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Yes, the Trump admin is dumb, but there is a great Signal alternative
Messaging apps rely on a centralized directory of phone numbers and user IDs. It's the case for WhatsApp, as well as for Signal. But they don't have too. Because that directory, or any third party for that matter, however secured it might be, still is the weakest link.
That's where Olvid comes in:
Our security model is utterly game-changing. Olvid is the first and only messaging system whose security no longer relies on any trusted third party, either operators or their servers. Olvid servers get hacked? Not an issue! No one will ever be able to read your messages, including the servers relaying them. It is forever impossible. Nor can any users identities ever be revealed. Olvid is the only system that also encrypts metadata, thus guaranteeing the anonymity of interlocutors. Finally, Olvid guarantees the authentication of users, contrary to all messaging servers that replace trusted third parties…
Olvid has received several certifications and is now used by the French government. There is a free version for anyone as well. Its code is open source, and they're quite transparent about everything.
Check it out
Well, this is interesting! The move by France in this direction is not new at all as in 2018 they announced they were moving towards using Matrix and Riot to replace WhatsApp and Telegram, and then in 2020 they announced they would roll out their in-house developed messaging service called Tchap (based on Matrix protocol). In February 2020, the Tchap service had 80,000 users in the French public administration.
What is new, though, is a seemingly complete move away from self-hosting of Matrix servers with Tchap, to Olvid.
Olvid is also open source and E2EE, uses a decentralized infrastructure, and doesn’t require a phone number or any other personal data for registration. Hence, it is seen as a more trustworthy option that includes all the key features of its more renowned and widely used competitors.
Security comparisons between Olvid and other messaging apps may be rendered moot due to Olvid’s unique distinction of having ANSII (France’s national cybersecurity agency) “first-level security certification.”
This certification involves a thorough examination of the app’s source code by the state’s experts, and none of the other mainstream apps mentioned in this post have undergone the stringent evaluation process.
So, although Signal is secure, it still requires phone numbers, and France is not controlling the hosting.
Too many countries are still dependent on US technology or hosting, and as we’ve seen before in the UK and Germany, you can’t unfortunately trust even your allies not to spy on you. France is therefore to be admired for taking accountability over their own security and privacy.
But like with anything that is not WhatsApp, Telegram or Signal, there is always going to be a major struggle to get broad adoption. WhatsApp, Signal and Telegram are popular because they require phone numbers to register, and that helps everyone find their friends and contacts easily. But any government can of course call the shots as to what software is installed on their official phones. It just depends on whether a phone is deemed official or private.
The Olvid website also has a link to a technical paper about how the protocol actually works.
See https://www.bleepingcomputer.com/news/security/french-government-recommends-against-using-foreign-chat-apps/
tanto tiempo aguantandote, aguantando tus peleas, celos y hasta malos tratos, todo ¿para que?, dime por favor, porque realmente no se esa respuesta
Estrellas en el agua - Capitulo 1
Era una noche fría, como esas de cuando acaba de llover y el cielo estádespejado, tanto, que se podían admirar sin fines de estrellas que bañaban de luz y brillo los charcos que se acumulaban bajo sus pies.
Allí se encontraba ella. Una chica de no más de dieciocho, ni menos de dieciséis años de edad. Estaba caminando mojada por las calles vacías de París, viendo como las estrellas se reflejaban en los charcos de agua.
Era una de ésas noches perfectas, para un gran beso de película de Hollywood, para una propuesta, enamorarse a primera vista, o simplemente una de ésas noches en las que aprecias la maravillosa belleza de la vida. No sólo de tu propia vida, si no de ésa vida que no puede hablar, la naturaleza.
La luna se reflejaba en el agua bajo el puente sobre el que pasaba, se veía más grande de lo general.
A medida que se apresuraba por el puente, pudo notar que todo estaba vacío, preocupantemente vacío para ser un viernes. En realidad, no había nadie a la vista, y ninguna de las ventanas de las casas por las que pasaba, estaba iluminada, por lo que tampoco debían de estar habitadas.
Tanta soledad la atemorizaba y desconcertaba como el infierno. No podía recordar ni siquiera que había estado haciendo, ni cuánto tiempo llevaba caminando ya. Su reloj estaba descompuesto, marcaba las 3:12 de la tarde y para este punto, ya había hasta luna, así que llevaba más tiempo caminando del que quería pensar. Los zapatos amenazaban con destruirle los pies, así que se los quitó y siguió su infinito camino por las calles solitarias con ellos colgando de sus manos.
