En marzo de 2010 Unidad Editorial lanzó El Mundo en Orbyt, una plataforma que muchos calificaron como el futuro de la prensa y la salvación para unas ediciones en papel en decadencia.
En la línea de la caída de la prensa en papel, los quioscos digitales (Orbyt y Kiosko y más, como ejemplos más importantes) también pierden suscriptores de forma significativa desde que fueron creados hace siete y seis años respectivamente como una de las últimas esperanzas para el negocio de la prensa.
Tanto Orbyt (lanzado en marzo de 2010 por Unidad Editorial) como Kiosko y más (creación de Vocento y Prisa en el año 2011) que fueron creadas para hacer llegar de una forma más cómoda al lector la versión en papel, no atraviesan por su mejor momento.
En primer lugar, la OJD (única forma para medir el número de copias digitales vendidas) únicamente tiene acceso a los datos de cuatro cabeceras: El Mundo, ABC, Marca y Expansión, tal y como se puede visualizar en el siguiente diagrama.
Pero lo que más llama la atención de estos datos es que ambos quioscos no han sido capaces de aprovechar las oportunidades de aunar esfuerzos y se han centrado en competir entre ellas. Hay que recordar que Orbyt cuenta con las cabeceras de Unidad Editorial, principalmente y Kiosko y más, con El País, ABC y La Razón como periódicos nacionales. Por lo tanto, y posiblemente de aquí radique la decadencia o al menos, la no eclosión de los quioscos digitales: el lector no está dispuesto a pagar dos suscripciones para poder acceder a todos los periódicos.
Esto por no comentar la falta de adaptación a las diferentes plataformas. Sin duda, la experiencia de usuario es otra de las asignaturas pendientes de estos quioscos que llegaron con la intención de entrar en las casas de los lectores sin que tuvieran que bajar al quiosco a adquirir su periódico. Pero, ante este diseño poco cuidado, posiblemente prefieran dar un paseo y leer el ejemplar físico.
Una noticia que llega tras las complicaciones que el grupo Prisa está viviendo con los quiosqueros tradicionales tras el acuerdo firmado con Amazon, en un intento de remediar la sangría de ventas que está viviendo en sus principales cabeceras.
Sin duda, los grandes grupos del sector de la prensa en España deben poner en marcha nuevas formas de llegar a un lector (el español) que no tiene interiorizada la cultura de pagar por los contenidos, y menos digitales, como sí se hace en Estados Unidos, por ejemplo.