Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas...
Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras...
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.
(Pablo Neruda)