Se paró en seco. A lo largo de la calle por la que transitaba, recostado de un poste defectuoso que se encendía y apagaba intermitentemente cada diez segundos, había un hombre con una gabardina negra. Parecía estar el momento indicado para cruzar la calle, pero no había ningún carro a la vista, ni semáforo, ni rayado peatonal. Solo ellos dos y la reluciente luna plateada.
La luz del poste se apaga, cuando se vuelve a encender, el hombre ya no estaba a la vista.
Empezó con un helado cosquilleo en los pies y ascendía por su cuerpo. Pánico. Miedo. Al momento en que el frío llego a su pecho, este amenazaba con dejarla sin aire y empezó a correr.
Corrió como nunca antes, sin dirección ni un destino, sólo una meta, conseguir salir de aquel sitio y buscar a Pearl. Su mejor amiga.
Después de lo que pareció una eternidad, logró llegar a su casa, con los pies sangrantes y un punzante dolor en el pecho por haber corrido tanto. Pearl no estaba en el loft que compartían. Así que Amelia se dispuso a darse una ducha e ir a dormir.
Al día siguiente, Pearl no estaba en su cama, Amelia supuso que estaría ya en la universidad para estas horas. Pues sus horarios tal y como ella lo había planificado, no eran iguales. No es que odiara a Pearl, todo lo contrario, la adoraba, era como otra hermana. Pero sabía que sería una distracción para ella tenerla en todas las clases de la universidad, y no podía arriesgar la beca que tanto le había costado ganar.
Para las diez de la mañana, Amelia estaba en la biblioteca de la universidad. Todavía tenía tres horas libres antes de entrar a clases Y en la casa no hallo nada que hacer. Intentaba conseguir algo interesante que leer, pero ya todos –por lo menos los de esta biblioteca– los había leído o no eran de su agrado.
Poco antes de darse por vencida, lo vio, un libro de portada amarilla cuyo título no quiero recordar. Lo estaba sosteniendo un chico al que nunca antes había visto. Tenía una camisa de cuadros y unos vaqueros desaliñados. Estaba sentado en una mesa al lado de la ventana que daba hacia una parte del campus. Amelia lo observaba de lejos, el chico no le parecía familiar, pero el libro sí. Él se empieza a levantarse de su asiento y ella se acerca y le pregunta. Quería el libro, pero Amelia también se dijo que el chico era muy lindo, por segunda vez en su vida quería tener una cita con alguien.
–¿Ya terminaste con el libro? –Amelia hizo una seña con su barbilla hacia el libro.
Él la miraba como si no pudiera creer que ella de verdad le estuviera preguntando eso. Con sus ojos verdes aun observándola, él le responde.
-No. –dijo firme–, ahora si me disculpas –empezó a darse la vuelta para seguir el curso que iba a tomar antes de que ella lo interrumpiera.
Definitivamente esa no era la respuesta que ella esperaba.
-Eh, ¿Cuál es el título… –ya que el chico resulto ser un patán, iba a preguntar por el nombre del libro. Pero el chico muy-importante-para-prestar-un-libro-y-no-querer-una-cita la interrumpió y dijo:
–Ya sabes cuál es este libro, ¿no es cierto? –Y con eso se aleja a grandes zancadas.
La verdad es que el libro le parecía muy familiar, pero no recordaba haberlo leído, mucho menos el título. La mayoría de los libros son parecidos, es decir, puede haber muchos libros de portada amarillo como ése. Terminó por irse de la librería con las manos vacías y para su pesar, con los ojos del chico en su cabeza. Iba camino a la cafetería para la hora del almuerzo cuando se dio cuenta de que no traía dinero. Tendría que ir a buscar a Pearl para que le diera dinero. Resoplando empezó a cruzar el estacionamiento del campus, cuando un Audi rojo casi la atropella, fallo por unos centímetros insignificantes, pero no tanto como para evitar un accidente. Además fue salpicada por un charco de nieve derretida por lo que ahora estaba congelándose.
–Y por esto, es que prefiero el seco y seguro verano. –dijo ara sí misma con los dientes castañeando.
