Bosquet arrecerat en una vall, muntanyes de Dolgie, Orenburg, Rússia.

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Bosquet arrecerat en una vall, muntanyes de Dolgie, Orenburg, Rússia.
Relleu de les terres a banda i banda de l'estret de Gibraltar.
C'è chi sta raccogliento moltissimi Porcini. Aggiornamento funghi 28-06-2024
[vc_row][vc_column][vc_column_text css=””] C’è chi sta raccogliento moltissimi Porcini Nonostante il diffuso e continuo maltempo, con caldo-secco al Sud, c’è chi sta già o ancora raccogliendo moltissimi funghi, anche Porcini. Ecco dove stanno nascendo o nasceranno nei prossimi giorni i funghi in Italia Italia divisa in 2 tra buone nascite, nessuna nascita e siccità Aggiornamento funghi 28-06-2024…
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Mapa del relleu d’Irlanda.
Ras de suelo...
Si la mar se seca
Bitácora 32
Desaparece y se reencuentra a si misma
Me pregunto en qué momento entró la realidad en mi vida y cuanta irrealidad se coló detrás de ella, disfrazada de lo que no era. (Juan José Millás)
Hay lugares así de extremos, que huelen a geografías remotas, que se lo juegan todo y engullen a quienes los habitan.
Inviernos desmedidos, cielos llenos de dudas, sol turbio, geologías desquiciadas, páramos troquelados de verde eléctrico cuando no ennegrecidos de lavas. Un lugar como Islandia, una isla muy joven, nacida hace solo 25 millones de años tras una serie de erupciones volcánicas que escupieron los infiernos. Muy reciente respecto a la mayoría de escenografías del planeta. Esta debe ser la causa de tanta seducción, el desgarrón de su hermosura, lucir hoy como debió lucir la tierra en el pasado, cuando no estábamos los que estamos, ni en el reino de las almas.
O estábamos y no lo sabíamos.
Con estas premisas y orografías, conviene reescribir lo sucedido para entender la historia y llenarla de hechos en cadena. En esta tierra en la que es difícil confiar, tan joven e inexperta, es noticia la desaparición de una turista que ahí vacaciona.
Reza así:” una turista aparentemente desaparecida, cuyo nombre o nacionalidad no se ha facilitado, viajó en autocar hasta Eldgjá, un cañón volcánico de 75 kms. de longitud situado al sur del país (Islandia). Cuando llegó el momento de volver, el conductor esperó durante una hora, convencido de que faltaba una pasajera. Después de una larga espera, el hombre decidió reemprender la marcha con un turista menos”.
Al llegar al primer núcleo urbano, el conductor denuncia la desaparición de una mujer así y asao, de tal estatura, complexión tal, de origen asiático, ropa de color tal, zapatos cual. Ninguno de los viajeros del autocar consigue identificar a la supuesta desaparecida entre los pasajeros. Ni siquiera ella misma, enroscada en el asiento que ha ocupado de venida. Las generalidades no le suenan para nada.
Para sobreponerse al frio nocturno y a la incomodidad, esa noche las autoridades islandesas traen mantitas y comida suficiente para los viajeros que tienen prohibido abandonar el autocar.
Pero durante las horas de encierro, refiere la noticia, salen a relucir las inclinaciones de cada compañero, el que está molesto por la pérdida de tiempo, la que se divierte porque igual llegaría al hotel a aburrirse, los empáticos, numerosos, –pobre mujer, sola en aquel cañón secuestrado del mundo-, los antipáticos a los que igual les dan las canciones del viento, los barrancos desbocados, los pasos sin huella.
“La situación duró más de un día, en el cual un nutrido grupo de turistas y agentes participaron en las tareas de búsqueda de la mujer. Incluso la Guardia Costera planteó un operativo de búsqueda del cuerpo en el mar, que fue cancelado por las condiciones climatológicas”.
Dos días, perdidos entre los días islandeses y cincuenta socorristas empeñados en la búsqueda de una turista extraviada saben ya a miserere. Ni rastro de la mujer, cuyo doble ha estado con los socorristas todo el día, buscando su cuerpo original por los vientos perdidos del cañón infinito.
A las 3:00 de la madrugada, la turista “desaparecida” reparó en que el perfil de la persona que buscaban era sospechosamente similar al suyo. Al final, la propia desaparecida acabó encontrándose a sí misma. Y la búsqueda se canceló”.
La misteriosa mujer había estado, por la noche, esperando a Godot dentro del bus. Al parecer un cambio inoportuno de ropa, mojada tal vez o enfangada, obró el milagro de la evanescente confusión.
Pero vamos a ver.
Soy el conductor de un bus turístico, llevo 30 pasajeros de excursión, debo volver con 30. Si denuncio que me falta uno es porque tengo solo 29 montados en el bus de regreso. Pero no, tengo 30. ¿Cómo llega el autista a la conclusión de que falta uno y que es una mujer? Si está en el bus debe estar en una lista, una hojita mal escrita a mano, por lo menos, digo yo.
Había 31 entonces. Y me da por pensar:
Uno de los pasajeros no vuelve al bus porque está escapando de algo terrible así que en verdad falta un pasajero y el conductor tiene razones de sobra para preocuparse.
O bien alguien viaja de incognito, pero nadie quiere dar parte a las autoridades por solidaridad.
¿Un mensaje secreto proveniente de alguna realidad periférica? ¿Una ventana en la que se ha colado un personaje hiperreal?
De todas, la posibilidad que más me hubiera gustado, sería la de una turista, no la que estamos buscando, que en el trayecto se enamora de un turista y se vuelven uno solo para siempre. Ahora habrían 29 y existiría una buena excusa para buscar el 30º que se ha perdido.
Se habrá dado el caso por zanjado, pero alguien puede seguir vagando por aquellos territorios de ficción, llorando sin lágrimas y sin bosques en los que ampararse, mas alla de donde la sombra huye de los cuerpos.
Corregirme por favor, si ando perdida en aquello de las cuentas matemáticas.
Si la mar se seca
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