated to #OccupyWallStreet, #15O and such by Murray Rothbard (Making Economic Sense (1995))
15-10 El dia de la marcha mundial
Para ver un video y resumen minuto a minuto recomiendo: http://www.rtve.es/noticias/20111015/minuto-minuto-del-15-o/468482.shtml
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