Llegó al salón de Pearl, a la sala 42 de biología avanzada. Se paró de puntillas para ver por la pequeña rejilla de la puerta pero no la vio por ninguna parte. Espero a que todos salieran para preguntarle a Jonh, el novio de Pearl.
–El carro quedo hecho nada. –estaba diciéndole Jonh al otro chico. –el seguro de Pearl lo dio por perdido.
Las asimilaciones empezaron allegar a Amelia en una tortuosa y lenta avalancha de información. Pearl había tenido un accidente, tan malo que el seguro dio por perdido el carro, y a Jonh lo único que le importa es el carro, ni siquiera se preocupa por Pearl. Un dolor empieza a florecer en su pecho. Por eso no había visto a Pearl cuando llego la noche anterior. Y por eso no estaba en clases Amelia se acercó más para oír más de la conversación, no le quería preguntar a Jonh porque ellos nunca se habían llevado bien, y ahora que veía su actitud con respecto al accidente de su novia, si empezaba a hablar con él, ella acabaría con su mano extendida sobre la mejilla de él.
–Están en el hospital del norte, –estaba diciendo Jonh–, si, el que esta a dos cuadras de aquí. Oye, ¿la calefacción esta prendida? Está haciendo un frío de muerte aquí.
–¿Estas enfermo J? esta de verano acá adentro, deben de tener la calefacción a unos 28° –Y con eso cambiaron de tema y se entraron al baño de hombres. Porque el clima era más importante que Pearl.
Amelia había perdido el celular el día anterior, y no cargaba sencillo para llamar de un teléfono público a un taxi, así que no le quedo de otra que caminar las cuadras hasta el hospital. No era mucho el camino a recorrer, pero con el frio que estaba haciendo, dos cuadras, parecían diez.
Finalmente llegó al hospital, se paró frente al escritorio de la recepcionista y esperó a que ella terminara de hablar por teléfono. Una vez que colgó, Amelia le pregunto en que habitación se encontraba Pearl Williams, pero la morena de la recepción ignoró su pregunta y volvió a atender el teléfono que empezaba a sonar de nuevo con irritantes beeps. Se volteó para coger uno de los asientos que estaban del otro lado del área de recepción, y lo vio. A él, al chico de la librería. Y como si sintieran que lo estaban mirando, se viró y sus ojos encontraron los de Amelia. Ella solo quería convertirse en otra de esas sillas de espera y pasar desapercibida, pero ya era muy tarde. Él se acercó a ella y se sentó a su lado con la vista al frente, mirando fijamente sin mirar nada en particular, era lo que Amelia llamaba una mirada perdida. Finalmente dijo:
–¿Me estas siguiendo? –su voz tenía un toque de humor.
–En realidad –dijo mirando al frente sin tanta determinación como la de él. –Yo llegue primero, así que chico cuyo nombre desconozco, creo que tú me estas siguiendo.
–Joe. –le tomo un poco de tiempo a Amelia saber que le estaba diciendo su nombre. –Mi nombre es Joe.
–Lo sé –responde Amelia, quién luego se dio cuenta que después de todo lo que ha pasado parecería una acosadora y se retractó diciendo luego: –No lo sabía en realidad, pero lo imagine cuando dijiste “Joe” al menos que seas Trazan, supuse que era tu nombre, ¿o querías que yo dijera Amelia y luego tu decías Joe de nuevo? Porque eso sería bastante raro, claro no tan raro como yo estoy desvariando justo ahora –toma un gran suspiro y vuelve a decir, – mejor me voy, no creo que me atiendan –verdad– hoy y tengo algunas cosas que hacer. –Mentira–. Fue un placer Joe. –Se levanta y empieza a caminar hacia la salida a paso lento, esperando que ahí no terminara su conversación, que el chico… simplemente hiciera algo, pero no lo hizo, y no era raro de imaginar, había actuado como una lunática allá adentro.
