Ofrenda Musical - Chimborazo
Al amor...
Empaqué mis cosas y te seguí. Sin hacerme tantas preguntas, me fui a dar una vuelta por mi corazón y en mi deseo profundo de querer cantarte, me reuní con el cielo, las estrellas y una inmensa roca cubierta de un manto blanco. Entre las preguntas de mi equipaje, el amor parecía buscarme en cada experiencia vivida, detrás de cada mirada encontrada, en los abrazos con fuerza y en las caminatas nocturnas; En los mares, en los páramos, en las pampas, en los valles, en los altiplanos y en todas las cordilleras que expanden mis formas de amar.
En el viaje por escribirle a la libertad de mis aventuras, continué con el camino que guió a Bolivar. Paso a paso fui ascendiendo en mi delirio por ofrendar mis sentimientos. Esta vez, al concepto abstracto del amor... En el atalaya del universo me senté y me di tiempo para pensarte.
“Hoy nos postramos ante los hombros del Taita Chimborazo - Abriendo la posibilidad que la música transforme nuestras maneras de amar y ser amado...”
Entonces, si hablamos de amor? Déjenme por contarles mi historia disfrazada de tango. No es una canción, es mi discurso. La fábula de una cabeza que me atrapa cuando intento pensar en un beso. Tanto poder tienes (?) Como haces y como me trajiste? Sin formas ni condiciones, entonemos un ritual en sol menor; Si hablamos de amor? Volvamos a empezar, cómo si esa cadena interminable de historias y versos tuviera un comienzo y un final (...)
En un sueño muy real, los Andes me vinieron poseer un cuerpo - Y no para convertirme en el, si no para viajar en el. Un día, sumergido en la soledad de ese viaje, una sirena se vistió de media luna andina y me acompañó una madrugada. Entre unas copas de vino y un piano de media cola semi abierto le pregunté: Quien enseña al corazón...?
Ella me cantó...
Quise amar y soñar en la mañana de mi fantasía un sentimiento lleno de alegría echó a volar perdiéndose en las nubes para llegar donde yo nunca estuve. Y vivir, y sentir lo que hace tiempo estaba aprisionado se liberó sintiéndote a mi lado tu pelo suelto lleno de frescura me cobijó con sueños y ternura. Amor siento así todo el amor que va cantando en tu reir amor siento así el mismo sueño de tu sueño de vivir (...) Si... creo que fue una sirena (!)
Me preguntaste: Que quieres decir con eso? Y mire perdido una inocencia cambiante de amor y miedo. La verdad es que sentía la necesidad de abrazarte pero no estabas y a cambio de una moneda me fui abriendo paso hacia la posibilidad de amarte, una vez mas. Que irrepetible es el ciclo y que absurdo tenerte que encontrar una y otra vez en las miradas y en las manos que me duermen. Que abstracto se volvió entenderte pero para ser sincero, disfruto aprendiendo de aquello que me haces sentir. (meme7)
Respiro y siento un pálpito.
Subí a la colina del pensar y allí abracé la sensación, entre las nubes y el sol, imaginando esa sonrisa sutil, ese toque profundo de cariño y admiración, la pena disfrazada de prudencia y la prudencia manifestada con tus besos. Es posible mantener una llama de esa naturaleza viva cuando quizás el amor se trate de otra cosa...? Admito que me ha costado desaprender a amar y como resultado me he visto vagando en los brazos de los árboles, en el vientre de las rocas y en los hombros de un volcán. Así he podido continuar persiguiendo mi instinto, adaptarme a cualquier situación que una búsqueda mística y compasiva pueda arrojar. A ciencia cierta no sé si te he encontrado. Si alguna vez te tuve, si aún te tengo o si en mi constante caminar me sorprenderás de una forma tan sutil que sabré que viene de ti y te reconozca. Si estamos destinados a ser uno solo sin estarlo. Rompemos el paradigma. El amor a querer? El amor por tener? El amor a sentir? El amor por honrar? El amor a mi país? El amor a vivir...? En que se ha transformado esta forma de existencia cuando ese concepto abstracto se disfraza tricolor en el infinito de un cosmos en expansión.
Respiro cantando el pálpito, queriendo ser parte de ese detalle. Un "te amo" resulta ser la forma más sincera y sabia para mantener con vida la sonrisa (...)
Y los cantos se ofrendaron con amor. Gracias Chimborazo.

