Una vez afuera, Amelia se recompone de lo que acabo de suceder, no solo con aquel chico –Joe–, sino también con Pearl, no la pudo ver, no sabe nada de ella, no tiene dinero encima ni en el loft, perdió sus documentos y no sabe cómo, y los pocos que le quedaron, estaban dañados y mojados por la nieve y por otra razón que desconocía. Era demasiada información que asimilar, se sintió repentinamente más cansada de lo que en realidad estaba. Con un suspiro se metió las manos en su gabardina roja, estaba nevando, y aunque prefería el sol, aquella nieve le venía bien para aclarar sus pensamientos. Así que levantó la cara y la nieve empezó a caer como pequeños besos de hielo en su cara, cerró los ojos y permitió que la nieve se derritiera contra su piel.
–Amelia –Su nombre sonaba sexy en aquella voz. Se volteó y Joe estaba allí viéndola con aquellos ojos esmeraldas, su nariz estaba roja por el frío. Amelia se sonrojo de que la haya atrapado en un momento que para ella era privado pero que para cualquier ojo de afuera se vería raro, una chica dejándose congelar por la insistente nieve. –Lo siento si interrumpí. –sí, definitivamente parecía una loca. –Es solo que… –pareció vacilar– te quería dar esto. –Sacó un libro de su gabardina negra. Era el libro de portada amarilla, el que no le había querido prestar. Pasó sus manos por el libro y luego por las letras doradas del título Las direcciones de un corazón.
–Oh, gracias. –dice Amelia– es muy amable de tu parte. ¿Te gustó?
– ¡No, señor, no! Es un libro muy cursi para mi gusto. Pero es el libro favorito de una persona a la que aprecio mucho.
Es un chico muy raro, siempre guardando misterios, siempre dejando las oraciones a medio terminar. Amelia supuso que ése libro sería el favorito de alguien que se encontraba en el hospital. Pero no dijo ni preguntó nada, si quería hablar sobre ello, lo hubiera hecho.
–Entonces… ¿Cuál es tu tipo de historia? –preguntó con humor en su tono para que fuera agradable después del silencio que vino de lo que pareció ser una declaración.
Él se queda pensando por un momento, mirando hacia el cielo, se puede ver su mancada de adán debido a su cuello flexionado hacia atrás. Luego baja la mirada de nuevo hacia Amelia y dice:
–Misterio. –¡oh que sorpresa! Pensó Amelia. De verdad que no lo esperaba
–Así que eres un chico de misterio. Sí, parece tu estilo.
–Bueno, fue un placer conocerte Amelia.
–Igualmente Joe.
Y con eso empezó a alejarse de ella, para su impresión, sintió un vacío con cada paso que el daba y antes de darse cuenta ella le estaba preguntando casi gritando:
– ¿Cuándo te volveré a ver? –sabía que esa pregunta había sido un error, el ya probablemente salía con alguien, y ese alguien estaba en el hospital, que desconsiderada había sido fue lo único que pensó. Se arrepintió apenas lo dijo y esperaba que el no la hubiera escuchado.
Joe ya estaba en la puerta del hospital, se paró en seco y sin voltear a verla dijo:
– Más pronto de lo que crees. –Y con eso desapareció detrás de las puertas del hospital.
como olvidar...
Como olvidarlo... tu quieres.. pero no puedes... ¿qué quieres que te diga? no es tan fácil... básicamente es IMPOSIBLE olvidar a alguien! Hay mitos, la gente dice que es posible, pero si lo dicen es porque no se han encontrado en la situación o que intentan fingir que ya está olvidado. No se puede olvidar, pero si se puede hacer que alguien entre en tu corazón de nuevo, que aburriéndote del otro porque no te quiere aparezca alguien, alguien que vuelva a tener lo que te gusta, alguien con esa sonrisa que te mata... Entonces, ¿cómo olvidar? no olvides, solo espera, no olvides, solo piensa en otras cosas porque no tardará mucho en venir, sii.. en venir él... tu próximo objetivo... pero no te desesperes... porque hoy por mi hace un año y ha llegado! Él me sigue importando pero no tanto...
recuerda... solo espera
bluemagicrose replied to your post: My White Hat is Bigger than Your White Hat
No! I ship them too! It’s just that I ship Olivia and Fitz more. Arrrgh I still haven’t seen the episode yet. Was it good?
Haven't watched new episodes yet. I am marathoning season 1, two more episodes to finish.
Olvid or Ovid??
Olvid or Ovid?? I appreciate Olitz I do but something about Olivia and David...Seriously the good guys belong together. I have to find someone that will make Scandal pics, otherwise you will all be subject to my pathetically sad screen captures.